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Cierre de Garbarino: así fue el proceso de quiebra definitivo de la empresa de electrodomésticos

La crisis empresarial no se puede esconder ni siquiera con un milagro de las fuerzas del cielo.

05 Marzo de 2026 15:44
Garbarino

El reciente anuncio de la quiebra de Garbarino, una de las cadenas de electrodomésticos más emblemáticas de Argentina marca el fin de una era comercial pero también pone en evidencia la profunda crisis estructural que afecta al sector privado en el país. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D'Alessandro, decretó el cierre definitivo de la empresa, tras un largo proceso de agonía financiera y fallidos intentos por salvarla. 

Garbarino, fundada en 1951, fue durante décadas un referente en el mercado argentino de electrodomésticos. Sin embargo, en los últimos años, la compañía enfrentó un declive que parecía inevitable: los problemas financieros se agravaron con el impacto de la pandemia de COVID-19, pero sus dificultades venían de mucho antes con problemas como una economía inestable, una inflación descontrolada y una constante caída del consumo fueron erosionando sus bases.

Garbarino

En 2021, la empresa se acogió a un concurso preventivo para intentar renegociar sus deudas con acreedores y garantizar su supervivencia. No obstante, los esfuerzos por alcanzar un acuerdo fueron infructuosos y la falta de adhesiones suficientes por parte de los acreedores y la ausencia de propuestas concretas en la instancia de salvataje llevaron al juez D'Alessandro a tomar una decisión drástica: declarar la quiebra y dar inicio al proceso de liquidación judicial.

Fuera de la responsabilidad empresarial del caso Garbarino, tampoco puede analizarse sin el contexto. Su caída es apenas un eslabón más en una cadena de fracasos empresariales que sacuden al país, sobre todo en la Argentina de Javier Milei: el deterioro del poder adquisitivo, las altas tasas de interés, los costos impositivos desmedidos y la incertidumbre económica crean un calvo de cultivo hostil para las empresas.  

Garbarino

La quiebra de Garbarino implica el cierre de sus últimas tres sucursales activas, ubicadas en Belgrano, el centro porteño y Almagro, por lo tanto, la pérdida definitiva de cientos de puestos de trabajo. Según informes judiciales, al momento del cierre formal, apenas quedaban 20 empleados en actividad. Sin embargo, esta cifra no refleja el impacto real que tuvo la caída progresiva de la empresa sobre las familias que dependían directa o indirectamente de ella. El cierre de Garbarino es un síntoma de la profunda crisis que atraviesa la economía argentina.