07 Mayo de 2026 10:31
La imagen impactó a todos: cuadras y cuadras de personas bajo la lluvia, con carpetas en la mano, esperando durante horas la posibilidad de conseguir trabajo. Lo que comenzó como una simple convocatoria laboral de un frigorífico terminó convirtiéndose en una postal brutal de la crisis laboral que atraviesa la Argentina. Detrás de esa escena estuvo Carolina Carena, una de las responsables de Cabaña Don Theo, el frigorífico que abrió una búsqueda para incorporar empleados en una nueva sucursal de Moreno y que terminó desbordado por una demanda inesperada: entre 5.000 y 7.000 personas se acercaron para competir por apenas 60 puestos.
En diálogo con Paulo Vilouta y Candelaria de la Sota en Radio La Red, Carena relató con asombro lo que vivió durante la jornada. "Fue impresionante estar en ese lugar", contó. La empresaria explicó que la firma ya tiene sucursales en Francisco Solano y Esteban Echeverría, y que la nueva apertura generó una convocatoria masiva que rápidamente se viralizó en redes sociales. "Nosotros estamos acostumbrados a las filas interminables por la media res familiar y los productos ahorro, pero esto fue impresionante", aseguró. Actualmente, el frigorífico emplea a unas 100 personas en Esteban Echeverría y cerca de 60 en Solano.
Ahora, con la tercera sucursal, necesitaban sumar nuevos trabajadores para distintas áreas: administración, tesorería, limpieza, logística, cocina, cajeros, promotoras, depósito y carnicería. Sin embargo, lo que más impactó a Carena no fue solamente la cantidad de personas, sino el clima emocional que se vivía en la fila. "Cuando recién llegué me dio como un dolor en el pecho, como: 'guau, qué necesidad'", confesó. Las imágenes eran elocuentes: personas de todas las edades esperando durante horas bajo una tormenta para dejar un currículum. Muchos llegaron durante la madrugada. Otros directamente pasaron después de salir de sus trabajos temporarios.
En ese sentido, la empresaria describió: "Había una población inmensa de 18 a 65 años, personas que querían trabajar". En medio del caos, Carena destacó una situación que la marcó profundamente: "La gente se aguantó la lluvia conmigo. Se largó la lluvia fuerte y no hubo una persona que se moviera de la fila". Pero hubo algo más que la sorprendió todavía más. "No hubo una persona que te preguntara cuánto iba a ganar. Eso es lo que más me llamó la atención", afirmó. Según relató, la desesperación por conseguir empleo superaba cualquier otra preocupación. "La gente decía: 'Tengo tres hijos, te lo pido'. Nadie preguntó cuánto iba a ganar", insistió.
En la entrevista, Carena contó que muchos postulantes tenían estudios, experiencia y oficios, pero estaban desempleados o subocupados. "Me decían: 'Soy gestora, pero no tengo trabajo y quiero cualquier cosa. Si tenés administración mejor, pero si no limpieza o lo que vos quieras, pero quiero trabajar'", relató. También recordó el caso de una estudiante universitaria que llegó sobre el cierre de la convocatoria. "Me dijo: 'Salí de la facultad y vine, dije bueno, yo me tiro el lance'". Otro de los postulantes era camionero y pasó directamente después de terminar su jornada laboral. "La gente tenía miradas cansadas, necesitadas", describió la empresaria.
Aun así, aseguró que también percibió algo distinto respecto de otros años. "Hoy veo que la gente quiere trabajar", sostuvo. En ese sentido, reflexionó sobre el cambio social que observó detrás de la multitud. "Antes vos ponías un aviso y no venía nadie. Había como un desgaste, un desgano. Hoy veo una generación de trabajo", afirmó. Y agregó: "La gente hablaba mucho de fe, de futuro. Decían: 'Va a ser lo que Dios quiera, el sol sale para todos'". La escena fue tan impactante que debió intervenir la policía para ordenar la fila, que llegó a extenderse por más de diez cuadras.
Sin embargo, Carena destacó el comportamiento de quienes esperaban. "La gente fue muy prolija, muy discreta, muy buena", aseguró. La empresaria incluso organizó baños químicos, agua y comida para quienes seguían esperando bajo la lluvia. "Acabamos de poner baños químicos, agua, estamos preparando sanguchitos", contó durante la entrevista. Mientras algunos sectores empresariales insisten en que contratar trabajadores en Argentina es riesgoso por la legislación laboral, Carena tomó distancia de ese discurso y defendió la decisión de incorporar personal registrado. "Si vas a estar pensando que una persona te va a hacer daño, Argentina no crecería", sostuvo.

Todos los puestos ofrecidos son en blanco, con obra social y derechos laborales completos. "Con todos los derechos y todos los beneficios para los trabajadores", remarcó. La empresaria también explicó el modelo comercial de Cabaña Don Theo y cómo intentan sostener precios accesibles en un contexto económico cada vez más difícil. "No queremos tocar los precios, queremos que el volumen sea grande y que la gente pueda comprar", señaló. Según explicó, la idea de vender media res familiar nació después de la pandemia, cuando muchas familias dejaron directamente de consumir carne. "Viene una señora y dice: 'No me alcanza para el mocho, pero tengo nenes y quiero llevar milanesas'. Entonces buscamos la manera", relató. En paralelo, la escena ocurrida en Moreno volvió a poner sobre la mesa el deterioro del mercado laboral argentino. Según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, en los últimos dos años se perdieron más de 304 mil puestos de empleo asalariado registrado.

