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Mati Napp se puso a prueba con ANIMAL y reveló qué límite tuvo que cruzar: "Es animarse a más"

Además, habló sobre cómo es trabajar con Emilia Mernes, Duki, Cazzu y otros grandes artistas.

31 Julio de 2026 10:59
Mati Napp

Hay personas que pasan años ayudando a otros a brillar hasta que, casi sin darse cuenta, descubren que también tienen algo propio para decir. Mati Napp conoce como pocos el detrás de escena: los ensayos interminables, los cuerpos agotados, la adrenalina antes de que se abra un telón y ese instante en el que una idea deja de pertenecer a la cabeza de quien la imaginó para convertirse en algo colectivo. 

Después de más de quince años de carrera y de acompañar a algunos de los artistas más importantes del país, decidió hacer algo que durante mucho tiempo había postergado: ponerse al frente de su propio universo.

BigBang dialogó con Mati Napp sobre el salto hacia la dirección

El desafío tiene nombre: ANIMAL (Cruzá el límite), la primera obra que lo encuentra como creador y director. En la previa de su estreno, BigBang dialogó con Mati sobre el salto hacia la dirección, los límites que él mismo tuvo que romper, su trabajo junto a Emilia Mernes, Duki y Cazzu, la situación de los bailarines dentro de la industria y también sobre aquella polémica que lo involucró en medio de las versiones de un supuesto "robo" de profesionales entre equipos artísticos.

La obra se estrenará el 14 de agosto a las 22.30 en Dumont 4040 y propone una experiencia de teatro físico 360° en la que danza, actuación, música en vivo e interacción con el público se mezclan para explorar aquello que las personas reprimen para poder vivir en sociedad. 

ANIMAL (Cruzá el límite), la primera obra que lo encuentra como creador y director

Con textos de Mariela Asensio, dirección actoral y producción general de Paola Luttini y música en vivo de la violinista Ornella Restifa, la puesta busca borrar la distancia tradicional entre escenario y espectadores. Alan Madanes encabeza el elenco junto a Tamara Lucía Vecces, Julia Fontana, Federico Díaz, Daiana Chacon, Dylan Mazza y Matías Quiroga.

Para Napp, sin embargo, ANIMAL no nació solamente como una búsqueda estética. También apareció como una pregunta sobre aquello que cada persona guarda debajo de las reglas, los modales y las expectativas ajenas: "Estoy un poco ansioso, que es normal en este proceso de ensayo y proceso creativo, pero también muy contento por el elenco que tengo, que es increíble", comenzó.

Mati Napp presenta ANIMAL (Cruzá el límite)

Y explicó el corazón de la propuesta: "ANIMAL, es una experiencia inmersiva que va a combinar danza, actuación, música en vivo y mucha interacción con el público. Hay mucho de teatro físico, que me parece súper clave. Es una obra que explora esa parte instintiva que tenemos todas las personas y que, en general, solemos reprimir para poder convivir dentro de lo que serían las reglas de la sociedad, de la cultura y también de cómo fuimos educados. Estoy buscando transmitir un poco el deseo, el impulso, la violencia, el miedo, el placer o la contradicción que tenemos también en diferentes situaciones de la vida". 

La pregunta que atraviesa la obra es tan sencilla como incómoda: ¿cuánto de lo que hacemos responde realmente a lo que queremos y cuánto a lo que aprendimos que deberíamos hacer? Desde ahí, Napp empezó a construir un espectáculo que no pretende dictar una conclusión: "Sentía la necesidad de hablar de nosotros. Vivimos en una sociedad que constantemente nos dice cómo tenemos que comportarnos, qué es lo que tenemos que mostrar, qué es lo que tenemos que esconder. Entonces me empecé a preguntar qué pasa con eso que nosotros intentamos controlar todo el tiempo. Y ahí es donde aparece la parte más impulsiva, la más vulnerable o, en sí, la más humana".

Mati Napp trabajando en los detalles de ANIMAL (Cruzá el límite),

Y completó: "ANIMAL no busca dar respuestas ni justificar nada de lo que reprimimos, sino, al contrario, busca que durante una hora el público se anime a mirarse a sí mismo, a reconocer que todos estamos conviviendo con una parte que muchas veces intentamos ocultar". 

Cruzar el límite, entonces, no es solamente una consigna para quienes compren una entrada, también resume el momento profesional de su creador. Napp llevaba tiempo fantaseando con un proyecto propio, aunque entre trabajos y oportunidades la decisión quedaba postergada: "Es animarse a más. Muchas veces tuve ganas de hacer algo propio, de animarme, y siento que por distintos motivos lo reprimía. También salían otros proyectos que me encantaban y eran súper interesantes. Cuando tuve el tiempo decidí activar con este pensamiento. Muchas veces tenemos ganas de hacer cosas y, por equis motivo, no damos ese paso adelante. Y, bueno, lo di".

