Una mañana de rezos terminó convertida en una escena de angustia en el barrio porteño de Flores. Alrededor de 30 personas de la comunidad judía, entre ellas un rabino y varios menores de edad, se atrincheraron dentro de la sinagoga ortodoxa Shuva Israel, ubicada en la calle Helguera 270, para resistir una orden de desalojo.
Desde temprano, efectivos de la Policía de la Ciudad y patrulleros de la Policía Federal se apostaron en los alrededores del templo para cumplir con la medida ordenada por la Justicia, provocando complicaciones en el tránsito y mantuvo en vilo a los vecinos de la zona.

La orden fue dictada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99, a cargo del juez Camilo Jorge Almeida Pons. La causa se originó en una disputa civil entre dos grupos de fieles que desde hace meses mantienen una fuerte pelea por la titularidad y el destino del inmueble.
Según la información conocida hasta el momento, una de las partes obtuvo una resolución favorable para recuperar la propiedad donde funciona la comunidad ortodoxa. El otro grupo se negó a abandonar el lugar y decidió permanecer dentro del templo.

Durante el operativo, el Oficial de Justicia se presentó en el edificio. En un primer momento, se habría alcanzado un acuerdo para que las personas terminaran los rezos de la mañana y luego permitieran el avance del procedimiento. Sin embargo, el entendimiento se quebró pocos minutos después cuando los integrantes de la comunidad aseguraron que no entregarían la sinagoga y denunciaron que la venta del inmueble se habría realizado de manera irregular.
Uno de los afectados explicó ante los medios: "Esto se compró en 1950 por nuestros padres, nuestros abuelos. Es un templo de mucha historia", dijo y también acusó a la otra parte: "Son 10 los muchachos corredores inmobiliarios de otra comunidad involucrados que la vendieron. Fueron con el título de propiedad sin saber nosotros, nosotros nos enteramos hace dos meses atrás que tiraron un papel diciendo que las propiedad estaba vendida. Quieren instalar una galería... Nosotros nos quedamos acá".

La principal hipótesis del caso apunta a una disputa interna entre dos familias o grupos familiares de fieles que se atribuyen la propiedad y la representación de la comunidad. Una de las partes sostiene que el inmueble fue adquirido por sus padres y abuelos en 1950 y que el templo tiene una historia que no puede ser interrumpida. La otra parte habría impulsado la venta del inmueble, que se encuentra en una zona comercial de Flores y, quienes resisten el desalojo aseguran que el objetivo final sería demoler o transformar el templo para construir una galería.
El rabino que encabeza la resistencia denunció que la operación se habría realizado mediante un título de propiedad adulterado. El rabino habló con los medios desde el interior del templo y explicó por qué se niegan a retirarse: "Mi abuelos, mis padres fueron los compradores. Es un templo que fue comprado, está escrito en los libros que un templo nunca se puede comprar ni demoler. Nos enteramos que hace cinco meses nos tenemos que ir, nosotros no sabíamos nada, somos los titulares, los dueños".
Según su relato, después de ser notificados descubrieron que un grupo de fieles habría acudido a una inmobiliaria con documentación adulterada para concretar la venta: "Ellos dijeron que la propiedad estaba vendida y nos teníamos que ir. No nos vamos a ir, es un templo de mucha historia. De ninguna forma lo voy a entregar", afirmó.
El religioso vinculó la operación con el valor comercial de la zona: "Es un barrio comercial, quieren hacer una galería. Es una parte vendida, pero yo estoy en juicio porque se vendió con título de propiedad adulterado". Luego expresó su desesperación por el posible destino del lugar: "Hay un reglamento que si vos al templo lo vendés o buscás compradores para tirarlo, si lo reciclan y lo hacen nuevo, no hay problemas pero si es para la condición de hacerlo una galería y que el templo no exista más, eso no se puede, Dios no lo permite, ¿no saben que hay un Dios? Entonces si hacen esto con este templo y los del mundo, ¿dónde vamos a ir a rezar a Dios?".

