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ESI, la herramienta clave para prevenir violencias: "Los discursos de ultraderecha generan resistencia en las familias"

Lucía Rojas, maestra y especialista en Educación Sexual Integral reflexionó en torno al femicidio de Agostina Vega.

01 Junio de 2026 14:22
La comunicad educativa cordobesa se movilizó por el caso de Agostina Vega

El femicidio de Agostina Vega, una adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue encontrado en un descampado y tiene como principal acusado a Claudio Barrelier, un amigo de su madre con antecedentes de violencia machista, puso en evidencia la urgente necesidad de una implementación efectiva de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas argentinas. 

Es en este contexto que Lucía Rojas, maestra y especialista en ESI, reflexionó sobre este caso para BigBang y destacó la importancia de garantizar este derecho en un contexto de desfinanciamiento estatal y resistencias sociales.

Familiares de Agostina Vega piden por su aparición en la provincia de Córdoba

"La implementación de la ESI en las escuelas públicas argentinas requiere reconocer la incansable lucha docente por la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes. En este marco, resulta valioso sistematizar experiencias que demuestran el compromiso cotidiano con el derecho a recibir educación sexual integral de la docencia frente a la ausencia de un Estado que vacía y desfinancia las pocas políticas educativas que se desplegaron desde la sanción de la ley", señaló Rojas, haciendo referencia a las dificultades estructurales que enfrentan las y los docentes para llevar adelante esta tarea.

Desde su sanción en 2006, la Ley de ESI es una herramienta fundamental para promover el respeto, la igualdad y el reconocimiento de derechos en las aulas. Sin embargo, su implementación no ha sido homogénea ni sostenida: "La docencia argentina tiene una ley desde 2006 y no tiene la capacitación actualizada y necesaria para acompañar esa implementación; los gobiernos nacional y provinciales pretenden que sólo sea una expresión del compromiso de cada docente con la ESI y no garantiza que todos reciban capacitación y despliegue la implementación efectiva de la ley", lamentó Rojas.

Lucía Rojas en espacios de ESI

La especialista también subrayó que la ESI debe ser situada, es decir, adaptada a los contextos específicos de cada escuela y comunidad: "La ESI debe ser situada, lo que implica adaptar las propuestas a los contextos, territorios y realidades particulares de cada escuela, conociendo a las y los estudiantes, sus familias y tejiendo vínculos cercanos que fortalezcan el entramado institucional".

No obstante, este trabajo se ve obstaculizado por tensiones sociales y políticas que alimentan prejuicios y temores en torno a la educación sexual integral: "Las tensiones que existen alrededor de los discursos de ultraderecha también propagados por el actual gobierno nacional generan en las familias resistencias y se muestran temerosas al hablar de la ESI. Esto implica un trabajo aún más arduo para la docencia que debe invitar a las familias a conocer las virtudes de la ESI y generar vínculos de confianza para poder desplegar la tarea de implementación", explicó.

Marcha por Agostina Vega

La falta de capacitación docente es otro de los grandes desafíos. Rojas compartió su experiencia personal como referente de ESI en la ciudad de Buenos Aires: "La ESI en este momento y desde siempre -porque aunque sí hubo un plan nacional de ESI en un principio- yo tengo 15 años de docente en la ciudad de Buenos Aires y recibí dos veces capacitación en ESI. Y soy referente de ESI desde hace tres años seguidos y no existe capacitación".

Además, criticó cómo se desvirtuaron los objetivos originales de la ley: "De hecho, este año están apuntando a la 'educación emocional' y a la regulación de las emociones a través de métodos de meditación, borrando toda la caracterización social de la problemática".

Lucía Rojas en espacios de ESI

En este contexto, las docentes se ven obligadas a buscar recursos por su cuenta, muchas veces en condiciones laborales adversas: "No tener capacitación, depender pura y meramente de nuestro interés que ni siquiera tiene que ver con el interés porque a la vez es una encrucijada, porque vos no trabajás en condiciones dignas como para poder llegar a tu casa, sentarte y ponerte a leer sobre ESI. Trabajás 10.000 horas para llegar a hacer un sueldo, las pocas horas que tenés que tratar de planificar... hacés lo que podés", detalló contundentemente.

Rojas también denunció el desmantelamiento por parte del gobierno de recursos clave para la implementación efectiva: "Cuando emerge el problema decís, vas sacando de la galera de lo que hay en internet y te nutrís de lo que hace la militancia feminista, porque cuando te ponés a buscar, lo que existen son Drives de compañeras militantes feministas que armaron con todos los textos que existen sobre eso; porque el gobierno se ha dedicado a sacar de circulación los documentos curriculares que se hicieron. La situación es bastante terrible".

Sobre el caso específico de Agostina Vega, Rojas fue contundente al señalar las fallas del sistema judicial: "Es muy evidente que Agostina fue vulnerada por el poder judicial que no mantuvo preso a este femicida y que las pibas y los pibes están todo el tiempo expuestos a eso porque confían". En este sentido, destacó el rol fundamental que puede cumplir la ESI para prevenir estas violencias: "Por eso sí es fundamental la ESI, porque nosotras somos las que decimos, 'la violencia de género existe, se expresa de esta forma, hay que tener cuidado con esto', y a la vez enseñarles a ser libres sin asustarlas, pero sabiendo que existen estos riesgos".

Para Rojas, el desafío radica en equilibrar la enseñanza sobre los riesgos con el derecho a vivir en libertad: "Me la paso enseñando esas cosas: existe un mundo horrible que nos pone en peligro y de eso nos tenemos que encargar los adultos y una forma de encargarnos es contarles que existen esos peligros, pero también enseñarles que pueden vivir y ser libres".

Lucía Rojas en espacios de ESI

El caso de Agostina Vega no es aislado: es más bien un reflejo del entramado social que perpetúa violencias estructurales contra niñas y adolescentes. Es por eso que la Educación Sexual Integral funciona como herramienta educativa pero más bien como una estrategia para transformar realidades y construir una sociedad más igualitaria y libre de violencias machistas. 

Sin embargo, como señala Lucía Rojas, para que esto sea posible se requiere un compromiso real del Estado con políticas públicas sólidas y sostenidas que, por estos años son destruidas por el gobierno ultraderechista de Javier Milei. Mientras tanto, las docentes continúan luchando desde sus aulas, muchas veces con recursos limitados pero con una convicción inquebrantable: la Educación Sexual Integral, salva vidas.