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Tiene 82 años, perdió una pierna y su único sueño es volver a ponerse de pie: "Para mí la prótesis es inalcanzable"

Juana Rosa Pereira es viuda desde hace 40 años y vive con sus dos hijas separadas, mientras que una de ellas está ciega.

28 Julio de 2026 18:45
Juana Rosa Pereira necesita una prótesis y, como el Estado brilla por su ausencia, necesita de la ayuda de todos.

La solidaridad es una de las características más conmovedoras que tiene el pueblo argentino, compuesto de millones de personas que estuvieron alguna vez "con una mano atrás y otra adelante". Llegar a la tercera edad y necesitar de los demás es algo muy común, aunque en algunos casos parece mucho más contundente porque, a su vez, media en ellos la cruel realidad de que el Estado desapareció cuando tendrían que estar primero en la fila de darse al prójimo.

Juana Rosa Pereira tiene 82 años y hace más de cinco perdió su pierna izquierda por una necrosis que la dejó postrada. En aquel entonces, en una realidad política distinta, el PAMI le gestionó una silla de ruedas de primer nivel, la cual tuvo durante muchos años. Aunque, cuando necesitó cambiarla, la motosierra de Javier Milei había arrasado con el poder de ayuda del Estado y, la que le dieron -después de mucha insistencia- no estaba a la altura.

Mi situación no da para poder comprar yo una prótesis, porque es inalcanzable"

"La primera silla de ruedas era buenísima. Cuando la quise reponer estuve un año en PAMI. Era por el Gobierno. Estaban todas en el depósito y no las querían entregar. Recién a principios de 2025 volví otra vez a llamar y me trajeron una que está toda desarmada. Se rompió, se le salieron todos los tornillos, se le rompieron los frenos", describió la jubilada ante BigBang.

Rosa no quiere depender de nadie como lo hace ahora, con sus dos hijas -de 53 y 50 años- recientemente separadas y en su hogar. Una de ellas, además, se encuentra en la actualidad ciega y necesita también de sus familiares para subsistir, al menos hasta que se le encuentre una solución a su problema en los nervios ópticos por el cual se atiende en el Hospital Oftalmológico Santa Lucía, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Juana Rosa Pereira muestra su pierna amputada que perdió por una necrosis hace cinco años.

"Son cinco años que estoy en silla de ruedas. Mi situación no da para poder comprar yo una prótesis, porque es inalcanzable. Cobro la jubilación mínima: me alcanza para pagar mis deudas y donde vivo. Gracias a Dios tengo mi casa, pero son gastos de expensas, de todo y no llego con la plata. Así que tampoco puedo comprarme la prótesis", explicó la mujer.

"Hace 40 años me quedé sola", recordó Rosa. "Gracias a Dios que tengo una casa porque en aquellos años lo primero que uno hacía eran los ladrillos. Trabajé toda la vida al lado de mi marido. Trabajábamos los dos juntos", señaló. Si bien una de sus hijas atraviesa estos problemas de salud, la otra funciona como sostén a la hora de ayudarla a pagar el día a día, de la misma manera que hace con su hermana.

Yo quiero caminar porque dentro de todo me siento bien

La pesadilla de esta discapacidad a la que enfrenta con toda la fuerza comenzó por una necrosis que derivó en la amputación que tiene en la actualidad. "Se me empezaron a poner los dedos negros. Estuve internada en el Hospital Español casi tres meses y no me la pudieron salvar. Me empezaron a cortar hasta que llegó ahí. Inclusive tengo puestos stents en la pierna derecha porque los médicos decían que me podía pasar en la otra pierna", reconoció Rosa.

Ahora su búsqueda pasa por recuperar independencia, a partir de conseguir una prótesis bajo rodilla que tiene un valor aproximado de $2.000.000, una cifra que escapa al presupuesto acotado que maneja como jubilada del barrio porteño de Mataderos. "Yo quiero caminar porque dentro de todo me siento bien. Tengo poca masa muscular en la pierna izquierda, pero con un bastón me puedo ayudar", aseguró.

La silla de ruedas de Juana Rosa Pereira no está en condiciones y desde el PAMI se niegan a renovarla.

El PAMI, tan difícil en estos días de ajuste y olvido para quienes tienen alguna necesidad, tendrá que ayudarla con una kinesióloga que le ayuda a manejarse con la prótesis. Pero si Rosa logra comprarla, podrá volver a manejarse sola. "El asunto es poder dominar la prótesis, que me vaya bien y poder apoyar y caminar. Pero voy a estar más independiente que ahora, que me tienen que llevar y ayudar para bañarme, para todo", lamentó.

El Estado debería estar detrás de esta necesidad y cumplir con ella, pero en tiempos en los cuales la gestión actual celebra el ajuste por sobre la respuesta a quienes necesitan ayuda, se hace muy difícil. Rosa acercó un alias bancario como para poder colaborar con ella y donarle dinero. Si la ayuda de todos -por más mínima que sea- está, es probable que ella logre comprar una prótesis que le devuelva autonomía como para emprender con más fuerza su vida cotidiana. El alias para colaborar es: larenga.73.terca.