La mañana en Virreyes no tuvo sirena de ingreso ni ruido de máquinas. En su lugar, trabajadores agrupados en la puerta de la planta, asambleas improvisadas y un mismo gesto repetido: mirar el portón cerrado. El anuncio de cierre definitivo activó una escena que mezcla angustia, bronca y organización. Allí confluyeron delegados, referentes gremiales y dirigentes políticos. Cada uno aportó su diagnóstico, pero todos coincidieron en algo: la crisis excede a una empresa.

El dirigente ferroviario Rubén "Pollo" Sobrero llegó a la fábrica como parte del sindicalismo combativo para respaldar el conflicto. "Una PyME cada hora se está cerrando, tratando de llegar a todos lados, obviamente, que a veces se hace imposible porque la cantidad de empresas que están cerrando es muy grande", le dijo a BigBang. Sobrero remarcó que el caso tiene un peso especial por la magnitud empresarial. "Esto no es una PyME, es una empresa que tiene el respaldo de uno de los empresarios más fuertes del país". Y vinculó el cierre con un cambio estructural del modelo económico. "Los empresarios en la República Argentina han visto que es más negocio comprar y vender plata, meterse en el carry trade en la bicicleta financiera, que fabricar neumáticos", remarcó.
Su lectura fue más amplia: la Argentina pasaría a especializarse solo en materias primas. "Vamos a hacer un país donde sacamos el litio, lo mandamos a China, y China nos mandan las baterías", expresó. En ese marco llamó a la unidad sindical y lanzó una advertencia interna: "Nosotros estamos ante un gobierno que viene por todo. Tengo que lograr la mayor unidad en defensa de los intereses de los trabajadores. El que no lo entienda así es un traidor".
La diputada del Frente de Izquierda, Romina Del Plá, participó en la planta y vinculó el conflicto con la reforma laboral en debate. "Hay 920 familias y todo lo que irradia el funcionamiento de FATE que se quedan sin su fuente de trabajo por una arbitrariedad patronal completa", manifestó. Incluso, en diálogo con este medio apuntó directamente al grupo empresario propietario: "Más allá de las importaciones, el grupo Madanes Quintanilla es un grupo con muchísima espalda para aguantar".
Para la legisladora, el cierre confirma la orientación del proyecto laboral oficial. "Es una reforma esclavista que no es para modernizar el trabajo, que no es para mejorar ninguna situación", destacó y denunció que las patronales ya aplican cambios antes de aprobarse la ley: "Las patronales están haciendo lo que quieren porque antes o después de la reforma ya la vienen aplicando". También cuestionó a la conducción sindical tradicional.
Sin ir más lejos, explicó que "la dirección sindical más burocrática ve que no alcanza con negociar solo las cajas de los gremios". Su conclusión fue política y un tanto organizativa: "Tenemos que ir a fondo... garantizar el paro y garantizar la movilización". Entre los trabajadores, la voz más cruda fue la del delegado de planta, Jonathan Nievas, con doce años de antigüedad y cuatro hijos. "Hoy nos desayunamos el cierre, el cese de actividad de la fábrica", le dijo a este sitio.
Y añadió: "Cuando vinieron los compañeros encontraron que la fábrica estaba cerrada". El acuerdo vigente indicaba que no habría despidos. "Tenemos un acuerdo entre partes, con el mismo gobierno también... de que no tenemos despidos hasta junio. No, nada, directamente mandaron los telegramas", detalló y mostró una mirada contundente sobre el Estado: "El mismo ministerio está diciendo que no se va a meter en el cierre de fábricas... al gobierno no le interesan los trabajadores".
Aun así, destacó el ánimo colectivo. "El espíritu es de lucha. Nosotros estamos acostumbrados a luchar contra la patronal", sostuvo y dejó un mensaje para otros trabajadores frente a la reforma laboral: "Todo lo que nosotros tenemos no hay que perderlo. Hoy una reforma nos hundiría... hay que seguir peleándola, no hay que retroceder nunca". Esa pelea implica incluso no volver a casa. "Esta noche no vuelvo a mi casa... esperemos con el trabajo en el hombro, como siempre", cerró.
Mientras la empresa argumenta pérdida de competitividad y liquidación total, en la puerta de la planta se discute algo más profundo: industria, empleo y rumbo económico. Los testimonios muestran tres planos simultáneos: el dirigente sindical que denuncia un cambio de modelo productivo, la diputada que lo liga a la reforma laboral y el trabajador que teme no poder sostener a su familia. La fábrica está apagada. El conflicto, recién se está encendiendo.

