27 Mayo de 2026 16:10
La foto buscaba transmitir orden, unidad y control político. Pero terminó generando desconcierto, bromas y una catarata de teorías en redes sociales. La reunión de la mesa política del gobierno de Javier Milei dejó una imagen oficial que rápidamente se volvió viral por un detalle tan mínimo como inquietante: la extraña "desaparición" de la copa de Manuel Adorni. El encargado de la selfie fue el propio funcionario, que reunió en Casa Rosada a la plana mayor libertaria en medio de semanas marcadas por internas, pases de factura y rumores de tensión dentro del oficialismo. Sin embargo, lejos de enfocarse en el contenido político del encuentro, las redes clavaron la lupa sobre la copa ubicada frente a Adorni, que en la imagen aparece parcialmente difuminada, oscurecida y casi transparente.

La escena parece salida de un error de inteligencia artificial o de una edición hecha a las apuradas. Tal y como informó el sitio Bardeonews, mientras el resto de la mesa luce perfectamente definido -papeles, celulares, lapiceras, vasos de agua y hasta un muñeco de Milei-, justo en el sector donde está el vaso de Adorni la imagen pierde nitidez y genera un efecto visual extraño, como si parte de la fotografía hubiese sido borrada. Las especulaciones explotaron de inmediato. Algunos usuarios hablaron de Photoshop, otros apuntaron a filtros automáticos del celular y varios directamente bautizaron el episodio como "la copa fantasma".
Los memes no tardaron en llegar: comparaciones con películas paranormales, teorías conspirativas y chistes sobre "transparencia libertaria" inundaron las redes durante toda la jornada. En la foto aparecen además Karina Milei, Luis Caputo, Patricia Bullrich, Martín Menem, Santiago Caputo, Eduardo Menem, Diego Santilli e Ignacio Devitt. Curiosamente, sobre la mesa había diez vasos y diez sillas, aunque solo se observaban nueve personas sentadas, un detalle que alimentó todavía más el misterio digital.
La situación cobró aún más repercusión porque la foto llegó apenas un día después de que el oficialismo intentara mostrar una postal de unidad tras las fuertes diferencias internas entre Martín Menem y Santiago Caputo. De hecho, según trascendió, durante la reunión hubo bromas sobre el look del asesor presidencial, que apareció con una gorra de lana azul, y el clima habría sido "distendido", pese a las tensiones acumuladas. Pero detrás de la anécdota visual hay un trasfondo político mucho más espeso. Adorni atraviesa semanas delicadas por la causa judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.
En ese contexto, el jefe de Gabinete resiste las presiones para adelantar la presentación de su declaración jurada, algo que tanto Patricia Bullrich como Victoria Villarruel vienen reclamando públicamente. Desde el entorno del funcionario aseguran que no piensa dejarse condicionar. "No lo van a apurar ni Bullrich ni Villarruel ni ningún otro", deslizaron cerca del jefe de Gabinete, mientras intentan bajar el tono al expediente judicial que inquieta a la Casa Rosada.

Las diferencias internas ya no pasan inadvertidas dentro del oficialismo. Incluso, fuentes cercanas a la mesa política admiten que en el círculo íntimo libertario existe enojo con Bullrich por sus movimientos autónomos. "A Patricia le hicieron la cruz. La querían matar", confesó un dirigente al tanto de las conversaciones internas en diálogo con la agencia NA. Mientras tanto, la "copa fantasma" sigue circulando por redes sociales y alimentando todo tipo de especulaciones. Porque en tiempos donde cada foto política se analiza como una escena forense, hasta un simple vaso de agua puede convertirse en protagonista nacional.