Luis "Toto" Caputo festejó la baja de la inflación de agosto como si hubiera descubierto una vacuna contra la pobreza. El ministro celebró que el Índice de Precios al Consumidor fue del 1,7%, la menor variación en 14 meses, mientras millones de argentinos hacían cuentas para llegar al día 15 sin pedirle plata prestada a un pariente o, en el peor de los casos a Marcos Galperín.
"La inflación de agosto fue la más baja en 14 meses", celebró Caputo. En su mensaje también destacó que la inflación interanual quedó en 33,5%, que la inflación núcleo fue del 1,8% y que la media móvil de tres meses se ubicó en 1,9%, con una quinta reducción consecutiva.

El problema es que, mientras el ministro festejaba las estadísticas, el INDEC informó que la Canasta Básica Total aumentó 2,6% en agosto. Así, una familia compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8 necesitó $1.605.497 para no ser considerada pobre.
La Canasta Básica Alimentaria también subió 2,6%. Para no caer en la indigencia, esa misma familia tuvo que reunir como mínimo $726.469. Es decir: la inflación puede bajar en los gráficos, pero la pobreza sigue subiendo por la escalera mecánica del supermercado.
El festejo de Caputo y la respuesta de las redes
El ministro también celebró que Prendas de Vestir y Calzado bajó 0,6% durante agosto y que registró la segunda caída consecutiva. En redes, la interpretación fue menos triunfal: si la ropa baja porque la gente dejó de comprar, el Gobierno puede festejar la estadística mientras los comercios bajan la persiana.
"'La más baja en 14 meses' pero todavía arriba de mayo de 2025, con la núcleo estancada. Ahora miden 'media móvil de 3 meses'. Ya no saben qué inventar", respondió un usuario. Otro comentario fue directamente contra el organismo estadístico y el ministro: "El INDEC manejado por toto, dice que Toto bajó la inflación. Ni el chorro de Adorni se anima a dibujar descaradamente".
El contraste entre el mensaje oficial y la vida cotidiana apareció una y otra vez. "¡Explicame analfabeto y delincuente! Bajo la inflación pero aumentó la luz, el gas, el transporte, los colegios, las prepagas...algo de toda tu mentira no me cierra", escribió otro usuario, planteando una duda sencilla: qué parte de la baja se supone que debería notar una familia que paga más por todo.

También apareció una comparación de humor negro: "En el cementerio tampoco hay inflación... Conchudo trae tus dólares de afuera si tanto confías en tu plan económico". "La inflación debería bajar por productividad, pero está bajando por remate de stock, cierre de locales, etc, etc, etc a costa de que se fundan todos", señaló otro usuario.
La bronca también apuntó a los servicios y al bolsillo. "Por más que dibujen la gente nota como suben los servicios nafta y en el super. Parecen tarados todos ustedes la verdad. Qué ganan con mentir inútiles", escribió un usuario, mientras otro lanzó: "En los bolsillos no se estaría notando la baja de la inflación".

Caputo presentó la cifra como una victoria del plan económico, pero las redes le devolvieron la estadística convertida en sarcasmo. "O sea que me aumentaron TODO menos el sueldo y la inflación bajó. Explicame como carajos haces para ser tan caradura pedazo de ladrón", fue uno de los mensajes más duros.
La escena terminó con una paradoja libertaria de manual: el Gobierno festeja que los precios suben más despacio, pero una familia necesita más de $1.600.000 para no ser pobre y más de $726.000 para no ser indigente. En el universo de Luis "Toto" Caputo, la inflación baja; en el de los argentinos de a pie, la plata también, pero mucho más rápido.

