¿Qué queda de una noticia cuando se elimina a quien la busca, la contrasta, la firma y responde por ella? La pregunta volvió a instalarse después del pronunciamiento de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa —FATPREN— contra los proyectos que prometen producir información sin periodistas.
El comunicado surgió en medio del debate por la iniciativa de Santiago Siri, basada en contenidos procesados mediante inteligencia artificial y presentados por avatares virtuales. La Federación fue contundente: "Sin periodistas no hay periodismo".
Para FATPREN, la información de interés público debe ser producida, verificada, editada y presentada por profesionales de la comunicación. El pronunciamiento aparece, además, en un contexto de creciente precarización laboral.
Los trabajadores de prensa quedan atrapados en jornadas laborales que van hasta las 12 horas con salarios que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas -ni hablar si ese periodista alquila- y, muchas veces, debe producir para múltiples plataformas sin contar con tiempo ni recursos para investigar. Mientras tanto, desde el Gobierno de Javier Milei se profundiza el desprecio contra el oficio cada vez que el Presidente se refiere a los periodistas como "mierdas humanas" o con el mantra no odiamos lo suficientemente a los periodistas.
Ejercer la tarea periodística hoy en las calles es una actividad de alta peligrosidad. Es en ese contexto que Mariana Mandakovic, secretaria general adjunta de FATPREN explicó al medio Mundo Gremial: "La inteligencia artificial no puede reemplazar al trabajador ni a las trabajadoras. Nosotros entendemos que es una herramienta y hemos trabajado sobre cómo puede utilizarse dentro de las redacciones".
La dirigente describió cómo la tecnología ya está siendo usada para multiplicar la carga laboral: "Antes los compañeros hacían tres notas en un día; hoy hacen seis y hasta más". Pero esa aceleración no produjo mejores contenidos: "No hay una mayor calidad informativa. Por el contrario, es simplemente hacer contenido para subirlo a las redes, a los medios digitales o a las distintas experiencias de streaming", cuestionó.
Así las cosas, por un lado los sistemas de inteligencia artificial necesitan textos, investigaciones y datos producidos previamente por personas, pero muchas veces no reconocen ni remuneran ese trabajo. "Detrás de eso hay trabajo humano que cada vez está siendo más precarizado, más invisibilizado y con salarios que están por debajo de la línea de indigencia", afirmó Mandakovic.