Colombia amaneció este lunes con el horror de una tragedia que todavía no encuentra un número definitivo. Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió buena parte del país, derrumbó edificios, provocó evacuaciones masivas y dejó, hasta el último reporte oficial, 111 muertos, 87 heridos y 1.575 viviendas afectadas. La cifra de víctimas podría continuar creciendo mientras los equipos de emergencia avanzan entre los escombros en busca de personas atrapadas.El epicentro fue localizado cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a unos 20 kilómetros de esa población. El movimiento ocurrió alrededor de las 7:34 de la mañana y se sintió con fuerza en distintas regiones del país, incluida Bogotá, donde las alarmas se activaron en edificios, centros comerciales, instituciones educativas y complejos residenciales.
El director del Servicio Geológico Colombiano, Julio Fierro Morales, describió la magnitud del episodio con una frase que dimensionó el desastre: "Es el sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país". El funcionario recordó además que la región ya había sufrido terremotos de gran intensidad. "Para esa zona hay antecedentes de sismos, particularmente, el 23 de noviembre de 1979 hubo un terremoto de magnitud 7,2", señaló.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo apenas el viernes pasado, informó que el balance oficial ascendió a 111 fallecidos y 87 heridos. Entre los daños contabilizados figuran 18 centros de salud, 52 centros educativos, 17 centros comunitarios y 18 vías. También fueron afectados seis aeropuertos, que quedaron sin operaciones comerciales por los daños en su infraestructura, mientras que otro sufrió problemas en su pista de aterrizaje.
En un mensaje oficial, el mandatario aseguró: "El Gobierno Nacional desplegará todas sus capacidades para defender la vida, atender a los necesitados". De la Espriella anunció además que permanecerá personalmente al frente de la respuesta y que recorrerá los territorios afectados. Prometió emitir nuevos reportes cada dos o tres horas para mantener informada a la población. "Ante la emergencia, el Estado responde: unidos, coordinados y en acción para proteger la vida de los colombianos", había expresado previamente en la red X.
Luego agregó: "Estoy al frente de la situación. Me duele profundamente lo que están viviendo las familias y las regiones afectadas. Colombia está unida y saldremos adelante juntos". La gravedad de la situación llevó al Gobierno a activar los mecanismos extraordinarios de respuesta y declarar el estado de "desastre", con el objetivo de acelerar la movilización de recursos hacia las zonas más golpeadas.
En las ciudades más afectadas, el terremoto convirtió calles y barrios enteros en escenarios de emergencia. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, informó sobre "afectaciones graves" y señaló que equipos especializados comenzaron a monitorear los daños mediante drones. Según los reportes locales, numerosas construcciones resultaron destruidas. "Le he solicitado apoyo al alcalde de Bogotá y al alcalde de Medellín con rescatistas", señaló Eder.
En Pereira, una de las ciudades más castigadas, el alcalde Mauricio Salazar alertó sobre la gravedad del panorama: "Hasta el momento nosotros llevamos registradas 18 personas muertas, lamentablemente (...) la situación es crítica". El funcionario aseguró que los socorristas trabajaban en distintos sectores donde había personas atrapadas bajo los escombros. "Todo ha sido caótico y las comunicaciones han colapsado", describió.
En el departamento de Risaralda, el gobernador Juan Diego Patiño informó que 40 personas habían muerto en los tres municipios del área metropolitana. Por su parte, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, comunicó que 27 personas, entre ellas tres niños, perdieron la vida en esa región. En Manizales, el alcalde Jorge Eduardo Rojas confirmó víctimas fatales y graves daños edilicios. "La situación es bien difícil", advirtió.
En Buenaventura también se confirmó una víctima fatal. Mientras tanto, grupos de búsqueda y rescate fueron movilizados para intentar encontrar a quienes permanecían atrapados. Bomberos, rescatistas y vecinos se lanzaron a las calles para remover escombros y asistir a los heridos. Las imágenes que comenzaron a circular después del terremoto muestran la dimensión del desastre.
En Cali, filmaciones aéreas captaron el momento en que varias construcciones colapsaron casi simultáneamente y enormes nubes de polvo cubrieron las calles. En Pereira, cámaras registraron el impacto del sismo en el aeropuerto, donde se produjeron roturas en techos, vidrios y distintas partes de la estructura. Pero una de las imágenes más estremecedoras llegó desde Manizales. La Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario, uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad, sufrió daños severos. Una de sus torres comenzó a tambalearse durante el movimiento y posteriormente se produjo el colapso de parte de la estructura.
