La renuncia de Demian Reidel como presidente de Nucleoeléctrica Argentina, anunciada este lunes, era la crónica de un declive anunciado en la gestión del funcionario libertario. Su salida se produce en un contexto marcado por serias denuncias de corrupción y sobreprecios, quedando así expuesta la nula transparencia de la gestión en la empresa estatal encargada de operar las centrales nucleares del país.
Reidel, estrecho colaborador del presidente Javier Milei y figura clave dentro de su administración, presentó su dimisión tras una serie de investigaciones que lo vinculan a presuntas irregularidades en contratos y manejo de fondos.
Entre las denuncias más resonantes se encuentra el caso de un contrato tecnológico cuyo costo se disparó de 600 mil dólares a 7 millones, un aumento que generó como mínimo sospechas sobre la legalidad y la ética en los procesos de adjudicación, cuestión por la cual la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) presentó una denuncia ante la justicia.
Pero... ¡puede haber más! Reidel enfrenta acusaciones relacionadas con la cancelación de deudas personales por montos significativos y la firma de contratos con sobreprecios, lo que llevó a ATE a denunciar una posible mala praxis administrativa. Sin embargo, durante la jornada del 5 de febrero, a través de un mensaje en redes sociales quiso desvincularse de las acusaciones denunciando una "operación" política en su contra.
La revelación de estos delitos de corrupción y sobreprecios sacudieron a Nucleoeléctrica, provocando una crisis interna que incluyó la suspensión de otros directivos en medio de investigaciones por irregularidades en licitaciones. La renuncia de Reidel llega en un momento crítico para la empresa, que desempeña un papel estratégico en el abastecimiento energético del país.
En una asamblea realizada este lunes, se definió el nuevo directorio que estará a cargo de la conducción de Nucleoeléctrica: Juan Martín Campos asumirá como presidente, mientras que Martín Porro ocupará la vicepresidencia. El equipo directivo se completa con Diego Chaher, Diego Garde y Javier Grinspun como directores titulares, y José Ignacio Bruera Grifoni y Juan Cantarelli como suplentes. Según fuentes oficiales, el objetivo es estabilizar el gobierno corporativo y garantizar la continuidad operativa de las centrales nucleares.
Así las cosas el caso de Demian Reidel se convierte en otra denuncia por corrupción en menos de tres años de gestión de La Libertad Avanza.