Un informe del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) complicó la situación del ex militar Felipe Sosa, en la causa que lo investiga por el femicidio de Érika Antonella Álvarez en la localidad tucumana de Yerba Buena. Según detallaron en la pericia, muchos de los elementos hallados en el hogar del acusado son compatibles con los elementos que se utilizaron para quitarle la vida a la víctima.
Sosa se encuentra detenido en el penal de Benjamín Paz, ubicado a unos 54 kilómetros de la capital provincial de San Miguel de Tucumán, aunque cuando lo encontraron se había dado a la fuga y estaba en la localidad bonaerense de Pilar. Según las estimaciones de la investigación, el dueño de la empresa Seguridad Objetiva se había fugado en una moto de alta gama el mismo día que ultimó a la joven de 25 años.
Según el ECIF, los elementos utilizados para desechar el cuerpo ya sin vida de Érika salieron de la misma rutina de entrenamiento que hacía el femicida. En el allanamiento que dispuso la fiscal María del Carmen Reuter en el domicilio de la calle Santo Domingo al 1100, donde alquilaba Sosa, encontraron "seis trozos de cinta adhesiva color negro" que estaban pegados a la barra de dominadas y a una mancuerna que había allí. El material tiene "características similares a la hallada en las bolsas plásticas que cubrían el cuerpo de la víctima".
Otro de las sospechas confirmadas fue una "soga elástica de color negro de 2,60 metros de longitud" que se encontraba unidad a un cable puente de batería, además de un "elemento filamentoso oscuro" que había a los pies de la cama de Sosa. Ambos elementos son compatibles con las ataduras que tenía la víctima, que contaba con cuatro vueltas a su cuello según la autopsia.
El cuerpo de la joven de 25 años apareció el jueves 8 de enero en un descampado de Manantial Sur. Estaba desnuda, envuelta en bolsas de consorcio, atada con sogas y una cinta adhesiva negra. Una semana después, la Justicia realizó este allanamiento en el domicilio de Sosa y encontró el rastro que los investigadores buscaban.
Los otros aportes del informe tienen que ver con el perfil agresivo de Sosa, quien contaba con material bélico en su casa, como el chaleco balístico modelo antitumulto fabricado en 2016 y la pistolera de polímero israelí de marca MDefense. Al mismo tiempo, en el allanamiento hallaron 125 cartuchos calibre 12 marca Orbea, que Sosa escondía en una cartuchera camuflada de color verde oscuro.
Los hallazgos aportaron más pruebas contra Sosa, que se suman a las que ya lo había complicado en términos judiciales. El 8 de enero que encontraron sin vida a Érika a las 11:21 de la mañana Sosa realizó una extracción de 8 millones de pesos en el Banco Francés, de acuerdo a un ticket encontrado en su domicilio. Este dinero habría sido para garantizar una fuga exitosa, plan que se abortó cuando las autoridades dieron con él.
Al mismo tiempo, dos de las hermanas de Érika también aportaron información que complicó a Sosa. Mayra accedió a una cuenta secundaria de la víctima y, tras rastrear la ubicación del celular, la señal daba cerca de una de las casas que alquilaba Sosa. Milena, por su parte, reveló que en varios oportunidades su hermana había viajado a ese lugar con autos de aplicación y expuso el registro.
La familia de Erika Antonella Álvarez la encontró sin vida a 20 cuadras de su hogar. Durante toda esa mañana creyeron que estaba dormida porque en su casa habían quedado el aire acondicionado y las luces encendidas. A las 3 de la mañana del miércoles 7 de enero había enviado su último mensaje a una sobrina. En su casa la ropa que faltaba era la que usaba para salir con alguien, de acuerdo a sus hermanas. Tampoco estaba el cargador de su celular.