En un país donde llegar a fin de mes es un acto de malabarismo financiero digno del Cirque du Soleil, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, parece haber encontrado la fórmula mágica para la abundancia económica. ¿La receta? Tres operaciones inmobiliarias millonarias, la declaración de un sueldo mensual de 3 millones de pesos y un elenco de personajes secundarios que dan cringe a cualquier argentino de bien. La protagonista de esta historia, la escribana Adriana Nechevenko, finalmente rompió el silencio y, con una mezcla de desdén y amnesia selectiva, intentó explicar lo inexplicable.
La historia comienza con tres transacciones millonariamente inexplicables: primero, la hipoteca de un departamento en Parque Chacabuco. Luego, la compra de otro inmueble en Caballito, y finalmente, la adquisición de una casa en el exclusivo country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. Todo esto con un sueldo que, aunque considerable para cualquier mortal promedio, parece insuficiente para financiar este frenesí inmobiliario sin precedentes.
Nechevenko, la escribana estrella detrás de estas operaciones a quien se le comprobó vínculos con narcotraficantes, apareció en una entrevista para Infobae en Vivo con una tranquilidad que solo puede provenir de alguien que cree ciegamente en los milagros financieros. Según ella, no le pidió a Adorni ninguna información sobre el origen de los fondos porque, después de todo y antes que nada, lo conoce desde hace 25 años: "No estoy obligada a pedir el origen del dinero", declaró con una naturalidad de alguien que cree que las leyes contra el lavado de dinero son poca cosa.
La trama se complica cuando Nechevenko revela los detalles detrás de estas transacciones... Es que para adquirir la casa en el country Indio Cuá, Adorni habría hipotecado su departamento en Parque Chacabuco y recibido un préstamo de 100 mil dólares. ¿Los prestamistas? Una policía retirada y su hija: "Yo le presenté a las prestamistas", confesó la escribana, como si fuera lo más natural del mundo que dos mujeres desconocidas presten una suma tan significativa a un funcionario público de alto rango.
Pero eso no es todo... ¡Puede haber más! La compra del departamento en Caballito también tiene su cuota de surrealismo. Según Nechevenko, el dinero provino de dos jubiladas que accedieron a financiar la operación con una tasa de interés del 0%. Sí, leyó bien: cero por ciento. ¿El motivo? "El hijo de una de las vendedoras es amigo de Adorni. Los chicos (hijos) van al mismo colegio", explicó la escribana envuelta en un mar de incomodidad.
Durante la entrevista, Nechevenko hizo caras, maniobró sus manos con torpeza y trastabilló varias veces haciendo a los periodistas del panel repetir una y otra vez las preguntas. Además, intentó despejar dudas sobre las sospechas que rodean a estas transacciones: "No me pareció sospechosa nunca. Si a mí una operación me resulta sospechosa, no la hago", aseguró con firmeza. Y por si quedaban dudas sobre su criterio profesional, agregó: "Yo personalmente no le pedí nada porque sabía que Adorni iba a pagar. O sea, estoy absolutamente segura", dijo la escribana más intuitiva de Argentina.
Pero la frutillita del postre llegó cuando Nechevenko intentó explicar las transferencias involucradas en la compra de la casa en Indio Cuá: "La paga con una transferencia, una parte, sí, fijo, creo que fue todo con transferencia", dijo, dejando claro que la precisión no es su fuerte. Cuando le mencionaron que habían sido 20 mil dólares, corrigió: "No, no fue por 20 mil dólares la transferencia de Indio Cuá". ¿Entonces cuánto fue? Eso sigue siendo un misterio digno de un capítulo de Black Mirror.
Para justificar las mudanzas constantes del jefe de Gabinete, Nechevenko ofreció una explicación digna de un guion cinematográfico: "Se tenía que mudar por un tema de seguridad. El de Asamblea es un edificio muy grande, demasiados vecinos. Habían tenido problemas de que los molestaban de más".
Al final de la entrevista, la escribana más mediática del momento, intentó justificar su aparición pública diciendo: "Acepté hoy para justamente poder aclarar de que sí, que las cosas están bien hechas, poder aclarar estas dudas o suspicacias o malos entendidos y mala información". Sin embargo, lo único que logró fue añadir más leña al fuego. ¿Por qué dejó su celular en el auto cuando fue a Comodoro Py a entregar documentación? ¿Por qué no se acuerda -justo- de detalles clave sobre las transacciones? Y lo más importante: ¿cómo Manuel Adorni, su esposa Bettina Angeletti y ahora Adriana Nechevenko puede vivir tan tranquilos cuando el resto del país apenas puede pagar el alquiler?