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Adornigate: el PRO blindó los US$ 500 mil de Adorni y Esteban Bullrich pegó el portazo

Entre quórum caído y reglamentos torcidos, el oficialismo logró oxígeno para Manuel Adorni.

25 Junio de 2026 12:36
Manuel Adorni

El Senado de la Nación fue escenario de un nuevo capítulo en el escándalo que envuelve al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La sesión convocada para este jueves, que prometía ser el centro de un debate caliente y picante pero sobre todo esclarecedor sobre su interpelación, terminó naufragando sin siquiera alcanzar el quórum necesario. El motivo: el PRO, en un giro inesperado, cedió ante las presiones del Gobierno de La Libertad Avanza y avaló un cambio reglamentario que enterró seis metros bajo tierra las posibilidades de avanzar contra el funcionario.

El oficialismo había convocado originalmente la sesión para tratar temas como pliegos de cancillería y proyectos de ley sobre Propiedad Privada. Sin embargo, el verdadero plato fuerte era el Adornigate, que no es ni más ni menos que la investigación sobre el crecimiento patrimonial del jefe de Gabinete, quien admitió haber omitido declarar 500.000 dólares ahorrados "en negro". Las expectativas eran altas, pero los acontecimientos dieron un giro dramático.

Manuel Adorni

El jefe del bloque del peronismo, José Mayans, no tardó en expresar su indignación tras la caída de la sesión. En una declaración contundente ante una improvisada conferencia de prensa, disparó: "Quien vota con ese criterio es porque está protegiendo a Adorni". Además, denunció que la modificación reglamentaria fue acordada por apenas ocho senadores y que generó fracturas dentro de la bancada oficialista: "Tienen vergüenza de presentarse al recinto a hacer una interpretación tan torcida de la Constitución", añadió con evidente molestia. 

Por si fuera poco, Mayans también apuntó contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien ni siquiera asistió para presidir la sesión. En cuanto al futuro de los proyectos de interpelación, Mayans adelantó que "aparentemente fueron enviados a comisión" y que podrían retomarse en las próximas semanas. Sin embargo, no dudó en reafirmar la postura de su bloque: "Interpelación, censura y separación del cargo", pidió contundente.

La actuación del PRO en este episodio fue, cuanto menos, polémica. A pesar de que la semana pasada habían acordado con el peronismo que bastaría una mayoría absoluta (37 votos) para avanzar con la interpelación, esta semana cambiaron de parecer. Respaldaron el planteo del Gobierno que exige una mayoría calificada de dos tercios para aprobar el proyecto sobre tablas, complicando así cualquier intento inmediato de llevar a Adorni al recinto.

Este cambio no pasó desapercibido: Martín Goerling, presidente del bloque del PRO en el Senado, había asegurado hace apenas unos días que solicitarían la presencia de Adorni para dar explicaciones sobre su incremento patrimonial. "Es un jefe de Gabinete que le ha mentido a la Cámara de Diputados y a todo el país, que ha evadido impuestos y ha roto la confianza con toda la sociedad", había dicho Goerling, palabras que se las llevó el viento  cuando su partido optó por no dar quórum en Diputados y por apoyar al Gobierno en el Senado.

Martín Goerling

La decisión del PRO no solo desató críticas desde la oposición; también generó un terremoto interno en sus propias filas. La renuncia del exsenador Esteban Bullrich fue el golpe más contundente y lo hizo en una carta dirigida a Mauricio Macri y publicada en sus redes sociales donde anunciaba su salida del partido y dejó en claro los motivos detrás de su decisión: "La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia".

Con palabras cargadas de decepción, Bullrich sentenció: "Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo", expresó dejando clara la herida abierta en un partido que parece estar atravesando una crisis interna al borde de la desaparición. 

la carta con la que renunció Esteban Bullrich

Mientras tanto, desde la oposición no ocultaron su malestar por lo ocurrido. José Mayans fue tajante al describir el panorama actual: "Hay desconcierto en el Gobierno". Y no es para menos: lo que parecía ser una oportunidad para exponer las inconsistencias y posibles irregularidades de un alto funcionario del Ejecutivo terminó convirtiéndose en un bochorno legislativo y, aunque por ahora, todo apunta a que la cuestión será debatida en comisiones antes de regresar al recinto con un dictamen, este volantazo le da tiempo a Adorni para salir del ojo de la tormenta y reorganizar su defensa mediática y política.