El terror psicológico vuelve a subir a escena y no pide permiso. En junio, los teatros argentinos recibirán una de las historias más perturbadoras del universo de Stephen King: Misery, con Julia Calvo y Juan Gil Navarro al frente de una dupla que ya genera expectativa y escalofríos por igual. La obra, producida por Alberto Raimundo para Circus Entertainment Group y dirigida por Manuel González Gil, retoma uno de los textos más inquietantes del autor estadounidense, conocido como "El Rey del Terror". No es un detalle menor: González Gil ya había dejado su huella en la recordada versión local de 1999, con Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo en el Teatro Metropolitan. Más de dos décadas después, vuelve al material con una mirada renovada, ajustada a la sensibilidad contemporánea, pero sin resignar tensión ni incomodidad.
Basada en la novela publicada en 1987 -ganadora del premio Bram Stoker-, Misery cuenta la historia de Paul Sheldon, un escritor exitoso que decide matar literariamente a su heroína más famosa para empezar una nueva etapa creativa. El problema aparece cuando, tras un accidente automovilístico, despierta en la casa de Annie Wilkes, una enfermera solitaria que se presenta como su "fan número uno".
Lo que parece un rescate se convierte rápidamente en una pesadilla: encierro, manipulación, violencia y una obsesión que no reconoce límites. La historia ya tuvo múltiples adaptaciones teatrales en todo el mundo y una versión cinematográfica inolvidable en 1990, protagonizada por Kathy Bates -en un papel que hizo historia- y James Caan. Aquella película, dirigida por Rob Reiner, fue una de las pocas adaptaciones que Stephen King declaró amar sin reservas.
Ahora, el desafío es trasladar ese clima opresivo nuevamente al escenario, con un pulso actual y actuaciones de alto voltaje. En esta nueva versión, la dupla Calvo-Gil Navarro promete explorar a fondo el vínculo enfermizo entre admiración y poder, un eje que hoy resuena con fuerza en tiempos de redes sociales, exposición constante y fandoms desbordados. El terror ya no está solo en la violencia explícita, sino en la intimidad forzada, en la dependencia y en la pérdida absoluta de control.
Con ensayos previstos para comenzar en abril, Misery se perfila como uno de los grandes acontecimientos teatrales de 2026. Un regreso esperado, una historia que sigue incomodando y una invitación directa a mirar de frente los rincones más oscuros de la mente humana. Porque, a veces, el verdadero horror no vive en monstruos sobrenaturales, sino en la devoción sin frenos del "fan número uno".