FIN. Manuel Adorni terminó de dañar las arcas del Estado con un movimiento certero, planificado y tal vez obligado: renunció al directorio de YPF, en medio de una cascada de acusaciones por enriquecimiento ilícito.
La noticia, que finalmente desterró a Adorni del gobierno de La Libertad Avanza, resonó con fuerza en los pasillos de Casa Rosada no sin generar un clima de mucha expectativa sobre las repercusiones legales y políticas que podrían seguir al no contar más con los fueros que lo protegían.
La dimisión del ex jefe de gabinete fue formalizada mediante una carta dirigida a Horacio Marín, presidente de YPF, en la que Adorni expresó: "Me dirijo a Usted al efecto de poner en su conocimiento, y por su intermedio en el del Directorio de YPF S.A., mi renuncia al cargo de Director Titular por la Clase A". Este movimiento ocurre después de que Javier Milei anticipara que Adorni también abandonaría su cargo en la petrolera estatal después de ser eyectado de la Jefatura de Gabinete.
El telón de fondo de esta renuncia está plagado de intrigas políticas y judiciales. Adorni, quien ocupaba el puesto ad honorem en YPF como parte de su rol gubernamental, enfrentaba la posibilidad de seguir en la empresa con una remuneración significativa. Sin embargo, las revelaciones sobre su patrimonio y las investigaciones en curso por enriquecimiento ilícito no se lo permitieron no tanto por una cuestión burocrática sino más bien moral.
Más allá de su renuncia, el caso cobró una dimensión internacional, con medios como el Financial Times cubriendo el escándalo. YPF cotiza en bolsa en los Estados Unidos, lo que añade una capa adicional de escrutinio sobre los movimientos internos de la empresa.
Golpes en el piso
En medio de este escándalo, tres funcionarios hundieron aún más a Adorni al revelar un esquema de compras millonarias realizadas para él con sus tarjetas de crédito. Estos testimonios destapan el modus operandi que Adorni habría utilizado para ocultar gastos personales, devolviendo el dinero en efectivo a sus colaboradores. Todo esto, se descubrió a través de una investigación que comanda el fiscal Gerardo Pollicita.
Lista de gastos y compras:
Gisela Kocsis
- $8.183.303,25 en Rosen The Store para artículos de blanquería
- $400.000 en almohadas
- $3.100.000 en un lavavajillas y un lavarropas Whirpool
Luis Alujú
- $3.600.000 en un proyector
Laura Schiuma
- $2.184.999,99 en un monitor gsmrt
Estos testimonios fueron cruciales para la investigación que lleva adelante Pollicita, quien espera un informe detallado sobre la evolución patrimonial y financiera de Adorni y su esposa, Bettina Angeletti quien ya anticipó que su defensa será llevada adelante por un abogado diferente al de Adorni.
El desenlace de esta saga de gastos exorbitantes, renuncias abruptas y movimientos inesperados aún está por verse, pero lo que queda claro es que la caída de Manuel Adorni no fue indiferente para ninguna persona de la clase trabajadora que paga boletos de colectivos carísimos y que hace malabares para llegar a fin de mes.