Más
Economía
Barrilete cósmico

La carne, cada vez más lejos de la mesa: consumo en mínimos históricos y precios disparados por los cielos

El consumo per cápita cayó al nivel más bajo en 20 años mientras los precios de los cortes subieron más de 60% en un año, muy por encima de la inflación.

20 Marzo de 2026 09:15
El consumo per cápita de carne cayó al nivel más bajo en 20 años

En un país donde el asado fue durante décadas un símbolo cultural y social, los números empiezan a contar otra historia: la carne vacuna se vuelve un lujo cada vez más inaccesible. Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo cayó al nivel más bajo en 20 años, en paralelo a una escalada de precios que supera ampliamente la inflación. 

El dato es contundente: el consumo per cápita se ubica en 47,3 kilos por habitante al año, lo que representa una caída interanual del 2,5% y una baja de 1,2 kilos por persona. Muy lejos quedó aquel pico de 68,4 kilos en 2008, en una Argentina donde la carne era parte central de la dieta cotidiana. El deterioro también es concreto en volumen. En el primer bimestre de 2026, el consumo aparente se desplomó 13,8% interanual, equivalente a 332.700 toneladas.

El consumo per cápita de carne cayó al nivel más bajo en 20 años

Detrás de esa caída hay una combinación de factores. Por un lado, la producción se contrajo 9,1% interanual, con una faena que también muestra señales de alarma: en febrero se sacrificaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos que un año atrás. A esto se suma un dato estructural preocupante: la alta participación de hembras en la faena -cerca del 48%-, un indicador que suele asociarse a procesos de liquidación de stock y no a una etapa de crecimiento del rodeo. Desde CICCRA lo vienen advirtiendo: "La sequía, así como las inundaciones, llevaron a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres", explicó su titular, Miguel Schiariti.

Mientras el consumo cae, los precios no paran de subir. En febrero, la carne registró un aumento mensual del 7,4%, con picos de hasta el 8% en cortes como cuadril y nalga. El asado subió 5,7%, pero ya se ubica en torno a los $16.850 por kilo, mientras que cortes más "premium" superan los $20.000. La tendencia es aún más marcada en la comparación interanual: El precio promedio de los cortes vacunos trepó 63,6%; el rubro carnes y derivados subió 54,1%; la inflación general, en cambio, fue del 33%. Es decir, la carne prácticamente duplicó el ritmo inflacionario.

El ranking de aumentos lo lidera el asado, con un 67,6%, seguido por el cuadril (65,9%), la paleta (65,7%) y la nalga (62,1%). Incluso la carne picada -históricamente el refugio de los bolsillos más ajustados- acumula subas del 56,6%. Ni siquiera las alternativas más económicas escapan a la lógica: el pollo entero aumentó 10,2% mensual y 45% interanual, confirmando que la presión sobre los alimentos es generalizada. Otro factor clave es el comportamiento del sector exportador. Mientras el consumo local se derrumba, los envíos al exterior crecieron 6,6% interanual, alcanzando las 124.000 toneladas en el primer bimestre.

El consumo per cápita de carne cayó al nivel más bajo en 20 años

Este escenario refuerza una tensión histórica: con una oferta limitada, la carne encuentra mejores precios fuera del país, lo que termina impactando en la disponibilidad y los valores del mercado interno. El resultado de esta combinación -menos producción, precios en alza y exportaciones sostenidas- es una transformación silenciosa pero profunda en los hábitos de consumo. La carne vacuna, emblema de la mesa argentina, pierde terreno frente a otras proteínas más accesibles o directamente desaparece de muchos hogares. Lejos de ser un fenómeno coyuntural, los datos sugieren un cambio estructural. Con niveles de consumo que no se veían desde hace dos décadas y precios que corren muy por delante de los ingresos, el asado del fin de semana empieza a convertirse en una postal cada vez más esporádica.