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Cómo construir el retiro

"Ganar bien no garantiza retirarse bien": la advertencia sobre el futuro de las jubilaciones

Depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

13 Julio de 2026 19:15
Aseguran que depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

Trabajar durante décadas, hacer aportes y jubilarse con un ingreso suficiente fue, durante mucho tiempo, el recorrido esperado para millones de argentinos. Pero esa lógica empieza a mostrar cada vez más grietas. La combinación de carreras laborales interrumpidas, empleo informal, monotributo, mayor expectativa de vida e inflación permanente cambió las reglas del juego. Con una jubilación mínima que ronda los $403.317,99, la pregunta ya no es solamente cuánto se cobrará al retirarse, sino si ese ingreso alcanzará para sostener una buena calidad de vida.

Aseguran que depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

Para Mara Vecchioni, asesora financiera y especialista en seguros de retiro, la respuesta es cada vez más evidente. "En muchos casos, sí. Hoy el problema no es solamente llegar a jubilarse, sino saber si ese ingreso va a alcanzar para sostener una buena calidad de vida. Una persona puede tener cobertura previsional y aun así no tener suficiencia económica", sostuvo en diálogo coon BigBang

Según explica, la jubilación dejó de ser el único sostén económico posible para la etapa pasiva. "La jubilación puede cubrir una parte de los gastos, pero difícilmente alcance para mantener el mismo estilo de vida, afrontar salud, vivienda, alimentos, servicios y otros gastos propios de esa etapa. Por eso, cada vez más, la jubilación debe pensarse como una base, no como el único ingreso futuro", explicó

Uno de los datos que más preocupa es que cada vez más personas llegan a la edad de retiro sin reunir los 30 años de aportes necesarios para acceder a una jubilación ordinaria. Para Vecchioni, ese fenómeno refleja un cambio profundo en el mercado laboral argentino. "Es muy preocupante, porque muestra una distancia enorme entre el sistema previsional formal y la realidad laboral argentina", remarcó. 

Y explica por qué ocurre: "Muchas personas trabajan toda su vida, pero no siempre lo hacen con aportes registrados de manera continua. Hay informalidad, monotributo, interrupciones laborales, años de cuidado familiar y cambios de actividad". En ese escenario, quienes no logran completar los aportes quedan mucho más vulnerables. "Si una persona llega a la edad de retiro sin los aportes suficientes, queda mucho más expuesta a depender de prestaciones menores, ayuda familiar o seguir trabajando por necesidad. Por eso, la planificación individual se vuelve fundamental",advirtió.

Aseguran que depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

Durante décadas predominó la idea de que cumplir con los aportes era suficiente para asegurar el futuro. Pero para la especialista esa mirada quedó desactualizada:"Quedó incompleto. Aportar sigue siendo importante, pero ya no alcanza con pensar que eso por sí solo va a resolver el futuro financiero". La explicación está en cómo cambiaron las carreras laborales y la expectativa de vida. "El modelo tradicional suponía trabajos estables, carreras lineales y aportes continuos durante décadas. Hoy las trayectorias laborales son mucho más variables. Además, vivimos más años y necesitamos financiar una etapa de retiro más larga", resaltó.

Por eso propone un nuevo enfoque: "El nuevo enfoque debería ser: aportar, sí, pero también ahorrar, invertir, protegerse y construir ingresos complementarios". Consultada sobre cuál es la equivocación más frecuente entre los argentinos, Vecchioni no duda: "El mayor error es pensar que es un tema lejano.". La especialista sostiene que muchas personas recién empiezan a preocuparse cuando faltan pocos años para jubilarse. "Ahí el margen de maniobra es mucho menor", expresó y cuestionó: "Otro error muy común es creer que 'algo va a aparecer' o que el sistema previsional va a resolver todo."

Aseguran que depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

De hecho, sostiene que la "planificación del retiro no debería empezar cuando falta poco, sino cuando todavía hay tiempo para construir capital, corregir hábitos y tomar decisiones inteligentes". La respuesta sorprende por lo temprana: "Cuanto antes, mejor". Incluso considera que los 25 años son una buena edad para comenzar. "A los 25 parece exagerado hablar de retiro, pero en realidad es una etapa ideal para empezar con aportes pequeños y aprovechar el tiempo", manifestó. 

