La Joaqui ya no es solo una referente de la música urbana argentina: es una figura que genera conversación, debate y, muchas veces, polémica. Con una carrera en pleno auge, una vida personal que despierta curiosidad y una presencia constante en redes, la artista decidió aprovechar su paso por Patria y Familia (Luzu) para hablar de todo. Desde el desgaste que provoca la lógica del éxito permanente hasta las críticas por el contenido de sus canciones.
Consultada por Lucas Spadafora sobre la exigencia de estar siempre pensando en "lo próximo", La Joaqui fue honesta y directa: "Me empecé a sentir mal conmigo misma, porque hay como una cuestión numérica que te presiona, estadística, y que vos como tenés que seguir resurgiendo a través de cosas que vos no estás listo para dejar ir. Y algo que en lo que yo integré tanta energía se vuelve descartable y es extraño".
En ese clima de charla relajada pero profunda, Fede Popgold la llevó al terreno más espinoso: las críticas a su música y la necesidad -o no- de salir a explicarse. Ahí, La Joaqui no esquivó el golpe. "Yo sabía que en algún momento se iba a cuestionar muy fuertemente la música que yo hago. Y sé, muy fácil decir: La Joaqui quiere que vos te drogues. No, la verdad que no. Yo escribo las canciones tomándome un té de tilo... En realidad, es una invitación a disociar de lo que te está conflictuando por un momento", explicó.
La maternidad apareció como un punto clave en su argumentación. "Siento que sí, porque todavía hay cosas que son muy cuestionables. Mis hijas tienen esta vida y les interesan más las cosas de niños porque su infancia es una infancia de una niña. Y si escuchan mis canciones, sea Santurrona, sea Turrología, no entienden lo mismo que otra persona", sostuvo. Y, con humor, remató: "La canción que es muy explícita, no se la ponés. No está en el algoritmo de alguien que escucha la granja de Zenón".
Cuando Spadafora le preguntó si sentía una mirada distinta por ser mujer, la respuesta fue instantánea: "Obvio, chicos". Y para dejarlo todavía más claro, comparó su situación con la de colegas varones. "Él es muy inteligente para declarar, es un hábil declarante. Entonces, cuando se viraliza una nota de él, es: 'Ay, qué inteligente este muchacho y qué criterio tiene'. En el hombre sí pueden dividir su música de eso. Yo siento que, en mi caso, no importa cuánto lea, cuánto haga...".
Lejos de victimizarse, La Joaqui defendió la profundidad de su propuesta artística: "Una música que buscaba sonar festivamente. Era más profundo lo que yo soñé, como para que me digan: 'Vos invitas a los pibes a drogarse'. No, la profundidad jamás es invitar a vivir a alguien como yo vivo, sino yo sobrevivir a lo que atravesé sin enojos, sin rencores, sin resentimientos sociales, sin un montón de cuestiones".
No es la primera vez que la cantante sale al cruce de los cuestionamientos. Las críticas más duras llegaron en agosto de 2025, tras el narcofemicidio de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. En lugar de poner el foco en las responsabilidades estatales y sociales, algunos periodistas apuntaron contra la música urbana y, en particular, contra La Joaqui. Eduardo Feinmann leyó al aire una de sus letras y la acusó de hacer "apología del delito".
De hecho, el conductor calificó su obra como "canciones tumberas" y "esta basura". La respuesta no tardó en llegar. En su visita a Olga, la artista fue contundente: "Se estuvo diciendo que mi música era una invitación a vivir como yo viví y en realidad fue una romantización para yo sobrevivir a como viví". Y agregó: "Yo necesité decorar mi oscuridad y los momentos tristes". En ese mismo sentido, diferenció a La Joaqui -el personaje que "se mete al fuego"- de Joaquinha Lerena de la Riva, la mujer que baja del escenario y combina su carrera con una maternidad que define como soñada y una historia de amor con Luck Ra.