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Un cambio más profundo

IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

Las especialistas Lina Zubiria y Agustina Paz dialogaron con BigBang y analizaron cómo la inteligencia artificial está transformando el empleo en Argentina.

24 Abril de 2026 09:09
IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una fuerza concreta que atraviesa el mercado laboral argentino. En ese contexto de transformación acelerada, dos voces expertas aportan una mirada que combina diagnóstico, advertencias y oportunidades: Lina Zubiria y Agustina Paz coinciden en que el cambio ya está en marcha, pero advierten que no todos están preparados para enfrentarlo.

IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

Para Lina Zubiria, especialista en liderazgo y transformación organizacional, la magnitud del fenómeno supera comparaciones históricas. "SI bien puede tener algo en común con la revolución industrial, se queda corto como comparación principalmente dado la velocidad y el alcance que tiene la IA", explicó. Y profundizó: "En la revolución industrial lo que se transformó fue el trabajo físico. Hoy lo que se está transformando es el trabajo cognitivo, que es precisamente donde históricamente se apoyó el valor profesional. La IA esta transformando el trabajo cognitivo incluso en roles calificados". 

IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

En su análisis, el impacto no es sectorial ni gradual, sino total: "No es un cambio sectorial ni progresivo: es transversal y, porsobre todo, exponencial. Es decir, no afecta solo a ciertas industrias, sino a la forma misma en que se produce valor en casi todos los trabajos.  Esa transformación, según Zubiria, no solo altera tareas, sino la esencia misma del trabajo: "Lo distintivo no es solo el cambio, sino dónde impacta: en cómo pensamos, cómo decidimos y cómo trabajamos con otros".

Lejos de una visión apocalíptica, Zubiria plantea que la IA no viene a eliminar puestos, sino a reconfigurarlos. "La IA no viene a reemplazar personas, viene a dejar en evidencia qué parte del trabajo era realmente valiosa y cuál era repetición". En ese sentido, señala un cambio de paradigma: "Menos ejecución, más criterio. Menos hacer por hacer, más capacidad de leer contexto, decidir, influir y, por sobre todo, sostener conversaciones de calidad".

IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

Pero advierte que el verdadero riesgo no está en la tecnología: "La IA no es el riesgo. El verdadero riesgo es no querer transformarse". Uno de los datos más preocupantes del contexto argentino es que el 64% de las empresas no tiene una estrategia para integrar inteligencia artificial. Para Zubiria, esto responde a una confusión estructural: "No tener un plan de IA hoy no es solo no haber comprado herramientas; es no haber redefinido cómo se trabaja. Y eso es mucho más incómodo, porque implica revisar hábitos, decisiones y modelos de liderazgo. Más que negligencia, lo que aparece es dificultad para traducir el fenómeno en algo concreto". 

Las consecuencias ya empiezan a verse dentro de las organizaciones. "Empiezan a convivir personas que desarrollan nuevas formas de trabajar... con otras que quedan atadas a lógicas anteriores. En un mercado laboral cada vez más dinámico, eso impacta directamente en las oportunidades futuras de cada persona", explicó. Y remarcó: "La empleabilidad deja de estar sostenida por la organización y pasa a ser cada vez más una responsabilidad individual. Quienes no desarrollen nuevas habilidades y no revisen su forma de trabajar corren el riesgo de quedar rápidamente desactualizados, incluso sin cambiar de rol o de empresa".

El avance de la IA también genera incertidumbre. Sin embargo, Zubiria plantea que el problema no es el miedo en sí, sino cómo se gestiona: "El miedo es entendible, pero muchas veces está mal enfocado. No tanto por lo que la IA va a hacer, sino por lo que obliga a revisar: formas de trabajar, de liderar y de tomar decisiones que, en muchos casos, llevan años sin cuestionarse. La IA no solo introduce nuevas herramientas, expone ineficiencias, automatiza partes del trabajo y pone en evidencia cuánto valor real estamos generando. Y eso incomoda, porque toca identidades profesionales, zonas de expertise y formas de operar que daban resultado hasta ahora". 

IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

Según su visión, cuando ese temor no se trabaja, deriva en inmovilidad: "El mayor riesgo no es equivocarse. Es no moverse, no aprender y no animarse a revisar la propia forma de trabajar". Desde otra perspectiva complementaria, la consultora en nuevas tecnologías Agustina Paz pone el foco en cómo se redefinen los roles. "Yo no pondría el foco en profesiones enteras que desaparecen", sostuvo, y agregó: "Lo que ya empieza a perder valor son las formas de trabajar demasiado rígidas, repetitivas y previsibles".

Para Paz, el error es seguir pensando el empleo con categorías del pasado: "En las organizaciones con las que trabajo, la conversación más interesante no pasa por qué puesto muere, sino por qué parte del aporte humano sigue siendo verdaderamente diferencial cuando una máquina ya puede ejecutar, resumir o acelerar. El problema no es solo qué tareas puede hacer la inteligencia artificial. El problema es si nosotros seguimos pensando el trabajo con categorías viejas".

Uno de los conceptos clave que emerge es el del trabajo híbrido entre humanos y máquinas. "Significa dejar de pensar el trabajo como una lista fija de tareas y empezar a pensarlo como una coreografía nueva  entre capacidades humanas y capacidades tecnológicas. La IA puede acelerar, asistir, ordenar, generar borradores o detectar patrones, pero alguien tiene que interpretar, hacer mejores preguntas, leer contexto, detectar lo que no cierra y sostener criterio", explicó Paz.

En ese esquema, el rol humano cambia de lugar: "El valor humano no desaparece, se corre. Y se corre hacia discernimiento, juicio y pensamiento crítico. En esta etapa, la ventaja no va a estar solo en usar herramientas nuevas. Va a estar en sostener pensamiento crítico, reinterpretar capacidades y diseñar futuros posibles con más conciencia". Sobre las habilidades necesarias, fue clara: "Además de cierta alfabetización tecnológica, yo pondría arriba de todo el pensamiento crítico". 

Y sumó otras claves como "curiosidad, flexibilidad, aprendizaje continuo" y la capacidad de reinterpretar la experiencia. Ambas especialistas coinciden en que muchas empresas están fallando en un aspecto central: la gestión del cambio. "La tecnología sola no transforma nada", advirtió Paz. Y agregó: "Lo que define el éxito o el fracaso es cómo se acompaña a los equipos, cómo se construye sentido, cómo se entrenan nuevas capacidades y cómo se rediseñan hábitos, roles y decisiones dentro de la empresa".

IA y trabajo: entre el vértigo del cambio y la oportunidad de reinventarse

Cuando eso no ocurre, aparecen los efectos negativos: "Resistencia, ansiedad, confusión y una adopción muy pobre". Pese al diagnóstico crítico, Paz considera que el país aún tiene margen de acción: "Argentina todavía está a tiempo, pero no tiene margen para la complacencia". A futuro, el escenario no será homogéneo: "Vamos hacia otro tipo de trabajo, pero no de una manera prolija ni pareja". Y anticipó una brecha creciente: "Vamos a ver más valor en las personas que sepan combinar tecnología con criterio... y otra realidad para quienes sigan aferrados a una definición vieja de su rol".