El Presidente lo repite cada vez que puede: la libertad es que cada uno elija. Y los bonaerenses, hay que reconocerlo, están eligiendo. Eligen entre el remedio y la comida. Entre el turno con el especialista y la cuota de la prepaga. Entre endeudarse o esperar a ver si el dolor se pasa solo.
No es una frase de campaña. Es lo que muestra un estudio de la Carrera de Sociología de la UBA, la Fundación Participar y Arqueos, que encuestó a 811 usuarios de IOMA en 53 localidades de la provincia y puso números a lo que cualquiera ve en una sala de espera. Los datos pegan fuerte.}
El 56,6% cambió algún hábito de cuidado por el aumento de los costos. El 24,1% postergó consultas médicas. El 18,1% directamente dejó de comprar algún medicamento. Y el 30,2% se endeudó por cuestiones de salud. Tres de cada diez. Para atenderse.

Melina Alcaraz, socióloga y coordinadora del estudio, no le busca la vuelta: "La crisis económica no sólo afecta el bolsillo: empieza a modificar la manera en que las personas cuidan su salud. Cuando se posterga una consulta, se deja de comprar un medicamento o una familia tiene que endeudarse para atenderse, estamos frente a consecuencias sanitarias concretas de la crisis".
Los mayores de 65 años están resignando ir al médico porque no pueden pagar los medicamentos ni seguir los tratamientos"
Los jubilados que se escapan de PAMI
Pero el dato que más incomoda no salió de la encuesta. Salió de los registros de la propia obra social provincial. En el primer trimestre de 2026, IOMA registró un salto del 10% en la demanda de servicios médicos y medicamentos. Entre 7.533 afiliados que trasladaron consumos desde otras coberturas, el 70% venía de PAMI, el 22% de prepagas y el 8% de otras obras sociales.
- Traducido: los abuelos con cobertura nacional están golpeando la puerta de la Provincia porque del otro lado no atiende nadie.
¿Qué dicen esos números sobre los adultos mayores? "Uno de los datos más llamativos de los últimos tres meses es que 7.500 personas se pasaron de PAMI a obras sociales o al sistema público de la Provincia, y eso indica que los mayores de 65 años están resignando ir al médico porque no pueden pagar los medicamentos ni seguir los tratamientos".
Los grupos focales del estudio lo confirman con nombre y apellido: jubilados con PAMI e IOMA que van a la obra social bonaerense a buscar el estudio, el remedio o el especialista que la nacional no les da.

Por suerte tengo la opción para no morirme antes"
Hay una frase que se repite en las entrevistas y que resume el estado de ánimo de una provincia entera. No es de un funcionario. Es de la gente.
¿Cómo vive ese cambio quien llega con el sueldo justo a fin de mes?
"En esta administración de la pobreza que realiza la población precarizada por los bajos salarios y el aumento de la morosidad por no poder llegar a fin de mes, el pensamiento es: por suerte tengo la opción para no morirme antes".
Ese "por suerte" explica un giro que el estudio detecta entre 2025 y 2026. El año pasado, los usuarios de IOMA se quejaban de ser "cautivos". Este año, con las prepagas por las nubes y PAMI en retirada, la obra social provincial pasó a ser un salvavidas. "Contar con una obra social que garantice el acceso a la salud adquiere un valor cada vez mayor para sus usuarios", señala Alcaraz. El 51,3% conoce a alguien que dejó de pagar la prepaga y se pasó al sistema público o a una obra social.

Cuánto tiempo me queda
¿Qué proyección hace si la crisis continúa?
"Los cambios de hábitos en la salud de la población de la provincia de Buenos Aires se van a acentuar junto con la crisis económica, que profundiza la precarización y el pensamiento constante de cuánto tiempo tengo de sobrevida".
Así piensan los bonaerenses mientras recurren, si pueden, a las obras sociales. Porque la necesidad de atenderse no desaparece cuando la plata no alcanza: se muda. De las prepagas a las obras sociales. De PAMI a IOMA. De Nación a la Provincia. Y cuando el sistema no da más, al bolsillo de las familias.

El embudo
Los encuestados no se confunden de culpable. El 48,5% considera que la falta de recursos nacionales afecta mucho al sistema público provincial. El 50,5% no confía en que el Gobierno nacional vaya a mejorar la salud pública. Y el 59,6% rechaza que la "motosierra permanente" pase también por los hospitales.
¿Qué consecuencias tiene el retiro de fondos nacionales sobre el sistema bonaerense?
"El desfinanciamiento de Nación provincializa los problemas y acentúa un posible efecto embudo en la atención médica".

El embudo ya se siente. Los usuarios de IOMA piden turnos más rápidos (31%), cobertura de medicamentos (24,9%), atención en su propia localidad (15,9%) y acceso a especialistas (13%). Nadie pide que desarmen la obra social. Piden que funcione.
La ruleta rusa
¿Por qué la salud es distinta de cualquier otro gasto que se posterga?
"Todo lo que tiene que ver con lo público es importante, pero cuando se trata de postergar la salud es jugar a la ruleta rusa con la muerte".
Y mientras el discurso oficial celebra la libertad de elegir, los bonaerenses eligen con claridad: el 72,3% quiere que el Estado provincial garantice la cobertura de salud. Apenas el 12,4% prefiere un sistema privado. En 2025 esa preferencia era del 24%. En un año se derrumbó a la mitad.

"Cuando Nación se retira, el paciente no desaparece. Sigue necesitando una consulta, un medicamento o un tratamiento. Y esa necesidad termina siendo absorbida por las provincias, las obras sociales o por el bolsillo de las propias familias", cierra Alcaraz.
El lema se cumple: cada uno elige. La pregunta es otra: ¿cuántos bonaerenses están eligiendo, sin decirlo, cómo y cuándo morirse?