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Cepo salarial: el Gobierno fija un techo del 2% y condiciona las paritarias 2026

Con la inflación por encima de la pauta oficial, sindicatos denuncian un "corsé" que recorta ingresos y limita la negociación colectiva.

17 Marzo de 2026 14:20
El Gobierno fija un techo del 2% y condiciona las paritarias 2026

El inicio de las paritarias 2026 llegó con una señal clara del Gobierno: no habrá margen para discutir salarios por encima del 2% mensual. La decisión, impulsada por el ministro de Economía, Luis Caputo, funciona en los hechos como un cepo que condiciona de manera directa las negociaciones entre gremios y cámaras empresarias. La advertencia no fue pública, pero sí efectiva: la Secretaría de Trabajo no homologará acuerdos que superen ese techo. En un esquema donde la validación estatal resulta clave para que los aumentos se paguen, la medida opera como un mecanismo disciplinador que redefine el equilibrio de fuerzas en las discusiones salariales.

El Gobierno fija un techo del 2% y condiciona las paritarias 2026

El problema de fondo es evidente. La pauta oficial se ubica por debajo de la inflación: en febrero, el índice alcanzó el 2,9%. Es decir, incluso cumpliendo con el límite fijado por el Gobierno, los salarios perderían poder adquisitivo. En ese contexto, el movimiento de Hugo Moyano terminó de ordenar el tablero. El gremio de Camioneros, históricamente uno de los más influyentes, aceptó una paritaria alineada con la Casa Rosada, con aumentos decrecientes que arrancan en 2% en marzo y caen hasta el 1,5% en agosto. El acuerdo incluye además un aporte extraordinario de $25.000 por trabajador destinado a la obra social del sindicato, que atraviesa una crisis financiera.

La decisión generó sorpresa y malestar en distintos sectores sindicales. Si una organización con el peso de Camioneros convalida una pauta por debajo de la inflación, el margen de maniobra para el resto de los gremios se reduce drásticamente. La referencia no es menor: se transforma en un modelo implícito que el Gobierno busca replicar. El endurecimiento oficial ya tuvo consecuencias concretas. La Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, rechazó homologar un acuerdo del gremio gastronómico liderado por Luis Barrionuevo.

El sindicato había pactado una suma fija de $78.000 para trabajadores de comedores, pero el Gobierno la consideró excesiva al implicar una suba cercana al 8%. En la misma línea, el gremio de la alimentación quedó en una zona de conflicto tras acordar incrementos del 2,4%, por encima del límite permitido. La señal es contundente: cualquier intento de superar la pauta oficial corre riesgo de quedar sin efecto. Otros sindicatos, en cambio, optaron por alinearse. La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), conducida por Andrés Rodríguez, cerró aumentos dentro del esquema oficial, con subas del 2% para marzo y 1,7% para abril, además de un bono de $40.000. 

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La estrategia es asegurar la homologación aunque implique resignar ingresos. El foco ahora se traslada a las próximas negociaciones clave. Comercio, el sector con mayor cantidad de trabajadores del país, deberá definir su paritaria en las próximas semanas bajo la conducción de Armando Cavalieri, mientras que la UOCRA y la UOM se preparan para discutir en un escenario ya condicionado.  El resultado es una tensión creciente: acuerdos que se firman, pero no se homologan; sindicatos que negocian, pero con límites preestablecidos; trabajadores que ven cómo sus ingresos quedan por detrás del costo de vida.