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El éxito y el teatro de resistencia

David Masajnik, entre el fenómeno "Rocky" y el teatro del corazón: amor, resistencia cultural, huerta y reinvención

Mientras vive el éxito masivo con Rocky, el actor y director estrena la tercera temporada de Tus buenas chauchas, un unipersonal íntimo protagonizado por Victoria Arrabaça.

03 Marzo de 2026 11:45
David Masajnik y Victoria Arrabaça.

David Masajnik no se asume como director. Se ríe cuando se lo dicen. "Me parece como mucho", confiesa. Sin embargo, este 8 de marzo a las 16:30, en el Teatro Nün, estrenará la tercera temporada de Tus buenas chauchas, la obra escrita por Dalia Elnecavé y protagonizada por su compañera de vida y escenario, Victoria Arrabaça. Un unipersonal que nació casi sin plan, pero que hoy consolida un recorrido que incluyó reposiciones, festivales y giras. "Me río porque en realidad yo, es la primera cosa que dirijo, yo no me considero director, me parece como mucho", dice al comenzar la charla distendida con BigBang

Tus buenas chauchas, un unipersonal íntimo protagonizado por Victoria Arrabaça.

Y agrega: "Esto es una experiencia teatral que hicimos con Victoria, con mi mujer, donde se fue haciendo a la marcha, digamos, ¿no? Yo no tengo, como te digo, experiencia como director, la experiencia que tengo es casi 40 años de actor". La obra nació casi por accidente. "No tenía pensado dirigir nada, surgió porque viajaba a Uruguay a hacer una obra durante un par de meses, entonces Vicky se vino conmigo y para que ella no esté dos meses tipo turista, pensamos en hacer algún espectáculo", recuerda. 

Los textos de Dalia Elnecavé hicieron el resto: "Todo lo que nos pasaba era realmente muy hermoso, muy poético y lo fuimos haciendo sin mucha conciencia tal vez de lo que estábamos haciendo". Tus buenas chauchas construye el universo de Olga, una mujer que cocina mientras espera a Omar, un amor que acaso -tal vez- nunca llegue. La escena no es convencional: son cuadros hilvanados, imágenes, acciones mínimas que se cargan de sentido. 

Tus buenas chauchas, un unipersonal íntimo protagonizado por Victoria Arrabaça.

Así lo explica Masajnik: "Como no es convencional la obra, son como cuadros que van apareciendo y así lo fuimos armando". La intimidad escénica se sostiene, según él, en la potencia del texto: "Es tan fuerte el texto que ese es un anclaje muy grande, donde ella se instala porque es muy poético, muy dramático a la vez". La cocina es metáfora y acción concreta. Olga corta cebollas reales, manipula objetos culinarios verdaderos. "La cocina, el amor y el hogar están muy vinculados, ¿no? Entonces me parecía interesante, le daba un tono de verdad al hecho de que ella esté realmente manipulando elementos naturales", señala.

El escenario está cubierto de cáscaras de cebolla. "¡Son cáscaras de cebollas reales! Entonces eso ayuda a contar también. Son hermosas porque son color marrón, parecen hojas de árboles caídas y tiene que ver también con algo otoñal y melancólico". Para Masajnik, la conexión con el público es inevitable: "Todos vivimos en soledad, deseando, anhelando... Es una obra que habla del amor y de la falta de él también, y de la esperanza. Entonces, por eso nos conecta a todos".

Mientras apuesta al teatro íntimo de los domingos por la tarde, Masajnik vive en paralelo el fenómeno masivo de Rocky, donde encarna a Mickey, el mítico entrenador del boxeador interpretado por Nico Vázquez. "Hay que tener un poco de inconsciencia para animarse", admite entre risas sobre el papel. "Es un personaje icónico, estaba instalado antes de que se estrene y de que sea lo que es, que es un éxito total". Lejos de la imitación, optó por la observación. "No es una imitación, porque uno no imita. Hay un trabajo de observación. Son personajes tan marcados que era elegir o vamos por un camino totalmente distinto o acercarnos a lo que son esos personajes", detalló.

David Masajnik, la revelación de "Rocky"

Y sumó: "Me pareció que fue muy acertado ir por el lado de acercarnos". El impacto fue aún mayor cuando Sylvester Stallone reaccionó y reposteó contenido de la versión argentina en sus redes sociales. "No hay forma de explicarlo porque me viene Messi a la cabeza", dice. "Yo crecí con Stallone. Es un chabón que me acompañó toda mi vida. Y ahora que este señor haya hecho comentarios sobre la obra en general, ya es un montón". Para él, esos gestos son "bonus tracks de esta carrera hermosa que tenemos, que a veces uno se la pasa remando en dulce de leche y de repente te encontrás en situaciones como esta que uno no puede más que estar agradecido a la vida".

Masajnik convive hoy con dos mundos: el éxito masivo y el teatro independiente. No los ve como opuestos. "Estoy en un éxito masivo y no me quiero acostumbrar", confiesa y agrega: "Trabajo para no acostumbrarme a que todas las noches tenemos mil personas en la sala". Pero no piensa abandonar el teatro del corazón: "El teatro independiente y el teatro del corazón es algo que yo nunca voy a soltar". Y define al escenario como trinchera cultural: "El teatro es una resistencia, siempre lo fue y siempre lo será. La cultura es resistencia". En un contexto complejo para la industria audiovisual, destaca la autogestión: "Me conmueve ver cómo nos reinventamos".

En ese sentido, destaca que "el argentino tiene la cátedra de cómo reinventarse, y el actor, ni hablar". Hay otro costado menos conocido de Masajnik: su vínculo con la tierra. Durante años vivió una experiencia en una ecovilla y se dedicó a la agricultura autosustentable. "Fui a hacer una experiencia en un lugar que se llama Gaya, que es una ecovilla, y me partió medio la cabeza", recuerda. No fue una huida, sino una búsqueda. "Me armé una huerta que sí, estuve dos años metido dentro de la huerta". 

David Masajnik encarna a Mickey, el entrenador del boxeador

Hoy sigue cultivando en una versión más pequeña, pero igual de necesaria. "Es muy lindo siempre el ejercicio de ponerse en contacto con la tierra, porque es necesario, por lo menos para mí, para no estar delirándome todo el día". Con 40 años de carrera, tres hijos y una historia de reinvenciones, no habla de llegada sino de camino. "Que sigan habiendo proyectos como el de Rocky, que Rocky siga todo lo que tenga que seguir", desea Masajnik. Pero también guarda proyectos propios: "Hay ideas que tengo que me gustaría seguir, pero no las quiero quemar, así que me las voy a guardar". Y deja una definición que resume su presente: "A mí me gusta buscar material, encontrar perlitas y poder materializarlas. De eso se trata también el unipersonal que tengo ahí dando vuelta, es un sueño que tengo que terminar de cumplir".