Setenta y dos horas: ese es el tiempo extra que reclama Santiago Peña para enfrentar el juicio político que le abrió el Senado de Paraguay. El mandatario está acorralado por el derrumbe de Ueno Bank, el banco con más clientes del país. Su estrategia, por ahora, es ganar tiempo.
El pedido llegó por escrito a Basilio "Bachi" Núñez, presidente del Congreso. Peña se refirió a la notificación N.º 4217 del 5 de noviembre, que lo convocaba a presentar su defensa y ofrecer pruebas; según su relato, el aviso le llegó a las 22:15, con un libelo acusatorio de 15 páginas y unas 300 fojas de anexos. La cuenta que hace su equipo es simple: menos de medio día para responder.
En la nota, el jefe de Estado apeló a las garantías constitucionales: "Claramente, al tratarse de un proceso del cual puede surgir una sanción, aplican las garantías del debido proceso, entre ellas, contar con el tiempo suficiente para elegir un abogado de confianza y ejercer el derecho a la defensa. Sin dudas, resulta insuficiente un plazo inferior a 12 horas para que un proceso cumpla los estándares de un Estado de Derecho".
No se quedó en el papel sino que difundió la carta en su cuenta de X y le sumó un mensaje con tono de campaña: "Voy a exponer mi verdad ante toda la ciudadanía, aunque resulte incómoda para muchos actores políticos. Nunca voy a rehuir mi compromiso con la gente, y menos en los momentos difíciles".
Horas después volvió a la carga en Instagram, ya con nombres propios en su defensa: "Junto con mis abogados, Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda, estamos esperando que el Senado otorgue mi solicitud de prórroga del plazo para ejercer mis derechos constitucionales de defensa, ante su notoria insuficiencia".
La respuesta de Núñez fue, primero, un no. En declaraciones a la prensa rechazó el pedido; luego suavizó la postura y dejó la decisión en manos del cuerpo. El pleno del Senado tratará la prórroga este viernes desde las 10, en una sesión que puede definir los tiempos del juicio político a Santiago Peña.
Ueno Bank: el banco de 6 de cada 10 adultos
El origen de la crisis tiene nombre y apellido bancario. Ueno Bank no era una entidad menor: tenía 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes, el 60% de la población adulta. Era el banco número uno en cantidad de clientes y el quinto en depósitos; al cierre de 2025 manejaba el 8,9% de los depósitos y el 5,9% de los créditos de un sistema de 16 bancos.
El golpe no se limitó a particulares. La entidad administraba cerca de USD 850 millones de organismos estatales, entre ellos fondos del Instituto de Previsión Social (IPS), que paga jubilaciones y presta servicios de salud. Con la intervención, casi 3 millones de ahorristas quedaron sin acceso a su dinero; esa es la factura política que hoy le pasan a Santiago Peña en el juicio político, mientras él pide más reloj para responder.