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Tragedia con suerte

Niebla, pérdida de control y carne: un choque y vuelco paralizó la Riccheri en la madrugada

Un camión cargado con carne y un auto particular colisionaron en medio de una densa niebla. No hubo víctimas fatales.

30 Marzo de 2026 09:31
Un camión cargado con carne y un auto particular colisionaron en medio de una densa niebla.

La madrugada avanzaba espesa, casi irreal, bajo una niebla cerrada que cubría el Área Metropolitana de Buenos Aires. A esa hora incierta en la que la ciudad todavía no despierta del todo, el tránsito sobre la Autopista Riccheri se convirtió en una trampa. Eran cerca de las 5 de la mañana cuando un camión con remolque y un vehículo particular chocaron a la altura del kilómetro 18, en dirección a la Ciudad de Buenos Aires, pocos metros después de pasar el Camino de Cintura, a la altura de Puente 13. El impacto fue brutal. El camión, cargado con carne, terminó volcado sobre la traza, mientras que el auto -un Ford Escort blanco- quedó prácticamente destruido.

Un camión cargado con carne y un auto particular colisionaron en medio de una densa niebla.

Las imágenes posteriores hablan por sí solas: la tapa del baúl arrancada, una puerta trasera desprendida, la carrocería retorcida como si hubiera sido aplastada por una fuerza invisible. Un instante alcanzó para convertir dos vehículos en restos. La niebla, densa y persistente, aparece como el telón de fondo de la tragedia que pudo haber sido peor. Porque, contra todo pronóstico, no se reportaron víctimas fatales ni heridos, un dato que contrasta con la violencia del choque. 

Sin embargo, el escenario fue desolador. En medio del asfalto húmedo, el camión volcado obligó a reducir tres carriles, mientras personal de la autopista y fuerzas de seguridad trabajaban contrarreloj. La carga -toneladas de carne- quedó esparcida y bajo custodia de Gendarmería Nacional, que se desplegó en la zona para evitar incidentes. Con el correr de las horas, la escena se volvió más caótica. A las 6 de la mañana se aguardaba la llegada de los servicios de emergencia, mientras la fila de vehículos crecía sin pausa. Las demoras superaron los 15 kilómetros y comenzaron a afectar rutas alternativas en el ingreso a la Ciudad.

El amanecer no trajo alivio inmediato. Recién cerca de las 7.30 el auto fue removido y otro camión llegó para trasladar la mercadería del vehículo volcado. La postal era la de un engranaje detenido: luces de emergencia, sirenas lejanas y conductores atrapados en una espera interminable. Detrás del accidente, queda una combinación conocida y temida: visibilidad casi nula, altas dosis de humedad, velocidad en la madrugada y un corredor clave saturado en minutos. Por suerte esta vez no hubo muertos.