La turbulencia que atraviesa la aerolínea low cost Flybondi parece no tener fin. A los recientes episodios de cancelaciones masivas de vuelos, aviones en tierra y un controversial plan de retiros voluntarios, ahora se suma un problema aún más alarmante: el atraso en el pago de salarios de marzo, una situación que afecta tanto a los trabajadores, como a la credibilidad de la empresa ante un país que sufre viajar en los aviones amarillos.
En un comunicado enviado a sus empleados, la compañía admitió no tener una fecha concreta para el pago de los sueldos: "Hola, Flybondiers. Nos encontramos en la difícil situación de tener que informarles que hasta el momento no contamos con una fecha confirmada de pago de los sueldos de marzo. Sabemos lo que esto significa para cada uno de ustedes y sus familias, y lamentamos profundamente tener que dar este mensaje", comunicó la empresa, atribuyendo el incumplimiento a "motivos administrativos", una justificación insuficiente para quienes dependen de su salario para sobrevivir.
Esta situación "excepcional", como la califica Flybondi, se produce en un contexto de reestructuración profunda, que incluye un rediseño organizacional, un plan de retiros voluntarios y la renegociación de contratos con proveedores de ACMI (arrendamiento que incluye avión, tripulación, mantenimiento y seguro).
Sin embargo, la realidad es que la aerolínea lleva meses acumulando problemas operativos que dejan a sus pasajeros de todo el país varados y a sus trabajadores en una incertidumbre y angustia constantes.
Desde la empresa aseguran que trabajan para resolver el problema "a la mayor brevedad posible" y que mantienen un "canal de diálogo abierto" con el sindicato. Además, afirman que ya abonaron los viáticos a las tripulaciones y prometen que los sueldos serán depositados "en los próximos días". Pero, ¿qué tan confiable puede ser esta promesa?
Por si fuera poco, Flybondi enfrenta un panorama aún más incierto bajo la gestión de COC Global Enterprise, liderada por el empresario Leonardo Scatturice. Desde junio de 2025, esta nueva administración implementó medidas como el polémico plan de retiros voluntarios, presentado como una estrategia para "optimizar su capacidad y eficiencia operativa". Sin embargo, lo que se observa desde afuera es una compañía tambaleante, con una flota prácticamente paralizada y trabajadores descontentos.
El riesgo de que Flybondi termine "estrellándose" no es una metáfora exagerada: una aerolínea que no puede garantizar el pago a sus trabajadores ni cumplir con sus compromisos operativos está condenada a perder la confianza de quienes dependen de ella.