El cambio de rol también implica aprender a ocupar un lugar diferente: "Es mi primera experiencia como director, pero siempre atravesándola con gente que me ayuda, que me apoya, que me da sugerencias y consejos. Al ensayo, invito a directores y colegas que me dan su punto de vista y hacen que el proyecto se vea aún más interesante. Me potencian cien por ciento. Me siento muy acompañado, muy confiado también y muy agradecido por la gente que está confiando desde el minuto cero en este proyecto".

Su relación con la exposición tampoco es nueva. Mucho antes de trabajar detrás de los grandes shows del pop argentino, Napp pasó por televisión y construyó buena parte de su reconocimiento masivo como coach del Bailando. En 2023, después de más de quince años de trayectoria, la Legislatura porteña lo declaró Personalidad Destacada de la Cultura. Su recorrido incluye trabajos como bailarín en producciones como Casi Ángeles y Patito Feo, además de experiencias como coreógrafo en televisión y ficción. 

La Legislatura porteña declaró a Mati Napp Personalidad Destacada de la Cultura

Con el tiempo eligió correrse de esa exposición. Y esa experiencia también modificó su manera de hablar públicamente: "Cuando uno está expuesto todo lo que digas se puede sacar de contexto. Podés dar una explicación enorme, decir un texto increíble y, de repente, agarran lo que le conviene a la otra persona para que sea más un enganche para la gente. Es normal, y más cuando estás en los medios", confesó y luego agregó: "Yo elegí evitar todo lo que sea la tele hace ya cinco o seis años, más o menos. Pero ahora estoy acá para contar un poco de qué trata ANIMAL, porque sé que es un tema que las personas viven día a día. Cada uno tiene su parte animal más a flor de piel y otros tal vez la reprimen un poco más".

¿Dónde aparece ese animal? Para Napp no hace falta buscar situaciones extraordinarias: está en una cancha, en una pelea, en el deseo de pertenecer, en aquello que alguien quiere y no se permite o incluso en una reacción de la que después se arrepiente: "Sucede todo el tiempo, entre dos personas o entre muchas personas. Cuando vas a la cancha, hay gente que saca su parte animal, que aprovecha la cancha para ir y sacarla. Tal vez al otro día va a sonreír y ser una persona más educada".

Mati Napp habló del desafío de crear para otros y finalmente hacerlo para él mismo

Según el entrevistado: "ANIMAL habla un poco de eso: de cómo las personas necesitan pertenecer y de qué manera lo hacen; de las que se reprimen; de las que viven para ser vistas; de las que se enamoran o de eso prohibido que también no está bueno. También de las que se pelean. De cómo nos arrepentimos, de cómo no queríamos que saliera esa parte animal o incluso la desconocíamos y, una vez que salió, nos arrepentimos".

La propuesta escénica acompaña esa idea. En la obra no habrá un público cómodamente protegido en su butaca mirando lo que sucede a varios metros. Según explicó, intérpretes y espectadores compartirán el espacio en una puesta inmersiva donde cuerpo, escena y presencia se funden: "Me parece súper importante que la gente sepa que, cuando vas a ver una obra, en general vos observás al elenco, al actor, a la actriz, a los intérpretes. Y acá es: 'Che, nosotros vamos a observarlos a ustedes también'. No es solamente que ellos nos van a preguntar a nosotros, nosotros también les vamos a dejar preguntas a ellos a través de las escenas".

Eso incluye incluso intervenir físicamente en la transformación del espacio: "Hay unas tarimas móviles en las cuales la gente va a ayudar a que se muevan entre el público. También vamos a hacerlos parte de alguna escena, sin incomodarlos. Eso me parece súper importante: que la gente esté súper cómoda".

"El intérprete va a poder leer esa situación, esa emoción que está viviendo el público para que también pueda disfrutarlo. Porque también se disfruta. No va a estar todo oscuro, místico y tipo intenso, sino que también está esa parte interesante en la cual el público se siente parte y le gusta sentirse parte. No se siente juzgado. La idea es que el público sea cómplice de lo que pasa ahí", explicó Napp.

Para construir ese universo hubo primero que encontrar los cuerpos capaces de sostenerlo. La convocatoria reunió alrededor de 500 postulantes y el coreógrafo se encargó personalmente de hacer la primera selección: "Primero tenían que mandar su información, sus datos y su formación por Instagram. Una vez que mandaban todos sus datos y se postulaban para ANIMAL, hice una preselección virtual, donde quedaron más o menos 70 bailarines. Fue muy difícil, pero no queríamos que hubiera tantas personas porque el espacio era chico. La audición presencial estuvo increíble. Los intérpretes que fueron la rompieron toda, dejaron todo arriba del escenario. Hubo canto, exposición, baile".

