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La historia de Mike Emme: por qué septiembre es el mes de la prevención del suicidio

El suicidio es una problemática de salud pública que puede afectar a cualquier persona, en cualquier etapa de la vida. Escuchar y pedir ayuda pueden ser claves para prevenirlo. La red pública de Salud Mental está a disposición las 24 horas. Hoy se conmemora el Día de la Prevención.

10 Septiembre de 2026 08:23
mike emme Internet

Cada septiembre el color amarillo vuelve a ocupar espacios públicos, escuelas, instituciones y campañas de comunicación, con un objetivo que trasciende cualquier fecha del calendario: poner en discusión la prevención del suicidio y la importancia de cuidar la salud mental. El llamado Septiembre Amarillo busca, precisamente, romper el silencio alrededor de una problemática que durante décadas estuvo rodeada de tabúes, prejuicios y estigmas.

La elección del día y mes no es azarosa; y el color tampoco. En 1994, Mike Emme, con tan sólo 17 años y apasionado por la mecánica, había rescatado un Ford Mustang 1968 que estaba abandonado en un campo en Colorado, Estados Unidos. Lo reconstruyó por completo y pintó de color amarillo brillante.

Septiembre Amarillo

Mike, abrumado por una fuerte crisis emocional, agudizada por una ruptura amorosa, decidió quitarse la vida dentro de su Ford Mustang el 10 de septiembre de 1994. Sus padres encontraron el cuerpo y una nota "No se culpen, mamá y papá, los amo". Estaba firmado, "Amor, Mike 11:45 pm". A las 11:52 p.m. sus padres se detuvieron en el camino de entrada detrás de ese Mustang amarillo. Siete minutos tarde.        

A raíz de su muerte, familiares y amigos comenzaron a repartir cintas amarillas con mensajes de apoyo, pidiendo a las personas en crisis que buscaran ayuda. Ese gesto se transformó en un movimiento global, y ese mismo año fue fundado el programa "Yellow Ribbon Project" (Proyecto Cinta amarilla); y declarado Día Mundial para la Prevención del Suicidio, desde 2003. 

En Septiembre Amarillo se fomenta la discusión abierta sobre la salud mental y la importancia de pedir ayuda cuando se está en crisis. La campaña conocida como "Setembro Amarelo" tuvo su primera gran edición en Brasil en 2015 y se transformó en una referencia para toda América Latina.

Pero hablar de prevención también exige abandonar las explicaciones simples. El suicidio no responde a una única causa. Es un fenómeno complejo y multicausal, en el que pueden intervenir factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales. La depresión y otros padecimientos de salud mental pueden estar presentes, pero también influyen situaciones de crisis, pérdidas afectivas, aislamiento, violencia, abuso, problemas económicos, conflictos familiares, dolor o enfermedades crónicas y el consumo problemático de sustancias. La OMS advierte que nunca debe buscarse una explicación única para una conducta suicida

Mike Emme

Allí radica uno de los principales objetivos de Septiembre Amarillo: desarmar prejuicios y generar conciencia. Hablar responsablemente del tema no significa promoverlo; por el contrario, permite abrir puertas para que quienes atraviesan un sufrimiento profundo puedan pedir ayuda. Preguntar, escuchar sin juzgar y tomar en serio las expresiones de desesperanza puede ser fundamental.

La prevención comienza mucho antes de una crisis. Construir vínculos, fortalecer las redes familiares y comunitarias, facilitar el acceso a profesionales de la salud y promover herramientas emocionales desde la infancia y la adolescencia forman parte de una estrategia integral. Reconocer señales de alerta, como cambios bruscos de conducta, aislamiento, despedidas inusuales o expresiones reiteradas de desesperanza.

Los especialistas coinciden en que la escucha puede ser el primer paso. No minimizar el sufrimiento de una persona, no juzgarla y acompañarla en la búsqueda de ayuda profesional puede marcar una diferencia. La prevención es una responsabilidad compartida entre familias, escuelas, medios de comunicación, instituciones, profesionales y el Estado.

Septiembre Amarillo propone, en definitiva, transformar el silencio en diálogo. Porque detrás de cada estadística hay una vida y una historia, una familia y una comunidad. Y, porque la prevención comienza muchas veces con algo aparentemente sencillo, pero profundamente necesario: estar presentes, escuchar y ayudar para que nadie tenga que atravesar su dolor en soledad.