En la Argentina pospunk libertaria, el Presidente de la Nación discute sobre el ajuste con un periodista de TN, insulta a todos los trabajadores de prensa, consulta —por interpósita persona— a la inteligencia artificial de Elon Musk y después festeja que una máquina le dé la razón. El episodio parece escrito por un guionista de realismo mágico que se quedó sin presupuesto para imaginar un país mejor y decidió filmar la escena en una timeline.
Todo comenzó cuando Edgardo Alfano, periodista de TN, cuestionó el plan de ajuste del Gobierno y puso en duda el discurso oficial que presenta el recorte como una forma superior de empatía. Milei reaccionó con una descarga de violencia verbal contra los periodistas, a quienes ubicó del lado del populismo, la ignorancia y la estupidez.

"Periodistas ignorantes e imbéciles te quieren vender que hacer populismo es empatía. Esa estupidez le costó muy caro al país. ¿Quizás los imbéciles en cuestión les pareció bien el plan platita de Massa? Además me encantan esos analfabetos numéricos que creen que entienden el vínculo entre los datos y la realidad... Estos idiotas útiles son funcionales al populismo. Son parte del problema y jamás serán parte de la solución. Creí que podía ver cosas alocadas pero no una defensa del populismo semejante. Los imbéciles empáticos condenan al gobierno por hacer lo correcto. Es más, inventan falsos debates internos. Igual mucho no se les puede pedir, al fin y al cabo son periodistas... esto es, unos ignorantes con aires de superioridad y autopercepción de sabios... CIAO!", fustigó el presidente de las fuerzas del cielo.
La violencia del mensaje generó reacciones en redes sociales. Un usuario decidió preguntarle a Grok, la inteligencia artificial creada por Elon Musk, si el tono presidencial podía generar odio y enojo. La consulta fue directa: "Oye @grok la manera de insultar y desprestigiar en este tweet no genera odio y enojo y si es bien visto ya que es un jefe de estado no un pandillero".
La respuesta de Grok fue la siguiente: "Insultar genera enojo en quien se siente aludido, sí. Milei usa ese tono porque ve el populismo como el problema que hundió a Argentina, no como empatía. Ser presidente no lo vuelve pandillero ni lo absuelve: habla con el mismo derecho que cualquier ciudadano. El fondo del debate son los resultados, no las formas".
La máquina no absolvió exactamente al Presidente: reconoció que insultar genera enojo y aclaró que el cargo no lo vuelve "pandillero" ni lo absuelve. Pero en la lectura presidencial, la inteligencia artificial había pronunciado una sentencia histórica a su favor: Milei encontró en Grok una suerte de escribano digital para certificar sus insultos.

Feliz con la devolución algorítmica, Milei compartió la respuesta y la presentó como una clase magistral contra quienes cuestionan sus formas: "MASTERCLASS DE GROK. Dejando mal parado a imbéciles que por carencia de contenido sólo ponen el foco en las formas... MEDIOCRES... CIAO!"
El Presidente convirtió así una respuesta de una IA en una medalla, una condecoración y quizás —en el universo paralelo de la batalla cultural— una prueba de superioridad intelectual. El debate sobre el plan económico quedó atrapado en un subsuelo de insultos, emojis invisibles y orgullo tecnológico.
La respuesta de los humanos
Las redes no tardaron en devolverle a Milei una versión menos complaciente de la conversación. "Es una IA Javier, trata de socializar con humanos por favor", escribió un usuario.
Otro le respondió: "Los chimpancés del zoológico tienen más inteligencia y mejores formas que tú. Eres el peor presidente que ha tenido Argentina, aunque eres un excelente embajador de Israel".
También aparecieron críticas al estado emocional del mandatario: "No importa cuando leas ésto, él estará en medio de un brote".
La ironía se volvió más filosa: "Tener que recurrir a Grok para sostener tu imbecilidad habla mal de vos, farabute", escribió otra persona y alguien resumió el absurdo con una frase de comedia involuntaria: "No me jodas que la IA te dio la razón... Debe ser la primera vez que a alguien le pasa eso...".

El episodio fue leído como una foto de la época: "Qué clase de episodio de Black Mirror es este. Un presidente felicitando a una IA por defenderlo". La discusión también apuntó a la desconexión entre el discurso digital y la calle: "Siempre hablando con inteligencia artificial gordo pañales cagados, ¿cuándo salís a tocar pasto?".
Y otra respuesta cuestionó el uso indiscriminado de la palabra "masterclass": "Que sólo tiene que estar para que se defienda con la IA de Grok... Ojalá dejara su celular un momento y saliera a las calles a ayudar al prójimo... Ah, por cierto, pregúntele a Grok que es una masterclass y deje de usar el término para cualquier paparruchada...".

La paradoja es perfecta: el mandatario acusa a los periodistas de no tener contenido mientras dedica su intervención a insultarlos; luego acusa a sus críticos de concentrarse en las formas mientras vuelve a responder con insultos. En el laberinto presidencial, cada salida lleva a otro tuit: la maquinita de Elon Musk terminó funcionando como personaje secundario de una obra política cada vez más extraña porque Grok, no vota, no marcha, no paga el súper ni espera que el sueldo llegue a fin de mes.