El criterio final estuvo puesto especialmente en la capacidad interpretativa y física: "La gente se va a sorprender del nivel que tienen los intérpretes, de cómo ponen el cuerpo, de la danza. Va a ser lo más llamativo de esta experiencia de ANIMAL. Va a impresionar por el talento de los intérpretes".

Dentro de ese engranaje hay un nombre al que Napp quiso desde el comienzo: "Y el protagonista es Alan Madanes. Es un protagonista en el que pensé desde el día uno que empecé ANIMAL. Se lo dije y que lo haya aceptado para mí es un lujo. Es un actor muy prestigioso y me va a dar qué hablar". 

ANIMAL llega, además, después de una etapa particularmente intensa en la carrera de Napp. Su nombre quedó asociado durante los últimos años a grandes puestas de la escena musical argentina. La propia presentación oficial de la obra destaca sus trabajos junto a Emilia Mernes, Cazzu y Duki, además de su experiencia como jurado de World of Dance

Mati Napp presumió al protagonista de ANIMAL, Alan Madanes

Ahora, por primera vez, el artista al que debe potenciar es él mismo y la compañía que tiene adelante: "Lo interesante y lo bueno de esta carrera es que ambas cosas están buenísimas. Ambas cosas me encantan. Trabajar para otra persona y hacer que se sienta cómoda, potenciar a esa persona y a ese proyecto, me súper motiva. Es un desafío hermoso".

"Por suerte, he trabajado con artistas increíbles y lo voy a seguir haciendo, más allá de que en este momento de mi vida esté jugando a ser el director, a tomar las decisiones y a poder llevar una compañía a cargo. Ambos trabajos me encantan. Tanto poder potenciar a una persona, a un artista o algún proyecto, como también poder potenciar a mi elenco, a mi proyecto y llevar estas ideas que tengo en la cabeza a la práctica", reflexionó.

Mati Napp contó que Emilia Mernes ocupa un lugar especial en su carrera

Entre esos nombres, Emilia Mernes ocupa un lugar especial. Napp no habla únicamente del resultado de los shows, sino del privilegio de haber acompañado una evolución: "El año pasado me tocó con Emilia. Tuve un proceso increíble porque la vi crecer, eso es muy lindo. Cuando ves a un artista que está arrancando, apoyar desde sus inicios, poder acompañarla, entender qué es lo que quiere, poder coachearla también y ver todo su crecimiento, toda su carrera y ser parte de ella".

Con Duki, el desafío fue distinto: incorporar otros cuerpos a un universo escénico en el que el cantante era el centro absoluto. "Arrancar un proceso donde él elige tener bailarines e intérpretes arriba del escenario y estar desde el minuto cero. Eso fue increíble. Que él se anime también a tener personas que lo acompañen arriba del escenario, como los bailarines, y poder coachearlo, apoyarlo y sacar lo mejor de él también fue increíble".

Duki incorporó bailarines y ahí estuvo Mati Napp para las coreografías que dieron forma al show

Pero hubo otro proyecto que terminó funcionando como puente directo hacia su propio show: Latinaje, el espectáculo de Cazzu. "La frutillita del postre el año pasado fue Cazzu, que me dio la confianza para poder crear junto con ella y los directores Latinaje, su nuevo show. Digo la frutillita porque combina un poco esto del teatro con la danza, que es lo que estoy llevando a cabo con ANIMAL", contó.

Y es que trabajar con la cantante oriunda de Jujuy era uno de sus grandes metas: "Hace mucho tiempo tenía ganas de hacer algo de teatro con danza arriba del escenario, con una artista como lo es Cazzu y ella me dio la oportunidad y el desafío de poder crear Latinaje. No la conocía personalmente, sí la conocía como artista, pero fue espectacular lo que se logró". 

Mati Napp fue parte de la producción coreográfica de Latinaje, el show de Cazzu

Detrás de los grandes escenarios también existe una tarea menos visible: entender al artista que está enfrente. Napp aseguró que nunca vivió una batalla para imponer una idea porque su método parte de escuchar antes de crear: "La realidad es que no. Cuando uno trabaja para un artista, es súper respetuoso. Intenta leer qué es lo que quiere el artista, intenta entender por dónde va, cuál es la búsqueda. Y, dentro de eso llevar al artista a su máximo nivel, potenciarlo y, por sobre todas las cosas darle mucha confianza".

