El reciente femicidio de Agostina Vega, la niña de 14 años asesinada en la provincia de Córdoba, expuso a la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, y su postura frente a los crímenes por motivos de género.
Durante una breve conferencia de prensa que luego replicó en canales de noticias oficialistas, Monteoliva evitó calificar lo ocurrido como un femicidio, alineándose con la narrativa oficialista del gobierno de Javier Milei, que busca minimizar las políticas públicas contra la violencia de género y desdibujar el concepto de crímenes de odio por motivos de género.
En sus declaraciones, la ministra se limitó a hablar de un "homicidio" y pidió "revelar la verdad completa" del caso, sin mencionar siquiera el término "femicidio": "Un homicidio, sea cual fuere, no es únicamente lo que sucede durante una hora, dos horas, tres horas, donde sucede el hecho como tal. Una situación como esa refleja muchos frentes, un historial complejo, siempre es así. Y el mejor paso para avanzar es tener la verdad completa", expresó Monteoliva.
Esta postura fue duramente criticada por colectivos feministas y sectores de la sociedad que consideran que este tipo de discursos invisibilizan la violencia sistemática hacia las mujeres como por ejemplo organizaciones como Ni Una Menos Córdoba que no tardaron en responder a las declaraciones de Monteoliva y al manejo del caso por parte de las autoridades provinciales y nacionales.
En un comunicado emitido durante el lunes 1° de junio, el colectivo denunció que no se aplicaron los protocolos establecidos para la búsqueda inmediata de mujeres y niñas desaparecidas, como el alerta Sofía. Además, exigieron la renuncia del ministro de Seguridad cordobés, Juan Pablo Quinteros, y promovieron un jury contra el fiscal Raúl Garzón por su actuación tardía y negligente en el caso.
La falta de autocrítica por parte de Monteoliva también fue motivo de indignación. Durante la conferencia, la funcionaria expresó estar "muy tranquila" con los recursos tecnológicos y humanos disponibles en Córdoba para este tipo de casos. Sin embargo, los hechos demuestran lo contrario: la demora en activar los protocolos de búsqueda y la falta de perspectiva de género en la investigación son evidentes.
Ni siquiera Feinmann la respaldó
El discurso negacionista del gobierno nacional y de Monteoliva encontró un inesperado detractor en el periodista oficialista Eduardo Feinmann. Conocido por su cercanía ideológica al espacio político gobernante, Feinmann no dudó en calificar el crimen como un femicidio durante su programa: "Es un caso de femicidio que quede bien claro. Estamos hablando de un femicidio. Porque no apareció una mujer muerta. Asesinaron a una mujer, a una niña de 14 años y no fue un simple homicidio, fue claramente un femicidio. Fue un homicidio con perspectiva de género".
El periodista también apuntó contra las autoridades judiciales y provinciales por su ineficiencia: "En Córdoba me parece que se hizo todo tarde, todo". Sus palabras resonaron como un balde de agua fría para un gobierno acostumbrado a contar con su apoyo incondicional.
En medio del escándalo por el caso Agostina Vega, Alejandra Monteoliva presentó las Estadísticas Criminales 2025 elaboradas por el Sistema Nacional de Información Criminal. Según estos datos, Argentina habría alcanzado "la menor tasa de homicidios de su historia", con 3,6 cada 100.000 habitantes. La ministra destacó esta cifra como un logro del gobierno actual, aunque evitó mencionar que esta tendencia descendente comenzó antes del mandato de Javier Milei.