La Argentina atraviesa una fuerte caída de la fecundidad, pero detrás de la reducción de los nacimientos no necesariamente existe una pérdida del deseo de formar una familia. Una encuesta reciente muestra que muchas personas postergan o abandonan el proyecto de tener hijos por razones económicas, laborales y habitacionales. Según la Encuesta de Intenciones Reproductivas en Argentina, realizada por UNFPA y Voices! entre enero y febrero de 2026, con 1.515 personas de entre 18 y 70 años, el 57% de quienes tienen entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desearía si no existieran limitaciones.

El dato se da en un contexto de marcada caída de la fecundidad. En 2024, la tasa global llegó a 1,2 hijos por mujer, muy por debajo de los 2,1 necesarios para el reemplazo poblacional. El modelo de los dos hijos continúa siendo una referencia importante: el 34% considera que esa sería su cantidad ideal, mientras que el 59% aspira o habría aspirado a tener entre uno y tres hijos. Entre quienes tuvieron menos hijos de los deseados, las condiciones económicas y de cuidado explican el 62% de los casos.
Las principales dificultades mencionadas fueron las limitaciones financieras (47%), la inseguridad laboral (29%), el acceso a una vivienda (27%) y la falta de opciones de cuidado de calidad (11%). La situación económica aparece como uno de los principales obstáculos. El 79% señaló que no poder garantizar bienestar económico y el 78% no poder ofrecer una vivienda digna son razones importantes para postergar o limitar la cantidad de hijos.

Además, el 73% considera que la situación económica es el principal motivo por el que las parejas no tienen más hijos. La maternidad y la paternidad también se desplazaron hacia edades más avanzadas. Una de cada cuatro mujeres aseguró haber querido tener hijos en algún momento, pero no haber podido concretarlo cuando lo deseaba. De ellas, el 64% postergó el proyecto, mientras que el 36% terminó renunciando a él.
La encuesta también muestra que los proyectos personales cambiaron. La vivienda, el desarrollo profesional, los vínculos afectivos y el tiempo personal adquirieron mayor peso al momento de decidir. En ese sentido, el 10% de las mujeres encuestadas afirma que no quiere o no habría querido tener hijos, una proporción que llega al 22% entre las mujeres de 18 a 24 años. A las dificultades económicas se suman además las tareas de cuidado.

De hecho, las mujeres declaran asumir una mayor carga en actividades domésticas y de crianza y señalan como obstáculos la falta de tiempo y energía, la dificultad para compatibilizar trabajo y maternidad y las preocupaciones vinculadas con el embarazo, el parto y la salud emocional. El informe plantea así una brecha entre la cantidad de hijos que las personas desean y los que finalmente logran tener. La postergación, la inestabilidad económica y laboral, el acceso a la vivienda, la distribución de los cuidados y los límites asociados a la edad aparecen como factores centrales para explicar por qué muchos proyectos familiares quedan, año tras año, para después.

