La muerte de Carlos Alberto "Indio" Solari provocó una conmoción nacional que atravesó generaciones enteras de seguidores del rock argentino. Sin embargo, mientras millones de personas despedían al artista que marcó la historia cultural del país, sectores vinculados al universo libertario eligieron otro camino: convertir el duelo de su familia en un nuevo campo de batalla política.
El blanco de los ataques fue Bruno Solari, el único hijo del músico, un joven de 26 años que durante toda su vida mantuvo el mismo perfil bajo que caracterizó a su padre. La familia siempre se esforzó por preservarlo de la exposición pública y de la atención mediática que acompañó durante décadas al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La controversia comenzó tras una publicación del portal El Disenso, que aseguró que Bruno se desempeña desde junio de 2025 como empleado de planta permanente en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y percibe un salario de 833.652 pesos mensuales.
La información fue rápidamente amplificada por cuentas libertarias en redes sociales que aprovecharon el dato para instalar acusaciones de privilegios y empleo estatal."Full ñocaso", escribió uno de los habituales defensores del Gobierno nacional en redes sociales, en una ofensiva que se multiplicó en cuestión de horas y que se apoyó en la escasa actividad legislativa registrada durante parte del año para cuestionar el trabajo del joven. Sin embargo, la narrativa impulsada por esas publicaciones encontró rápidamente una respuesta desde el entorno político donde se desempeña Bruno.
Desde La Cámpora desmintieron que se trate de un empleado de planta permanente y explicaron que trabaja para el diputado provincial Facundo Tignanelli. "Bruno no es planta permanente. Labura para un diputado provincial de lunes a viernes. Es muy aplicado y responsable. Y lo más importante es que dona todo su sueldo al Hospital Garrahan", señalaron desde la organización a Clarín. La aclaración incorporó un elemento central que había sido omitido en gran parte de las publicaciones que impulsaron la polémica: la totalidad de los ingresos percibidos por Bruno Solari son destinados al Hospital Garrahan.
Cabe destacar que dicha institución atraviesa dificultades presupuestarias producto del ajuste impulsado por el Gobierno nacional. Fuentes del bloque de Fuerza Patria en la Legislatura bonaerense ratificaron además que el hijo del músico se desempeña en tareas de comunicación dentro del equipo de Tignanelli y destacaron su compromiso laboral. "Es muy aplicado y responsable", remarcaron desde ese espacio político.
La operación mediática se produjo además en un contexto especialmente sensible. Apenas habían transcurrido unos días desde el fallecimiento del Indio cuando comenzó a circular masivamente información sobre la situación laboral de su hijo, generando una ola de comentarios agresivos y cuestionamientos públicos. La senadora Juliana Di Tullio fue una de las dirigentes que salió a repudiar la situación. "Su papá falleció hace 4 días, está en pleno duelo junto a su madre, tiene apenas más de 20 años y no tienen mejor idea que hacerle el día un poco más difícil. Cobardes y miserables les queda chico", escribió en sus redes sociales.
La controversia también puso en evidencia los vínculos políticos que históricamente mantuvo la familia Solari con sectores del kirchnerismo. Bruno milita en La Cámpora y trabaja junto a Tignanelli, mientras que la relación entre la familia del músico y Máximo Kirchner es conocida desde hace años. De hecho, el dirigente fue una de las escasas personas autorizadas a ingresar a la residencia familiar de Parque Leloir durante las primeras horas posteriores al fallecimiento del cantante.
También participó junto al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, de las gestiones para habilitar el predio de Villa Domínico donde se desarrolló el multitudinario funeral que reunió a cientos de miles de personas. Más allá de las diferencias políticas que puedan existir alrededor de la figura del Indio Solari y de su familia, el episodio volvió a marcar el delicado límite entre la transparencia de la información pública y la utilización de esos datos para impulsar campañas de hostigamiento personal. Hasta el momento, ni Bruno Solari ni su familia realizaron declaraciones públicas sobre la polémica.