El consumo de carne vacuna de la Argentina, un elemento que históricamente fue casi una marca registrada en el país sin importar las clases sociales, se desploma todos los días por el avance del ajuste del gobierno de La Libertad Avanza (LLA) y la recesión correspondiente, que en la actualidad llevó el índice a sus mínimos históricos, que se habían registrado hace 20 años. En ese contexto, las familias trabajadoras hacen lo que pueden para poner proteínas en los platos de comida de sus hijos y se entregan a otras variables como el pollo y el cerdo.
La creatividad culinaria pasó de un hobby a una necesidad para contrarrestar los efectos nocivos que tiene esta merma para el correcto desarrollo de las infancias y adolescencias. De acuerdo al último informe mensual de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) correspondiente al mes de julio, en el último año las y los argentinos consumieron 46,3 kilos en promedio. La caída es contundente, ya que cuando se analiza el mismo periodo del año anterior, la estadística era de 51,1 kilos per cápita, lo que equivale a un 9,4% de retroceso, que significan casi cinco kilos por habitante (4,8).

En términos de mercado también tuvo su repercusión el retroceso del consumo. Lo comercializado en las góndolas y carnicerías de la Argentina entre enero y julio fue un 12% menor en relación al mismo período del año anterior. Esto quiere decir que se vendieron 163.400 toneladas menos y que sólo llegaron 1,202 millones de toneladas de res con hueso para satisfacer al consumo interno.
La industria frigorífica también sintió el golpe, ya que en términos de faena retrocedieron un 12,2% en un año y un 2,6% en relación al mes anterior. Cuando se calcula la comparación de semestres de enero a julio de 2025 y 2026, implica un 9,8% menos de cabezas de ganado, que significaron 772.800 vacas, novillos y terneras menos, lo que se traduce inevitablemente a un golpe productivo que diezma la actividad.

Estos números que sueltos en el aire pueden parecer sólo cifras, implican un grave problema para el desarrollo poblacional de la Argentina, y que afecta de forma directa a las poblaciones más vulnerables, como las infancias, las adolescencias, las embarazadas, y toda persona que requiera depósitos de hierro. Así lo explicó a BigBang la licenciada en Nutrición Natalia Escames (Matrícula N° 8.701), quien explicó que "el problema del bajo consumo de carne a nivel población no es la proteína, sino la baja cantidad de hierro y vitamina B12".
De acuerdo a la profesional de la salud, esta merma "puede enlentecer el proceso de desarrollo en el estado de pubertad" y generar "la amenorrea en mujeres", lo que significa una falta o ausencia de la menstruación, la cual muchas veces puede ser generada por cuestiones hormonales, pero que en estos casos se produce por déficit nutricionales.

"También puede afectar el rendimiento físico e intelectual por la falta de proteínas de alto valor biológico y puede generar fatiga y cansancio muscular en quienes practican deportes de alto rendimiento", señaló Escames, quien hizo particular hincapié en el golpe más común de la baja en el consumo de carne, que son los diferentes tipos de anemias posibles que se pueden generar.
"Si esa persona, por falta de medios económicos o por corrientes ideológicas, no consume proteínas de origen animal, con un buen plan de alimentación con nutricionista, puede alcanzar a consumir proteínas de mayor calidad", aclaró la licenciada, quien sumó que hasta "tal vez se puede evaluar el consumo de suplementos dietarios", por lo que consideró de vital importancia "hacerse los chequeos anuales de salud para poder evaluar estas situaciones de déficit".

Cómo reemplazar los nutrientes
La nutricionista definió como "un buen reemplazo" de la carne al "huevo -que tiene proteínas de alto nivel biológico- y el pollo -que es una opción más económica-", además de todo lo que son legumbres. En ese sentido, dejó dos recetas para que las y los argentinos puedan enfrentar la crisis económica y el ajuste, sin afectar la salud de quienes más necesitan una buena alimentación.
Una estrategia que trabajamos en el consultorio es consumir las legumbres con vitamina C, para mejorar la absorción del hierro en el cuerpo. Puede ser un humus de garbanzo con gotas de jugo de limón, recién exprimidas y consumidas en el momento para que no se oxide. También se puede hacer un guiso de lentejas junto a un vaso de naranja exprimido en el momento", aclaró.