También se informó el derrumbe de la cúpula y el desprendimiento de la figura de Cristo que coronaba el campanario central. Las partes de la iglesia que permanecieron en pie quedaron atravesadas por grandes grietas. La catedral, ubicada en el centro histórico de Manizales, es considerada patrimonio arquitectónico y cultural de Colombia. Fue declarada Monumento Nacional en 1984 y su construcción actual comenzó en 1928, después de que un incendio destruyera el templo anterior.
El sismo fue percibido en Ecuador y Panamá, además de distintas regiones de Venezuela. En Quito, habitantes reportaron haber sentido el movimiento, mientras que en Panamá algunas instituciones, incluidos hospitales, activaron protocolos de evacuación. En Bogotá, el terremoto sorprendió a miles de personas al comienzo de la jornada laboral y académica. "El temblor fue superfuerte", relató Valeria Polo, una creadora de contenido de 29 años que se encontraba en el centro de la capital.
En otros sectores, las alarmas se activaron y los residentes abandonaron edificios y zonas comunes para dirigirse a los puntos de encuentro. "No hay electricidad ni red celular, se sintió muy duro, durísimo", contó Martha Estrada, de 66 años, desde la región del Eje Cafetero. El terremoto principal fue seguido por nuevos movimientos. El Servicio Geológico Colombiano registró una réplica de magnitud 4,6 en el municipio de Nóvita, también en Chocó, y otra de magnitud 4,8 en San José del Palmar.
Las autoridades mantienen una vigilancia permanente sobre la actividad sísmica y recomendaron a la población no regresar a edificaciones que presenten grietas, desprendimientos u otros daños hasta que sean inspeccionadas. La emergencia también provocó interrupciones en el suministro eléctrico en departamentos como Caldas, Caquetá, Cauca, Chocó, Huila, Nariño, Putumayo, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle.
El impacto alcanzó incluso al fútbol: la DIMAYOR decidió suspender los partidos programados para este lunes y trasladarlos al martes, mientras que los encuentros previstos para el martes fueron reprogramados para el miércoles. "En representación de los 36 clubes del Fútbol Profesional Colombiano, enviamos un mensaje de acompañamiento, fortaleza y solidaridad a las familias y comunidades que atraviesan momentos de preocupación y dificultad como consecuencia de este hecho", expresó el organismo.
Con el país todavía intentando dimensionar la tragedia, el flamante presidente De la Espriella anunció que asumirá personalmente la conducción de la emergencia. "Estaré personalmente en Pereira para acompañar a los afectados y verificar la respuesta del gobierno", sostuvo. También pidió a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres un informe detallado sobre las necesidades más urgentes. "No están solos. El Estado está presente y actuando", aseguró.
La respuesta comenzó a recibir además ofrecimientos de ayuda internacional. "Todos nuestros aliados alrededor del mundo han manifestado su intención de ayudar con lo que se requiera", afirmó De la Espriella. México, El Salvador y Estados Unidos se pronunciaron para ofrecer asistencia. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, aseguró que su país brindará a Colombia "todo el apoyo que requiera".
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunció que su Gobierno estaba preparado para enviar equipos de rescate, personal médico y paramédico e insumos. "Estamos siguiendo de cerca las consecuencias del fuerte terremoto que golpeó esta mañana a Colombia", expresó, y afirmó que estaban "listos para apoyar de inmediato". Desde Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, informó que la administración de Donald Trump seguía de cerca la situación y estaba preparada para respaldar al pueblo colombiano y al Gobierno.
Mientras las autoridades intentan establecer el verdadero alcance de los daños, Colombia enfrenta ahora una carrera contra el tiempo. Los rescatistas buscan sobrevivientes entre estructuras inestables. Las familias intentan reencontrarse. Miles de personas permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevos derrumbes. Las comunicaciones y los servicios básicos sufrieron interrupciones en varias regiones. Y cada nueva inspección puede revelar una tragedia todavía mayor. El terremoto de 7,4, descrito oficialmente como el más fuerte de la última década en Colombia, dejó una huella de destrucción que atraviesa ciudades, departamentos y fronteras.