18 Febrero de 2026 14:04
La tensión está en el aire que se corta con cuchillo tanto en los pasillos de la central obrera más importante del país así como también en Casa Rosa. La presión se intensifica tras el anuncio de la Confederación General del Trabajo (CGT), que confirmó un paro general de 24 horas para el día en que se debata la controvertida reforma laboral en la Cámara de Diputados. Aunque la fecha exacta aún no está confirmada, se estima que la discusión podría tener lugar el jueves 19 o el miércoles 25 de febrero, según el cronograma legislativo.
En una conferencia de prensa que dejó en claro el malestar de los gremios, Jorge Sola, cosecretario de la CGT, dio voz a las preocupaciones de los trabajadores y denunció un panorama alarmante en el país.

"Argentina atraviesa un escenario absolutamente complicado en materia sociolaboral", afirmó contundente. Según los datos expuestos por el dirigente, los últimos dos años fueron devastadores para el empleo formal, con la pérdida de 300 mil puestos de trabajo y un promedio diario de 400 empleos registrados destruidos: "Han quedado en el camino más de 21 mil pymes. Ese es el rompimiento del tejido social, productivo y laboral que sucede en la Argentina desde 2024 en adelante", expresó.
El cierre reciente de la planta de FATE, que dejó a casi mil trabajadores y a sus familias en la calle, fue utilizado como un ejemplo emblemático por Sola para ilustrar el impacto de lo que calificó como una economía debilitada, que funciona con menos del 50% de su capacidad instalada por la apertura indiscriminada de importaciones que se intensificó en el gobierno de Javier Milei.
Sola también dirigió duras críticas hacia el manejo económico del gobierno, apuntando a dos problemas fundamentales: la inflación y los salarios. "Hace ocho meses que la inflación no para de crecer y es cada vez más difícil llegar a fin de mes. Las paritarias están pisadas y el endeudamiento familiar aumenta", señaló. Según su análisis, los únicos sectores que mostraron crecimiento son el financiero, agropecuario y minería, pero estos no tienen la capacidad de absorber a los miles de trabajadores desplazados por la crisis económica que causa el plan del ministro de Economía Luis Caputo.
El contenido de la reforma laboral es otro foco de conflicto: es que para Sola y la conducción cegetista, el proyecto representa una amenaza directa a los derechos laborales conquistados durante décadas: "No estamos en contra de una modernización, pero debe hacerse sin perder derechos", enfatizó. Según detalló, la propuesta incluye tres aspectos principales que considera perjudiciales: afecta derechos individuales, debilita la representación colectiva de los gremios y promueve "una gran transferencia de recursos económicos desde el sector de los trabajadores al de los empleadores".

Además, Sola cuestionó fuertemente la falta de diálogo con la CGT en la elaboración del proyecto. Calificó la iniciativa como "inconstitucional" al considerar que vulnera principios fundamentales del derecho laboral, como el principio protectorio y la progresividad de los derechos sociales. También destacó lo que denominó "contradicciones" en el texto: "Hablan de modernizar, pero derogan la ley de teletrabajo y dejan afuera a los trabajadores de aplicaciones".
La CGT ya dejó claro que no dará marcha atrás en su decisión. El paro general será llevado adelante como una medida para visibilizar su rechazo a la reforma que será perjudicial para los trabajadores. "Es demasiado el costo para una promesa de generación de empleo que, con este modelo económico, no se va a cumplir. No hay libertad posible sin justicia social", concluyó Jorge Sola que no convocó a movilizar aunque las alas más radicales del sindicalismo, sí lo harán.

