Mónica Mancini, de 82 años, fue atada, golpeada y amenazada durante casi tres horas en su casa de Martínez. Los asaltantes tenían sus fotos de Instagram y seguían órdenes de un cabecilla preso. "Callate porque te mato. Callate porque te matamos". Fue el susurro que quedó grabado por las cámaras de seguridad. Fue la primera frase, de muchas, de una madrugada que se transformaría en pesadilla. La mujer conocida en redes como la "abuela influencer", acababa de regresar al país cuando escuchó ruidos en su hogar de Martínez, partido de San Isidro. Eran cerca de las 3 de la madrugada del 9 de enero de 2026.
Lo que siguió fue un asalto brutal: adolescentes armados la tiraron al suelo, la maniataron y comenzaron a exigir dinero mientras hablaban con un cómplice por videollamada desde una cárcel bonaerense. "Me ataron, me pegaron y me amenazaron de muerte", declaró la mujer ante el fiscal Patricio Ferrari. Las cámaras captaron la escena. Apenas la víctima abrió la puerta, los delincuentes la derribaron. "En la primera que... te matamos. Dame la plata", le exigieron.
Pero no actuaban solos: consultaban instrucciones en tiempo real. "Está acá la señora, decile como se llama", se escucha decir a uno de ellos durante la comunicación. La investigación determinó que pertenecen a la llamada "Banda del Millón", una organización que opera desde prisión y recluta menores para ejecutar los ataques. "Los ladrones fueron guionados en todo momento por uno de los líderes de la banda que está preso en una cárcel bonaerense", señalaron fuentes policiales.
Los delincuentes sabían exactamente qué buscar: fotos, objetos y datos publicados en redes sociales. "Me mostraban mi cuenta de Instagram y una foto con un collar dorado. Me decían que se los entregue", relató Mancini. La violencia no fue solo física. Durante horas, los asaltantes amenazaron con quemarla viva. "Me amenazaban con arrojarme agua caliente si no decía la verdad", declaró. También escuchó frases que agravaron el terror: "Esto es una zona liberada señora".
Le exigieron claves bancarias, transferencias y dinero en efectivo. El botín incluyó un millón de pesos, euros, joyas y fondos electrónicos. En su cuenta había cerca de 10 millones de pesos. La pesadilla duró casi tres horas. Terminó a las 5.30 cuando los ladrones huyeron dejándola atada. Sola, en shock, rezó: "Recé un rosario y agradecí por las almas del purgatorio". Horas después logró liberarse y llamar a su hijo. La investigación de la DDI San Isidro y el Ministerio Público Fiscal llevó a allanamientos en las unidades penitenciarias de Melchor Romero y La Plata. Allí estaban dos líderes de la banda: Brandon Imanol Brites y Lucas Ezequiel Merelles.
Los ejecutores del ataque eran menores y permanecen prófugos. El caso expuso una modalidad cada vez más frecuente: el delito remoto. "Durante el robo... fueron guiados por uno de los líderes de la banda que estaba detenido... la comunicación fue por medio de una videollamada", explicaron fuentes del caso. El intendente Ramón Lanús resumió la preocupación: "Es ridículo que desde la cárcel personas vinculadas con delitos como estos sigan marcando casas y comandando robos". Las secuelas siguen. "Estaba muy en shock. Ese sábado tuve que volver al hospital por la lesión", sentenció Mancini.