Después de la polémica que dejó la fallida organización del homenaje a la Selección Argentina subcampeona del Mundial 2026, el Gobierno de Javier Milei busca cambiar el eje de la discusión pública y volver a concentrarse en su agenda política. Este martes, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, volvió a reunir a la mesa política del oficialismo en Casa Rosada con un objetivo claro: ordenar la estrategia legislativa para el segundo semestre y reimpulsar una serie de reformas que vienen acumulando demoras y conflictos internos. El encuentro reunió al jefe de Gabinete, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la senadora Patricia Bullrich; Eduardo "Lule" Menem; Santiago Caputo y otros integrantes del círculo más cercano al Presidente.

Aunque oficialmente el mensaje es de normalidad, puertas adentro el oficialismo reconoce que necesita recuperar la iniciativa luego de semanas marcadas por el Mundial, los cortocircuitos internos y las dificultades para reunir mayorías en el Congreso. Con ironía, uno de los integrantes de la mesa política resumió el encuentro al señalar: "Nos juntamos porque nos extrañamos y nos queremos ver", una frase que refleja el intento del oficialismo por mostrar cohesión en un momento donde las diferencias internas volvieron a quedar expuestas. La prioridad inmediata del Gobierno será conseguir la aprobación de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo tratamiento fue postergado en reiteradas oportunidades por falta de apoyos en el Senado.

La iniciativa provocó nuevos roces entre la Casa Rosada y Patricia Bullrich. Desde Balcarce 50 llegaron incluso a acusarla de "negligencia", mientras que desde el Senado sostienen que la postergación respondió simplemente a la ausencia de los votos necesarios. En el entorno de la legisladora retrucan que a la conducción libertaria "les cuesta entender lo que es la construcción con la oposición", dejando en evidencia que la relación entre ambos sectores continúa lejos de estabilizarse.
Pese a los traspiés, en el Ejecutivo mantienen el optimismo. "Los votos van a estar", aseguró una fuente del Gobierno, convencida de que lograrán destrabar el proyecto antes del 6 de agosto. Otro de los ejes de la reunión fue la modificación de la Ley de Inocencia Fiscal, con la que el Gobierno pretende ampliar el régimen simplificado para incentivar el ingreso de los llamados "dólares del colchón". El propio Luis Caputo se mostró confiado respecto del futuro parlamentario de la iniciativa. "No veo razón para que no aprueben una versión mejorada", sostuvo el ministro de Economía, quien este miércoles presentará oficialmente las modificaciones.
Dentro del oficialismo consideran que se trata del proyecto con mayores posibilidades de éxito legislativo, junto con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuya redacción continúa siendo trabajada por Milei junto a Caputo, Santiago Bausili y Santiago Caputo. Sin embargo, detrás de la agenda legislativa aparece un objetivo político mucho más ambicioso: consolidar las condiciones para la reelección presidencial.

La reforma política ocupa un lugar central en esa estrategia. Aunque inicialmente el Gobierno pretendía eliminar definitivamente las PASO, ahora admite que el escenario parlamentario lo obliga, al menos por ahora, a impulsar una suspensión de las primarias de cara a 2027. En Casa Rosada saben que será necesaria una negociación con gobernadores y sectores opositores para alcanzar los votos. La búsqueda de consensos quedó en manos principalmente de Diego Santilli, que continúa manteniendo reuniones con distintos dirigentes provinciales para intentar construir las mayorías que hoy el oficialismo todavía no tiene.
Mientras públicamente el Gobierno insiste en destacar la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y el crecimiento de las exportaciones, en privado algunos funcionarios reconocen que la mejora macroeconómica todavía no llegó al bolsillo. Un integrante del gabinete fue contundente al admitir: "La gente no está recibiendo plata". Pese a ese diagnóstico, dentro del Gobierno sostienen que el escenario cambiará antes de fin de año. "Hay que esperar 120 días, ese es el cálculo que tenemos", explicó un funcionario de primera línea, convencido de que desde noviembre comenzará una recuperación económica que permita mejorar el humor social.

El optimismo oficial también se apoya en una expectativa política: que el peronismo continúe dividido. "Es el escenario ideal", reconocieron desde el gabinete al referirse al panorama opositor que imaginan para llegar fortalecidos a las elecciones presidenciales de 2027. Más allá de las proyecciones optimistas, en el propio oficialismo admiten que el mayor riesgo continúa siendo interno. La salida de Manuel Adorni, las sucesivas demoras legislativas y los enfrentamientos entre distintos sectores libertarios dejaron secuelas que todavía no terminan de cicatrizar.

