Sin importar lo más de 100 testimonios que durante esta semana en la Legislatura porteña contaron las penurias de las familias tapadas de deudas, ni los índices oficiales que ubican la problemática en un nivel que no se veía desde la crisis de 2001; el Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró que el nivel de morosidad de las familias argentinas no es un riesgo para el sistema financiero y hasta celebró la solidez del sector bancario para enfrentar la situación.
"Estamos siguiendo muy de cerca el reciente aumento de la mora por parte de los hogares y no vemos que esto sea un riesgo significativo para la estabilidad financiera de Argentina", deslizó la vocera del FMI, Julie Kozack, quien definió que un nivel de mora de 8% del PIB, como el que tiene el país, es "una cifra baja" en relación a otros países de Latinoamérica.
Además, indicó que "los bancos están bien capitalizados, tienen buena liquidez y hay disposiciones (regulaciones) que cubren más allá del 85% de sus créditos en mora".
Durante la conferencia, también celebró "las propuestas de reforma para reforzar el mandato del Banco Central y la independencia de la institución", ya que aseguró que "debieran ayudar con el proceso de desinflación y en última instancia llevar una mejora en los ingresos reales de los hogares argentinos con el tiempo". Esa "última instancia" que remarcó la vocera, es una referencia directa al pueblo en contraposición a quienes se llevan la torta en el país con este modelo.
"Tanto las autoridades como el fondo reconocen que es importante ampliar el alcance de los beneficios del crecimiento y la estabilización. Hasta la fecha, el crecimiento ha estado impulsado sobre todo por la energía, la minería y el sector agrícola", reconoció Kozack. "Se está trabajando para abordar los cuellos de botella en cuanto a infraestructura, los sistemas tanto del ferrocarril como de carreteras y también respaldar una predictibilidad a nivel regulatorio mayor", agregó, en la misma sintonía.