19 Febrero de 2026 15:26
En un espectáculo que parece sacado de una sátira política, Javier Milei decidió cruzar el hemisferio para recibir el espaldarazo de Donald Trump en Washington. Mientras en Argentina se discute una reforma laboral que podría cambiar las reglas del juego para millones de trabajadores, Milei optó por priorizar su presencia en el denominado Consejo de Paz, un evento organizado por el presidente estadounidense.

"¿Dónde está el presidente Milei? Le di mi apoyo. No se supone que deba apoyar a la gente, pero apoyo a la gente que me gusta", declaró Trump, dejando entrever que su respaldo no tiene nada que ver con principios ni políticas, sino con simpatías personales.
Pero esto no quedó ahí y añadió: "Este caballero, Milei, iba un poco por detrás en las encuestas, pero terminó ganando en forma aplastante", como si su bendición hubiera sido el talismán mágico que llevó al argentino a la victoria.
Lo curioso es que mientras Milei se esfuerza por ganar puntos con el líder republicano y reforzar su imagen internacional, en Argentina la situación está lejos de ser tan glamorosa. En el Congreso argentino se debate una reforma laboral clave, una de las promesas insignia del mandatario, que busca flexibilizar las condiciones laborales y que genera intensos rechazos desde los sectores sindicales y de la oposición. Pero para Milei es más importante estar al lado de Trump y el nacimiento de su "propia ONU" que al frente de la discusión en su propio país.

Por si fuera poco, esta vez viajó sin su hermana Karina, quien siempre lo acompaña como una especie de sombra omnipresente en cada paso que da. Según fuentes oficiales, ella se quedó en Argentina para seguir de cerca el debate legislativo. ¿Será que finalmente Milei se animó a despegarse de su hermana?
El viaje relámpago del mandatario argentino, que incluyó reuniones con dirigentes afines y actividades protocolares, fue justificado por su equipo como un intento de "posicionar a la Argentina en el escenario global" y atraer inversiones. Sin embargo, no deja de llamar la atención que esta búsqueda de relevancia internacional coincida con momentos críticos en la política doméstica.

Mientras Javier Milei busca consolidarse como el nuevo aliado de los sectores conservadores globales, la realidad argentina sigue su curso, con trabajadores, empresarios y legisladores enfrentando las consecuencias reales de sus políticas. Al parecer, al presidente de las fuerzas del cielo se le olvidó que fue elegido para gobernar un país y no para ser el mejor amigo de Donald Trump.

