19 Febrero de 2026 16:48
En las primeras horas de este jueves 19 de febrero, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, advirtió que las fuerzas federales actuarían ante posibles disturbios en las inmediaciones del Congreso, en el marco del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei que por estas horas se encuentra en Estados Unidos con Donald Trump.
"Se los digo sin vueltas: marchar en paz es un derecho. La violencia no. El que quiera manifestarse en paz va a poder hacerlo. Pero el que vaya a romper, a generar caos o a atentar contra el orden democrático, va a pagar las consecuencias", fueron las palabras de la Ministra, que se cumplieron pasadas las 16.30 horas en las inmediaciones de la Plaza de los dos Congresos.

La represión contra los trabajadores que se manifiestan en contra la reforma laboral se lleva adelante con dos camiones hidrantes, fuerte presencia policial sin contar los gases lacrimógenos que parecen ser ya tradiciones en las represiones del gobierno de La Libertad Avanza.
Con el pasar de los minutos se sumaron dos camiones hidrantes más y en total fueron tres contra alrededor de 70 personas que se apostaban contra las vayas dispuestas por el dispositivo del protocolo antipiquetes.
En los videos que circularon en redes sociales se observa a personas cantando y sosteniendo pancartas, mientras retroceden ante el avance del operativo. Además, junto los vehículos y detrás de las rejas que blindaron el Congreso, se desplegó un cordón del cuerpo de Infantería.
El uso de agua se sumó gas lacrimógeno. Los manifestantes retrocedieron algunos metros, aunque continuaron con cánticos contra los diputados que votan la reforma laboral y contra las fuerzas de seguridad. Desde el sector gremial señalaron que se arrojaron algunas botellas de plástico, pero negaron la presencia de piedras: "Protestando pacíficamente" o "toda la vida vamos a protestar", se escuchó gritar a algunos de los presentes en medio de la tensión.

Mientras algunos manifestantes optaron por retroceder, dos mujeres permanecieron firmes frente a los que se escudan con un traje azul, casco y armas. En medio de la tensión, un agente apuntó directamente hacia ellas con el camión hidrante.
El chorro de agua se sostuvo durante varios segundos con tal intensidad que terminó derribando a una de las mujeres, que cayó de espaldas sobre el asfalto. Según se observa en las imágenes difundidas, no había llegado a las rejas ni había arrojado ningún objeto contra los policías para que respondan con ese grado de violencia. Minutos después, una de ellas fue rociada con gas pimienta a muy corta distancia.

El día es histórico. Es que mientras en el Congreso se trata la sangrienta reforma laboral, en las calles se escuchan canciones como: "Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode". Esas melodías se mezclan con insultos para la policía de Monteoliva y al gobierno de Javier Milei, lo tildan de "dictadura".
Además, en la esquina de Hipólito Yrigoyen hicieron su aparición las motos, acompañadas por un amplio despliegue de efectivos a pie. Para quienes se manifiestan, la escena fue leída como una clara señal de intimidación: los uniformados se posicionaron con balas de goma mientras los vehículos permanecen encendidos, con las luces azules activadas y listos para avanzar en cualquier momento. Aunque hasta ahora no hubo embestida, la tensión en el lugar es palpable.
La llegada de las motos profundiza el operativo impulsado por la ministra de Seguridad, en el marco de una estrategia que, según denuncian los manifestantes, apunta a desalojar la plaza antes de que se concrete la votación de la reforma laboral. Desde las organizaciones presentes advierten que el despliegue busca disciplinar la protesta y limitar el derecho a la movilización.
Pese a que el Gobierno activó el protocolo antipiquetes y reforzó el operativo de seguridad en distintos puntos clave de la Ciudad, desde sectores opositores y agrupaciones sociales remarcan que la jornada recién comienza. Con una votación prevista para altas horas de la madrugada, el clima es de vigilia permanente: en las calles se respira cansancio, pero también convicción de sostener la protesta hasta el final.
En paralelo, en San José 1111, la militancia se congregó para saludar a Cristina Fernández de Kirchner por su cumpleaños número 73. Entre cánticos de "vamos a volver" y banderas en alto, la convocatoria —que se extendería hasta las 20 horas— funciona como antesala de una movilización que luego se trasladará al Congreso para acompañar el momento de la votación.

En una noche que ya es histórica, la disputa no se juega solo en el recinto: también se define en la calle, donde miles sostienen que la democracia se defiende con presencia, memoria y una fuerza colectiva que no se apaga con sirenas ni protocolos

