Una nueva réplica sísmica, con una magnitud de 5,1, estremeció este lunes a Caracas y varias zonas del norte de Venezuela, intensificando la angustia que se vive en el país tras los dos devastadores terremotos que lo azotaron hace cinco días. El sismo, aunque de menor intensidad que los anteriores, reavivó el miedo y complicó aún más las labores de rescate y atención en las áreas afectadas.
Las autoridades informaron que, hasta el momento, no se registraron nuevos daños significativos ni víctimas adicionales; sin embargo, los equipos de emergencia continúan evaluando la infraestructura, ya debilitada por los movimientos telúricos previos, para descartar riesgos mayores.
El país sigue sumido en el caos tras los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, que golpearon con una fuerza inédita a Venezuela; los sismos, separados por apenas unos segundos, dejaron un rastro de destrucción y luto en su camino: hasta este domingo, el balance oficial reportaba 1.450 muertos y 3.150 heridos. Sin embargo, la cifra más alarmante proviene de Naciones Unidas, que estima que más de 50.000 personas permanecen desaparecidas bajo los escombros.
En La Guaira, uno de los epicentros de la tragedia situado a solo 40 kilómetros de Caracas, la devastación es casi total ya que decenas de edificios colapsaron dejando a miles sin hogar y atrapados en un limbo de incertidumbre. Equipos de rescatistas trabajan día y noche en condiciones extremas, sorteando réplicas y enfrentando el agotamiento físico y emocional.
El gobierno venezolano por su parte, despliega recursos para atender la emergencia, pero las críticas no se han hecho esperar: los y las residentes denuncian la falta de preparación ante una catástrofe de esta magnitud y la lentitud en la llegada de ayuda a las áreas más afectadas. Mientras tanto, las autoridades piden a la población mantenerse alerta y seguir las instrucciones oficiales.