Mientras que a partir de los 40 la planificación deja de ser una opción: "A los 40 todavía hay mucho por hacer, pero ya se vuelve necesario ordenar objetivos con más claridad". Y para quienes sienten que ya es tarde, también deja un mensaje. "Le diría que no es tarde, pero sí es momento de actuar con más seriedad. Lo peor no es empezar tarde. Lo peor es no empezar nunca", aclaró. nflación, devaluaciones y cambios de reglas parecen volver imposible pensar a 20 o 30 años. Sin embargo, Vecchioni cree que justamente por eso la planificación resulta indispensable. "Se planifica con flexibilidad, diversificación y revisión periódica".

Aclara que un plan financiero no puede quedar congelado durante décadas. "En Argentina no podemos armar un plan y olvidarnos durante 30 años. Hay que tener una estrategia que contemple distintos escenarios, monedas, instrumentos y objetivos", explicó.  Y resumió:"Planificar no significa predecir el futuro, sino prepararse mejor para atravesarlo." Entre las herramientas disponibles, la especialista destaca el seguro de retiro, aunque aclara que no reemplaza otras inversiones."Tiene una ventaja muy importante: ayuda a construir disciplina".

Aseguran que depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

El principal beneficio, asegura, es separar el ahorro del gasto cotidiano. "Muchas personas quieren ahorrar, pero si el dinero queda mezclado con los gastos del día a día, termina usándose para otra cosa", Por eso considera que estos instrumentos aportan orden: "Un seguro de retiro permite separar un aporte mensual con un objetivo claro y de largo plazo. Además, suma estructura, planificación y previsibilidad".

También rechaza la idea de que solo sean accesibles para personas de altos ingresos. "No deberían pensarse solo para personas de altos ingresos". Y agrega: "Lo importante no es solamente cuánto se aporta, sino que ese aporte sea sostenible en el tiempo. El mejor plan no es el más ambicioso, sino el que se puede mantener con constancia". Para Vecchioni, una estrategia sólida debe combinar distintas herramientas. "Lo ideal es pensar en capas", destacó. 

En ese esquema, cada instrumento cumple una función diferente:"La jubilación puede ser una primera base. El ahorro sirve para objetivos concretos y para construir un fondo de emergencia. Las inversiones ayudan a proteger y hacer crecer el capital. Y herramientas como seguros de retiro o seguros de vida pueden aportar planificación y protección. El error es depender de una sola fuente. Un retiro más sólido se construye combinando distintas herramientas según edad, ingresos, objetivos y tolerancia al riesgo".

La especialista considera que gran parte del problema también pasa por la falta de formación. "Sí, totalmente. Muchas personas trabajan, generan ingresos y pagan cuentas, pero nunca recibieron educación financiera para planificar su futuro". Y enumera los conocimientos que habitualmente no se enseñan. "No se enseña a presupuestar, a invertir, a proteger ingresos ni a calcular cuánto capital se necesita para vivir después del retiro".

Aseguran que depender únicamente de la jubilación ya no alcanza para sostener el nivel de vida.

A eso se suma un fenómeno demográfico que obliga a pensar distinto: "Hoy una persona puede vivir 20, 25 o 30 años después de dejar de trabajar. Eso significa que necesita ingresos durante mucho más tiempo". Por último, identifica quiénes enfrentan hoy el mayor riesgo económico al jubilarse."Están más expuestas las personas con trabajos informales, aportes irregulares, monotributistas que no planifican, trabajadores independientes, mujeres que interrumpieron su carrera laboral por tareas de cuidado, personas con deudas importantes y quienes nunca construyeron ahorro o inversiones". Y sentenció: "También están en riesgo quienes tienen buenos ingresos hoy, pero no generan patrimonio ni planifican. Ganar bien no garantiza retirarse bien. La diferencia la marca la planificación".