Con los bailarines, la dinámica cambia: "Cuando elegís al bailarín, ya lo elegís preparado, formado, entonces todo se hace mucho más simple. Pero con el artista, la herramienta más importante es darle la confianza de que puede ser increíble". 

Y ahí aparece una discusión que excede cualquier espectáculo: el reconocimiento profesional de quienes bailan. Si las estrellas ocupan las marquesinas y las portadas, detrás existen equipos enormes que también sostienen cada show: "Por suerte está cambiando, está mejorando todo y se le está dando más importancia. Yo, desde mi lugar, con los artistas, tanto con Emi, Duki y Cazzu, estoy súper agradecido por el lugar que también les dan a los bailarines arriba del escenario, por cómo los cuidan, por cómo los valoran tanto abajo como arriba del escenario, económicamente y también en cuanto a su salud. Las producciones de cada artista son muy atentas", dijo sobre la subestimación al bailarín. 

Mati Napp defendió a los bailarines y el rol que cumplen

"Falta todavía, pero hay un progreso. Desde nuestro lugar estamos intentando que, en general, todos los trabajos para el bailarín sean de esa manera", Napp considera que parte de esa deuda tiene una explicación histórica. A diferencia de otros sectores del espectáculo con décadas de estructuras profesionales consolidadas, la danza comercial argentina todavía está construyendo algunas de sus reglas: "Es una carrera que empezó relativamente hace poco. No es como, por ejemplo, los músicos. Te puedo tirar cualquier nombre, un Charly García, uno de los exponentes más importantes, hablando de los '80 más o menos. El rubro del bailarín acompañando a una artista pop como Lali, arrancó más o menos hace 15 años".

¿Y qué falta?, preguntó BigBang: "Siempre nos gustaría que nos tengan más en cuenta en algunos factores, que haya un sindicato que nos cuide mucho más. Pero, mientras tanto, tenemos que apoyarnos, acompañarnos y tirar todos para el mismo lado. Hay que seguir confiando y comunicándonos entre todos para que todos podamos seguir adelante".

Esa defensa de la autonomía profesional tomó otra dimensión meses atrás, cuando el nombre de Napp quedó en medio de las versiones sobre una supuesta disputa entre Tini Stoessel y Emilia Mernes por integrantes de sus equipos. En marzo, mientras circulaban acusaciones sobre un supuesto "robo" de bailarines, el coreógrafo respaldó públicamente a Emilia y destacó el trato que tuvo con él y con sus compañeros de trabajo.

"Los bailarines y las personas no se roban", aclaró Mati Napp

Ahora, consultado por BigBang, fue todavía más categórico sobre el concepto mismo: "Los bailarines y las personas no se roban. Eso es importante decirlo. Nadie roba a nadie, al menos hablando de bailarines y personas. Cada uno toma la decisión que toma, es libre de hacer lo que quiera, lo que necesite".

¿Y qué hizo cuando la polémica explotó alrededor suyo? Prácticamente nada: "Respecto a eso mediático que se armó, no le di mucha bola. Hasta el día de hoy no le di bola, es parte del juego, del show, de lo que pasa en la sociedad, de lo que sirve, del algoritmo. Yo, en general, no me meto en esos aspectos". 

Quizás por eso ANIMAL aparece en un momento coherente de su recorrido: después de años creando para otros, Napp eligió apartarse del ruido para construir algo que lleva su firma desde la primera idea hasta el último movimiento. Y promete que el espectador tampoco podrá esconderse demasiado: "Es una experiencia muy única. Estoy buscando hacer algo diferente, al menos de lo que yo veo en teatro o en los espectáculos. Las personas se van a sentir representadas, que les va a gustar. No deja de ser un show, más allá de que es una obra, es teatro físico, es show".

 

Y hay una última particularidad: ANIMAL no necesariamente será la misma obra dos veces. La ubicación del espectador puede modificar por completo aquello que alcanza a observar: "Van a querer volver porque, según dónde estás parado en la ubicación, vas a ver las escenas de una manera o las vas a ver de otra. En un momento vas con alguien y te separan de ese alguien para poder vivir la experiencia desde otro lugar. La súper recomiendo"

Después de una carrera dedicada a enseñarles a otros cómo moverse sobre un escenario, Mati Napp decidió moverse él. Salió del lugar conocido, cambió el rol de coreógrafo por el de creador y director y convirtió aquello que durante años había postergado en ANIMAL: Cruzá el límite. Tal vez ahí esté la paradoja más interesante de su primera obra: para hablar de todo aquello que reprimimos por miedo, culpa o mandato, primero tuvo que hacer exactamente lo contrario. Cruzar su propio límite.