La imagen volvió a repetirse. Un policía vestido de civil, sin identificación visible, apuntando un arma larga contra manifestantes y trabajadores de prensa frente al Congreso. El 6 de agosto de 2026, el señalado fue el comisario inspector de la Policía Federal Gustavo Antonio Gauna. Ese mismo día, una fotoreportera terminó herida en la cabeza.
La escena reabrió una herida que todavía no cicatrizó: la de Pablo Grillo, el fotoperiodista que el 12 de marzo de 2025 casi pierde la vida después de ser alcanzado en la cabeza por una granada de gas lacrimógeno disparada por el gendarme Héctor Guerrero, durante un operativo bajo la conducción de Patricia Bullrich.
La actual ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, intentó justificar la presencia de Gauna y el uso del arma: "Es un integrante de la Policía Federal, un comisario a cargo de brigada de investigación", explicó.
También sostuvo que los agentes de esas áreas trabajan de civil y pueden portar armamento no letal: "Tienen una camperita con el logo de la fuerza y deben colgar la placa", afirmó. Sin embargo, cuando le preguntaron puntualmente por Gauna, admitió: "No vi, me parece que no tiene puesta la campera".
Sobre el arma, Monteoliva aseguró primero que se trataba de un dispositivo no letal y luego aclaró: "Perdón, es de estruendo, eso quería decir". Después preguntó: "¿Qué cosa sale de un perdigón de estruendo? Ruido. El estruendo". La ministra concluyó: "El uso de armamento no letal, en este caso armamento de estruendo, es precisamente un armamento para disipar".
"Siguen mintiendo e intentando cubrir"
Fabián Grillo, papá de Pablo, habló con BigBang sobre las declaraciones de Monteoliva y el nuevo episodio de represión. Su respuesta fue de bronca, pero también de asombro: "Me parecen palabras frías y crueles, pero por otro lado también me asombran. Que sigan en esa textura de la misma forma que lo hicieron con Pablo, mintiendo e intentando cubrir", expresó.
Y agregó: "Pero pero fíjate que lo hacen de una forma muy, muy, muy torpe. Saben que no lo pueden cubrir, lo que realmente están cubriendo son ellos. A los ejecutores, como el caso de Guerrero y como el caso de Gauna, les va a caer todo el peso de la ley, ellos están hasta las manos. Buscan quedar indemnes ellos".
Para Grillo, la presencia de Gauna vestido de civil remite a las peores páginas de la historia argentina: "No conozco exactamente la ley, pero por lo que leí es ilícito el hecho de estar así pero los ilícitos se vienen cometiendo desde hace rato. El hecho de reprimir la protesta social ya en sí mismo es un ilícito".
El padre de Pablo cuestionó el llamado protocolo antipiquetes: "Con el eufemismo del protocolo anti piquete, que no es más que reprimir la protesta social. Están tapando eso".
La causa por el ataque a Pablo Grillo ya fue elevada a juicio oral. Según explicó Fabián, el proceso se encuentra en la etapa de preparación y podría concretarse el año próximo. El padre del fotoperiodista explicó que todavía se trabaja en la identificación de quienes participaron del operativo y de quienes dieron las órdenes: "Ahora se les está pidiendo, por ejemplo, que no habían mandado las desgrabaciones del periodo ese, en que atacaron a Pablo. Eso lo subsanaron, lo enviaron, pero lo que está pidiendo la jueza es la identificación de las personas que hablan".
Y planteó una preocupación central: "Están queriendo que sea simplemente, como dijimos antes, los ejecutores y están queriendo cubrir a los altos mandos y a los responsables políticos. Evidentemente la jueza tiene interés de ir más arriba".
La Cámara Federal ya había confirmado que Guerrero fue quien disparó contra Pablo. En su resolución, sostuvo que el gendarme efectuó seis disparos con municiones de gas lacrimógeno de manera prácticamente horizontal, apuntando hacia grupos de personas. En ese momento, Bullrich había intentado justificar el accionar del gendarme y afirmó: "El gas fue tirado de manera correcta, pero cuando vos tenés una horda que te viene atacando, tirando con lo que tiene, destruyendo todo...".
También dijo: "Que la Justicia lo haya procesado (al gendarme), que haya actuado como actuó, es un tema de la Justicia. Pero yo conozco las pericias, y dan que el gendarme tiró de manera correcta. Ni siquiera se sabe qué gendarme tiró".
La herida que se repite
La nueva agresión contra una trabajadora de prensa impactó especialmente a Pablo. Fabián contó que estaban en la plaza ese día, pero se retiraron antes porque su hijo estaba cansado. Cuando vieron las imágenes por televisión, la reacción fue inmediata: "Le afectó mucho. Nos afectó a todos, pero a él particularmente", relató y agregó: "Cuando estábamos enterándonos y mostraban las imágenes, él se fue de la televisión se puso a llorar, le costó verlo. Lo sensibiliza mucho todo eso".
Para Fabián, el problema no es un episodio aislado, sino una política de represión sostenida: "No hay una víctima más grave como la de Pablo o aún peor por suerte, simplemente de suerte. Es una gente que está desatada, porque hay responsabilidades políticas, están desatadas porque lo desatan".
También denunció: "Hay un claro objetivo de sostener este latrocinio, este atropello, este daño que le están haciendo a toda la sociedad y saben que para hacerlo necesitan la represión, se sostienen únicamente reprimiendo". Su advertencia política fue contundente: "El tiempo corre y saben más que nosotros que hay una fecha de vencimiento".
Fabián sostuvo que la violencia se recrudece porque el Gobierno necesita ganar tiempo: "Necesitan sostenerlo de esa forma, y a medida que están más acorralados, más pegan, tienen que ganar tiempo para seguir robando, para seguir expoliando, para seguir entregando el país, necesitan reprimir". Y afirmó: "Saben que el vencimiento, se lo pone el pueblo en la calle".
Para el papá de Pablo, las protestas siguen siendo una herramienta para limitar el avance oficialista: "Yo creo que sí. No solo en las calles, en las calles le ponemos límites, como ocurrió en el Congreso el otro día, se le limitó la accionar en el Senado y eso lo sienten y lo saben, más que nosotros", dijo en referencia a que se cayó la Ley de la Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La represión, agregó, también apunta a quienes registran lo que ocurre: "Por eso reprimen, por eso y piden que se muestren, por eso le pegan a los que protestan y le pegan a los que muestran la protesta". Antes, recordó, mostrar el carnet de prensa podía funcionar como protección. Ahora, ocurre lo contrario: "Si tenés un distintivo que te indican como un personal de prensa, es un blanco".
Mientras el juicio avanza y la familia espera que la investigación llegue más arriba de quien ejecutó el disparo, Fabián Grillo vivió en carne propia cómo la historia vuelve a repetirse. Un arma, un periodista, una cabeza en la mira y un Gobierno que intenta explicar lo inexplicable. Esta vez, la pregunta ya no es solo quién disparó: también es quién ordena, quién encubre y cuánto más puede sostenerse una política que convirtió a los trabajadores de prensa en blancos para el disparo indiscriminado.