El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta sus peores horas con la creciente presión política, judicial y empresarial para esclarecer el origen de su abultado patrimonio. A las críticas internas en el oficialismo, encabezadas por la legisladora Patricia Bullrich y la vicepresidenta Victoria Villarruel, se suma ahora el pedido público del presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, quien le exigió que presente su declaración jurada "lo más rápido posible" para evitar mayores problemas políticos al Gobierno.
La situación de Adorni se complica con cada día que pasa sin que cumpla con la promesa de transparentar sus bienes. Mientras tanto, el presidente Javier Milei le da la derecha y hasta lo protege asegurando que la presentación de la declaración jurada era "inminente" y que era "cuestión de días"... Estas palabras fueron pronunciadas el pasado 7 de mayo y, not spoiler alert: tres semanas después el documento sigue sin aparecer.
En el centro del partido de La Libertad Avanza, la paciencia parece agotarse. Bullrich fue la primera en expresar su descontento en privado, exigiendo a Milei que apartara a Adorni de su cargo pero el Presidente se negó tajantemente: "No lo voy a ejecutar", fue su respuesta. Ante la falta de acción, la ex macrista llevó su reclamo a los medios, donde instó públicamente al jefe de Gabinete a rendir cuentas sobre su patrimonio. Por su parte, Villarruel también manifestó su descontento con bastante ironía, recordando que "todos estamos esperando la declaración jurada".
Pero el golpe más reciente no provino del ámbito político, sino del sector empresarial: Gabbi, una figura clave en el mundo financiero y aliado del modelo económico libertario que promueve el Gobierno, lanzó un mensaje claro a Adorni donde dejó claro que no iba a dejársela pasar.
"Al contador Adorni, que sabe de números, le aconsejaría que presente sus números lo más rápido posible porque de esa manera le solucionaría problemas al Gobierno", dijo Gabbi y subrayó que aunque no puede juzgar si el funcionario "es malo o bueno", es imprescindible que aclare "correctamente" tanto su patrimonio personal como el de su esposa Betina Angeletti.
Lejos de apaciguar las críticas con una respuesta contundente, Adorni optó por dilatar los procesos para ganar tiempo mientras se desarrollan dos eventos clave: por un lado, aprovechar la distracción mediática generada por el clima mundialista; por otro, esperar las declaraciones de testigos en Comodoro Py para medir el alcance de las pruebas recabadas por el fiscal Gerardo Pollicita.
Sin embargo, lo que no parece dilatarse es la investigación judicial liderada por el juez Ariel Lijo y el fiscal Pollicita que busca esclarecer cómo Adorni y su familia lograron movilizar más de 800 mil dólares desde su llegada al Gobierno, una cifra que contrasta notablemente con sus ingresos oficiales.
Entre los puntos más destacados del expediente se encuentra la adquisición de una casa en un exclusivo country por 120 mil dólares, a nombre de Angeletti. A esta propiedad se sumaron refacciones por un costo declarado de 245 mil dólares, además del alquiler de otra vivienda en el mismo barrio privado por 21 mil dólares durante 18 meses. Todos estos pagos habrían sido realizados en efectivo, lo que dificulta rastrear su origen.
Otro inmueble bajo la lupa es un departamento en Caballito adquirido por 340 mil dólares mediante un esquema de financiamiento que genera sospechas. Además, la justicia investiga viajes de lujo a destinos como Punta del Este, Nueva York y Aruba, así como gastos millonarios con tarjetas de crédito y operaciones con criptomonedas no declaradas por un valor estimado en 80 mil dólares.
En paralelo a las investigaciones sobre su patrimonio, Adorni enfrenta otra causa judicial relacionada con viajes a Punta del Este. Según la investigación, estos vuelos habrían sido financiados por una productora propiedad de Marcelo Grandío, un empresario con vínculos comerciales con la TV Pública; allí, la justicia busca determinar si estos pagos podrían ser considerados dádivas, algo que complicaría aún más la situación del jefe de Gabinete. Y, como si no fuera suficiente, a esto se suma un lujoso viaje familiar al hotel Llao Llao en Bariloche, cuya factura superó los 9 millones de pesos y cuya reserva fue realizada por un empleado del grupo IRSA.
¿Cómo sigue la causa? El juez Ariel Lijo podría convocar a Manuel Adorni a indagatoria en las próximas semanas para que explique los detalles detrás de estos movimientos financieros y viajes cuestionados. Mientras tanto, la presión sobre el jefe de Gabinete no cesa.