La conferencia de prensa semanal del vocero presidencial, Adrián Ravier, volvió a exponer las contradicciones y tensiones que atraviesan al Gobierno. Mientras intentó aclarar la polémica generada por sus dichos sobre Malvinas y desmentir críticas a Lionel Messi y a la Selección Argentina, el funcionario protagonizó un áspero intercambio con periodistas acreditados que cuestionaron tanto el discurso oficial contra la prensa como las inéditas restricciones impuestas para trabajar dentro de la Casa Rosada.
Ravier buscó desactivar la controversia surgida tras un mensaje publicado durante el fin de semana, del que distintos sectores interpretaron que había calificado a la Argentina como un "país bananero". El vocero rechazó esa lectura y responsabilizó a los medios por la interpretación. "Nunca dije que Argentina es un país bananero; fue una mala interpretación de algunos medios. Señalé que, si lo fuera, no podríamos recuperar Malvinas, y critiqué al kirchnerismo por el daño económico y social causado", sostuvo. Además, insistió en que sus declaraciones fueron sacadas de contexto. "Apoyo el camino de Milei para que Argentina crezca y mejore su posición internacional, y pido que se lea mi mensaje completo para entender mi postura real", agregó.
Después de la fuerte repercusión que tuvo la bandera desplegada por los jugadores de la Selección Argentina reclamando la soberanía sobre las Islas Malvinas, Ravier aseguró que el Gobierno nunca cuestionó ese gesto. Por el contrario, reivindicó el impacto internacional que tuvo la iniciativa. "La visibilización que obtuvo el tema Malvinas en el entorno del mundial se ha incrementado muchísimo", afirmó. Y completó: "Una parte del mundo que desconocía el tema se enteró realmente de que este reclamo existe. Pudimos volver a poner el tema sobre la mesa. El gobierno de ninguna manera cuestiona los jugadores".
También negó haber criticado a Lionel Messi luego de que el capitán argentino afirmara, tras la semifinal frente a Inglaterra, que muchos argentinos no llegan a fin de mes. "E insisto con esta otra cosa de que 'yo le cuestioné a Messi alguna cosa': es falso", remarcó. Aunque volvió a destacar la desaceleración de la inflación y el crecimiento de las exportaciones, Ravier también dejó una admisión que expone la distancia entre las variables macroeconómicas y la realidad cotidiana.
Consultado por la evolución de los salarios, reconoció que la recuperación todavía no llegó plenamente a los trabajadores. "Hay expectativa de que a partir de junio se produzca una mejora en la situación salarial por la baja de la inflación", sostuvo. Sin embargo, admitió que el proceso "lleva tiempo" y "genera tensiones", pese a asegurar que, comparados con noviembre de 2023, los salarios muestran una recuperación.
La explicación llega apenas horas después de que el INDEC informara que los salarios privados registrados crecieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación mensual del 2,1%, una tendencia que también se repite en las comparaciones interanuales y en el acumulado del año. Durante la conferencia, el vocero también buscó reforzar el discurso económico oficial. "El alentador desempeño del sector exportador contradice la postura del tipo de cambio atrasado", aseguró.
Y agregó: "Es prueba de que la competitividad de las exportaciones industriales argentinas se puede alcanzar a partir de la disminución de impuestos y regulaciones, el llamado costo argentino, en lugar de barrer los problemas estructurales bajo la alfombra con una devaluación". Pero al mismo tiempo debió reconocer dificultades en otro frente sensible de la gestión. Ravier admitió que existen "tensiones" con el PAMI y que algunas partidas presupuestarias "se demoran", atribuyendo esos problemas a las restricciones fiscales que enfrenta el Estado.
El momento de mayor tensión llegó cuando el vocero decidió cargar contra los medios de comunicación. Sin identificar publicaciones concretas ni precisar cuáles eran las supuestas tergiversaciones, denunció que existe mala fe periodística. "Fíjense la mala fe de algunos medios...", comenzó diciendo antes de afirmar que se editan declaraciones del Presidente para atribuirle frases que nunca pronunció.
Luego fue todavía más lejos. "Esto es algo que tiene que terminar. Estamos generando nosotros, y ahora lo digo desde los que estamos un poco trabajando en los medios, estamos colaborando con la violencia que después se ve en la sociedad", sostuvo. Y añadió: "Porque también poner titulares que después generan tanto rechazo de parte de personas alimenta un enojo que realmente se está alimentando desde los medios. Esto tiene que terminar".
Sus declaraciones provocaron la inmediata reacción de periodistas acreditadas. Tatiana Scorciapino le preguntó si consideraba que expresiones del presidente Javier Milei como "no se odia lo suficiente a los periodistas" también alimentaban la violencia. Silvia Mercado, por su parte, fue más directa y afirmó que es el propio jefe de Estado quien "denosta al periodismo". Ravier evitó cuestionar las expresiones presidenciales. "No es una crítica al 100% del periodismo. El Presidente no ataca al periodismo de buena fe y en todo caso responde críticamente a aquellos que él interpreta de mala fe, que atacan al gobierno", respondió.
La contestación no conformó a los periodistas. "Nos viven agrediendo", replicó Mercado, mientras otros acreditados insistían con preguntas sobre el tema. La conferencia también volvió a poner sobre la mesa otro conflicto que permanece abierto: las restricciones impuestas desde mayo a los periodistas acreditados en Casa Rosada. Los trabajadores de prensa denuncian que ya no pueden circular libremente por el edificio, que incluso son acompañados por personal de Casa Militar cuando se trasladan al baño o al comedor y que esas limitaciones no tienen antecedentes en la cobertura periodística de la sede del Gobierno.
Consultado nuevamente sobre el tema, Ravier evitó asumir responsabilidades y derivó todas las explicaciones al secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández. La respuesta volvió a generar malestar entre los acreditados, especialmente porque había sido el propio vocero quien, al asumir en reemplazo de Manuel Adorni, recibió personalmente un reclamo formal y prometió intervenir para encontrar una solución.