13 Febrero de 2026 10:54
La noticia cayó como bomba en la farándula: Luciano Castro decidió internarse voluntariamente tras su ruptura con Griselda Siciliani. La versión que circula en su entorno habla de "desintoxicarse", pero distintas fuentes apuntan a un cuadro anímico y conductual que habría explotado después de la viralización de audios y chats con otras mujeres -incluida una joven danesa- y el final de la relación. Según información conocida en las últimas horas, el diagnóstico que motivó la urgencia del tratamiento estaría vinculado a una "adicción al sexo". El tema, claro, no tardó en convertirse en tema nacional, sobre todo en los principales programnas de espectáculo.

Quien no tuvo la menor intención de ser diplomática fue Fernanda Iglesias. Desde sus redes disparó: "No me da pena Luciano Castro, me dan pena todas las mujeres a las que traicionó e hizo sufrir". Y remató sin anestesia: "Que se joda". Pero no se quedó ahí. También puso en duda la explicación pública del tratamiento: "Bueno, me voy a dormir, pero antes les digo: Luciano no se interna porque es infiel, se interna por otra cosa. Y todos sabemos por qué".
En LAM, el periodista Pepe Ochoa aportó una mirada menos picante y más clínica: Castro busca "desintoxicarse y volver a estar en eje". También contó que el actor habló con Siciliani antes de tomar la decisión. Según su relato, "se las vio negras, empezó a tener días muy malos y no le encontraba sentido a nada". El lugar de internación no fue confirmado, aunque se especula con el Centro Adventista de Vida Sana, en Entre Ríos, el mismo por el que pasaron Diego Maradona, Roberto García Moritán y Chano.
Mientras tanto, Sabrina Rojas -su ex pareja y madre de sus hijos- tomó distancia mediática y se enfocó en la familia. En el programa contaron: "Ella está yéndose a la Costa. Sabrina está con los chicos". También explicaron el motivo de la decisión del actor: "Creo que Luciano tomó esta decisión porque ella se quedaba con sus dos hijos". Y sobre el vínculo actual: "Por lo menos en el último tiempo, comunicación tuvo con algunas videollamadas".

Incluso deslizaron una posibilidad sobre el tratamiento: "Me da la sensación de que tal vez es una internación híbrida donde él sí puede tener contacto con sus dos hijos". Entre diagnósticos, reproches y versiones cruzadas, la historia de Castro terminó convertida en un conflicto íntimo discutido en público. La diferencia es que esta vez la trama no gira sólo alrededor de una infidelidad sino de salud mental, exposición mediática y límites entre vida privada y personaje público.

