La tensión dentro del Hospital Garrahan sumó un nuevo capítulo luego de las denuncias realizadas por trabajadores nucleados en la Junta Interna de ATE contra la gestión del Gobierno de Javier Milei. Mientras el gremio denunció ajuste, congelamiento de ingresos, persecuciones internas y problemas con medicación e insumos, fuentes cercanas al hospital respondieron con dureza y negaron cada una de las acusaciones.
Fuentes vinculadas al Garrahan aseguraron que "el ajuste es inexistente" y sostuvieron que el hospital atraviesa "el plan de obras más grande de su historia". Según detallaron, actualmente existe una inversión superior a los 30 mil millones de pesos destinada a infraestructura, equipamiento y mejoras edilicias. "Solo en 2025/2026 logramos adquirir 310 camas de última generación. Las camas que teníamos estaban desde la inauguración del hospital, es decir, tenían 38 años de antigüedad", detallaron.
Además, remarcaron en diálogo con BigBang la incorporación de "un nuevo tomosimulador y un acelerador lineal único en la región" que, según indicaron, permitirá tratar "al 50% de los niños con cáncer del país". También destacaron la compra de un microscopio quirúrgico oftalmológico de alta complejidad "que ya está funcionando" y que posibilita "realizar cirugías inéditas que no se hacen en ningún hospital pediátrico de Argentina".
Entre otras obras mencionaron la reapertura del helipuerto del hospital, cerrado desde 2021; la reanudación de la obra del área de trasplante de médula ósea, que se encontraba paralizada; la remodelación integral de las habitaciones de residentes y la incorporación de seis nuevas cabinas de bioseguridad para fortalecer el funcionamiento de los laboratorios. Las autoridades también rechazaron las denuncias sobre congelamiento de ingresos y falta de personal realizadas por ATE.
El secretario general de la Junta Interna, Alejandro Lipcovich, había advertido que "hace más de dos años que no ingresan enfermeras" y denunció una sobrecarga laboral que afecta la atención pediátrica. Sin embargo, desde el Garrahan aseguraron que "falta de personal tampoco hay" y afirmaron que el recurso humano "se repuso 1 a 1, especialmente en las áreas asistenciales". "Las renuncias son algo habitual en cualquier rubro", señalaron.
En respuesta a las críticas por la situación del área de enfermería, donde el gremio denunció casos de hasta siete pacientes por enfermera durante turnos nocturnos, las autoridades aseguraron que "bajo ningún punto de vista estamos trabajando de alguna forma que afecte a los niños". "En terapia intensiva la relación se mantiene de un enfermero por cada paciente. En ECMO hay dos enfermeros por paciente. Tenemos la cantidad de enfermeros necesarios para atender a todos los niños que asisten", remarcaron.
Además, explicaron que el personal continúa accediendo normalmente a licencias por enfermedad, capacitaciones y congresos. "Si no hubiera enfermeros suficientes, no podríamos garantizar las mismas, y efectivamente lo hacemos", afirmaron. Otro de los puntos más sensibles del conflicto gira en torno a la provisión de medicamentos e insumos. Desde ATE denunciaron restricciones en el stock y aseguraron que algunos niños internados sufrieron dolor postoperatorio por demoras en la entrega de medicación.
La conducción del hospital negó categóricamente esa situación: "No falta absolutamente ningún medicamento. El hospital realiza compras sistemáticas y se provee de insumos permanentemente. Todos los pacientes tienen lo que necesitan", aseguraron. En paralelo, las fuentes consultadas también respondieron a las acusaciones sobre supuesta falta de transparencia y posible ocultamiento de información administrativa. "Somos auditados por la SIGEN. Somos la gestión más transparente de la historia del hospital. No es casualidad que la plata ahora alcance", señalaron.
Además, desafiaron directamente las denuncias sindicales: "Si se considera que hay algo 'turbio', 'oculto' o 'falta de transparencia', se debe denunciar en la Justicia". Respecto de las acusaciones de persecución política y disciplinamiento contra trabajadores que participaron de protestas y medidas de fuerza, desde la gestión negaron cualquier hostigamiento interno. "No hay persecución alguna del personal", afirmaron. De todos modos, aclararon cuál es la postura oficial frente a posibles conflictos que afecten el funcionamiento del hospital: "La posición es clara: si alguien pone en riesgo el funcionamiento del hospital y, por ende, la salud de los chicos, recibirá la sanción que le corresponda". Finalmente, desde la administración del Garrahan cuestionaron duramente las denuncias impulsadas por la Junta Interna de ATE y consideraron que "demuestran completo desconocimiento del funcionamiento del hospital". "Si algo de lo que se dice es real, que se haga una denuncia correspondiente", concluyeron.