La mañana de miles de barrios a lo largo y a lo ancho del país escucharon fuerte y claras las sirenas de los cuarteles de Bomberos pero esta vez la angustia es otra: no hay un incendio, sino preocupación por un desguace de fondos para sostener la actividad.
Así las cosas, las sirenas que habitualmente anuncian una emergencia sonaron este miércoles como un pedido de auxilio: más de 1.000 cuarteles de Bomberos Voluntarios de todo el país realizaron un sirenazo para reclamar la transferencia de los fondos previstos por la Ley 25.054, que permanecen retenidos por el Gobierno nacional.

El reclamo apunta directamente al Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo. El Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios y las 29 federaciones provinciales denuncian que casi $60.000 millones no llegaron a destino y que la falta de recursos compromete el funcionamiento de los cuarteles, el mantenimiento de los vehículos y la capacitación del personal.
Carlos Milanesi, presidente del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios, explicó que la ley establece una fuente de financiamiento específica: "Queremos el cumplimiento de la Ley 25.054 que establece una fuente de financiamiento específica para Bomberos Voluntarios y le estamos pidiendo al Ministro de Economía que cumpla con el deber de funcionario público y que haga la distribución de fondos. Entendemos que ese dinero es necesario por todo lo que está previsto que puede suceder que tiene que ver con el fenómeno del Niño, los incendios forestales".

El dirigente detalló el recorrido que deberían hacer esos fondos: "Ese dinero proviene de los Seguros Patrimoniales que es una fuente de recaudación: la Superintendencia de Seguros de la Nación se los da a Economía y Economía se lo transfiere al Ministerio de Seguridad que es el que hace la distribución a través de la dirección de Bomberos".
Milanesi aseguró que la deuda se acumula desde el año pasado: "A partir del segundo semestre de 2025, septiembre del año pasado y todavía no llegan. Son 59.350 millones de pesos para unos 1162 cuarteles".
El impacto se siente en la compra de equipamiento, la formación y la capacidad operativa. "Las que tienen que ver con la economía como cualquier institución pública que necesita este dinero. El equipamiento y la capacitación se ven sensibilizados a partir del desfinanciamiento", sostuvo.
La falta de respuesta del gobierno de las fuerzas del cielo agrava la preocupación: "Hemos hecho las notas pertinentes al Ministerio de Economía y no hemos tenido respuestas. No sabemos, no tuvimos ninguna reunión ni respuesta. No nos recibió ni el Ministro de Economía ni el Jefe de Gabinete. Estamos esperando que el Ministerio de Economía le transfiera los fondos a Seguridad como se viene haciendo hace 20 años", afirmó Milanesi.

A pesar del atraso, los bomberos continúan saliendo a cada emergencia y hasta ahora no tomarán medidas más drásticas: "Los Bomberos están preparados. Cuando uno ve la economía de los cuartes, más en el interior del país es una situación de administración milagrosa", explicó. Pero esa capacidad de resistir no elimina el riesgo: "Todas las unidades requieren de mantenimiento de cubiertas, baterias, seguro, ese dinero se establece para eso".
La situación es especialmente delicada en los cuarteles de las provincias, que dependen en mayor medida de los subsidios y cuentan con menos posibilidades de recaudar por sus propios medios. Para sostenerse, deben organizar actividades comunitarias: "Los cuarteles hacen campañas, sorteos, festivales, rivas, actividades para poder solventar momentáneamente", relató Milanesi.

En todo el país funcionan más de 1.000 asociaciones y prestan servicio alrededor de 52.000 hombres y mujeres Según el Registro Único de Bomberos de Argentina, durante 2026 ya realizaron 157.229 servicios, de los cuales 94.536 fueron emergencias y 62.639 intervenciones programadas.
El presidente del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios remarcó que el reclamo no busca convertir las sirenas en una herramienta de protesta permanente: "Quisiéramos que esto no suceda. La sirena no es para un sirenazo, es para convocar a los Bomberos". Y advirtió que nunca habían atravesado una demora de estas características: "Nunca nos había pasado, siempre se acordaba y llegaba".

Mientras crece la preocupación por los incendios forestales y los efectos que pueda generar el fenómeno de El Niño, Bomberos Voluntarios siguen preparados para entrar donde todos los demás intentan salir. Las sirenas sonaron para recordarle al Gobierno algo elemental: quienes arriesgan la vida para salvar a los demás también necesitan que el Estado cumpla con su parte.

