Mientras Venezuela continúa intentando dimensionar una de las peores tragedias de su historia reciente, las cifras oficiales siguen creciendo. Ya son 1.943 muertos, 10.571 heridos, 15.866 damnificados y más de 42.000 personas continúan desaparecidas tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el pasado 24 de junio. Pero detrás de cada número hay una historia. Una de ellas es la del periodista venezolano Elio Napoletano, vecino del estado de La Guaira, quien sobrevivió al derrumbe de su vivienda y todavía intenta procesar todo lo que vivió durante aquellos interminables minutos. "Los primeros minutos del temblor, guau, fueron realmente extraños porque se registraron dos temblores, uno de 7.2 y el otro de 7.5", recordó en diálogo con BigBang.

Al principio creyó que su edificio resistiría. "Cuando se estaba efectuando el de 7.2, estaba tranquilo porque mi edificio era antisísmico, y eso permitía que el edificio se moviera de tal forma que protege a los huéspedes de ese edificio", explicó. Pero la calma duró muy poco: "Ahora, cuando empezó la siguiente réplica, el segundo terremoto, ahí sí me desesperé porque el techo de mi habitación se desplomó, la pared que yo tenía detrás también, y eso me generó muchos daños físicos, no graves, gracias a Dios".
Cuando finalmente logró salir junto a su familia, comprendió que la tragedia era mucho mayor de lo que imaginaba. "La verdad es que la magnitud de la tragedia vino ya cuando cesó el terremoto", contó. Y describió: "Cuando cesa el terremoto y yo puedo bajar con mi familia, y estoy en la calle, me doy cuenta que a mis alrededores lo que estaba lleno de edificios se volvió polvo. Lo único que veía era polvo, y cuando trataba de ver el cielo o ver hacia donde estaban los otros edificios, veía nubes".
En cuestión de segundos, barrios enteros habían desaparecido bajo los escombros. Los Corales, una de las zonas más golpeadas por el desastre, volvió a convertirse en símbolo de destrucción, tal como ocurrió durante la tragedia de Vargas de 1999. "A ver, Los Corales... en esta tragedia fue afectada esa zona, también en la tragedia del 99 fue afectada la zona de Los Corales", recordó. Según explicó, restaurantes, edificios y viviendas colapsaron casi por completo.
En ese sentido, afirmó: "Lo que son restaurantes, edificios, estructuras, todo eso descendió, y descendió terriblemente". Hoy, donde antes funcionaban espacios de encuentro para vecinos y turistas, solo quedan centros de asistencia. "Los espacios donde uno puede estar con normalidad los utilizan como centros de acopio, que sirve para recaudar víveres, agua, comida, para todas esas personas que quedamos damnificadas de la tragedia del 2026", contó.

Como si la devastación inicial no hubiera sido suficiente, una nueva réplica volvió a sembrar el pánico entre quienes permanecen viviendo a la intemperie. "Pues te cuento, con bastante terror, evidentemente", respondió cuando fue consultado sobre cómo vivieron ese nuevo movimiento. Aunque la intensidad fue menor, el impacto psicológico volvió a ser enorme. "Nos hizo recordar mucho al miércoles por la tarde", resumió.
La tragedia sigue escribiendo nuevas historias de dolor. Mientras continúan las tareas de rescate, todavía hay personas atrapadas bajo los escombros. "Todavía hay vecinos que están detrás de los escombros, debajo de los escombros, que están atrapados, ¿verdad? Con y sin vida, evidentemente", dijo con la voz quebrada. En medio de la entrevista recibió una noticia devastadora. "Te puedo adelantar de primera mano que hace pocos minutos me acaban de confirmar el deceso de una gran amiga mía de la universidad, quien, tristemente, después de 100 horas de la tragedia de este miércoles, pues no resistió", detalló.
Y con enorme pesar, agregó: "No resistió ella, y todavía no se ha sabido nada de la madre y del padrastro". Napoletano también habló del drama cotidiano que enfrentan miles de familias que, de un momento para otro, quedaron sin hogar. "Impacta negativamente, evidentemente, la confianza de tener al menos algo seguro, un techo", explicó. Y resumió con una frase el sentimiento que hoy domina a los venezolanos. "Aquí el venezolano siempre dice ´Mientras haya techo, uno está tranquilo´. Pero la realidad de muchos, y la mía, es que no tenemos techo. Propio, no tenemos techo, porque fuimos despojados de ello por la naturaleza misma".

Como ocurre en muchas catástrofes, el caos también fue aprovechado por delincuentes. El periodista denunció que incluso él fue víctima de un robo mientras intentaba recuperar algunas de sus pertenencias. "Sí, el día sábado fui despojado de algunas pertenencias que todavía reposaban en mi propiedad por cuatro personas, de las cuales una tenía la uniformidad de un guardia nacional bolivariano", denunció. Según relató, las réplicas del terremoto evitaron que el saqueo fuera todavía mayor: "Gracias a Dios... no le dio tiempo o se asustó por las réplicas del terremoto, pero solo me robaron un cuadro, un rosario y botellas de bebidas alcohólicas que teníamos en la sala".
En medio de la emergencia, Napoletano destacó el trabajo de los miles de rescatistas extranjeros que llegaron para colaborar en las tareas de búsqueda. "La verdad es que muy bien la ayuda de los rescatistas internacionales", expresó. Y aprovechó para enviar un mensaje de agradecimiento. "Quiero aprovechar esta entrevista para agradecer al gobierno de Argentina, al de España, al de Francia, al de Catar, al de Turquía, al de Rusia, Costa Rica, México, que han extendido su mano para ayudar a mi país, Venezuela, y a mi estado, La Guaira". Sin embargo, advirtió que la reconstrucción será larga y extremadamente compleja.

Según recordó, las cifras oficiales hablan de más de 800 edificios afectados solamente en las zonas alcanzadas por los terremotos. "Mira, lo que más necesita mi gente de La Guaira es tranquilidad, paz y respuestas inmediatas", afirmó. Aunque también reconoció que esas respuestas tardarán en llegar debido a la magnitud del desastre. "Lo que necesita la gente es tranquilidad... y que se resuelva la falta de hogar, la falta de techo para cada uno de nosotros, los guaireños, y, evidentemente, los venezolanos", cerró.

