Venezuela atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente. Cinco días después del doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la zona costera del país, el número de víctimas fatales sigue creciendo y el panorama se vuelve cada vez más desolador. Las autoridades elevaron este lunes a 1.719 la cifra oficial de muertos, mientras que 5.034 personas resultaron heridas. Además, 15.866 venezolanos permanecen damnificados y otras 22.619 personas reciben atención médica en distintos centros de salud.

Sin embargo, el dato que más preocupa proviene de Naciones Unidas: el organismo estima que hasta 50.000 personas podrían continuar desaparecidas bajo los escombros o sin contacto con sus familias. La Guaira, el estado más golpeado por la catástrofe, permanece bajo declaración de zona de desastre y con fuerte presencia militar mientras miles de rescatistas trabajan contra el reloj para encontrar sobrevivientes.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, confirmó el nuevo balance oficial y reconoció que la tragedia continúa agravándose. "La cantidad de personas que perdieron la vida asciende a 1.719", afirmó al presentar el informe diario sobre la emergencia. Las cifras reflejan apenas una parte del drama. Desde el aire, las imágenes captadas por drones muestran ciudades reducidas a montañas de cemento y hierro. Una evaluación preliminar realizada por la NASA estima que cerca de 58.870 edificios sufrieron daños o quedaron destruidos tras los terremotos, un nivel de devastación que evidencia la magnitud del desastre.
Mientras las excavadoras remueven toneladas de escombros, decenas de equipos internacionales se sumaron a las tareas de búsqueda. Rescatistas de México, España, Italia, Estados Unidos y otros países trabajan junto a brigadas venezolanas en condiciones extremadamente complejas. En las últimas horas, la labor de los Topos de México y del contingente enviado por ese país se volvió viral en las redes sociales. Con 250 efectivos, 18 binomios caninos y toneladas de ayuda humanitaria, los especialistas fueron reconocidos por cientos de usuarios que destacaron su entrega entre los edificios derrumbados.

Al mismo tiempo, desde España también llegaron advertencias sobre las dificultades que enfrentan quienes participan del operativo. Manoel Tato, bombero gallego y presidente de la ONG Briegal, aseguró que existe una "falta de medios importante" y alertó sobre un posible "problema de salud" debido a la descomposición de los cuerpos que permanecen atrapados bajo los escombros.
La crisis también golpea a los hospitales. Un médico del hospital Manuel Pérez Carreño de Caracas describió el colapso que vivieron durante las primeras horas posteriores a los terremotos. "Estamos acostumbrados a trabajar con las uñas", resumió el profesional al explicar las limitaciones con las que enfrentan una emergencia de semejante magnitud. Y agregó: "Los peores días fueron el 24 y 25 de junio. Cada diez minutos ingresaban como 15 pacientes o más. Un número incontable para mí."
La tragedia también impactó en comunidades extranjeras radicadas en Venezuela. Italia confirmó que al menos 11 ciudadanos murieron y otros 40 permanecen desaparecidos, mientras que Chile informó el fallecimiento de un cuarto compatriota. En paralelo, Estados Unidos anunció que elevó su asistencia humanitaria a más de 300 millones de dólares y desplegó marines para colaborar con la rehabilitación del puerto de La Guaira, considerado clave para garantizar el ingreso de alimentos, medicamentos y ayuda internacional hacia las zonas devastadas.

México también recibió un pedido formal del gobierno venezolano para enviar plantas potabilizadoras, generadores eléctricos y alimentos no perecederos destinados a las poblaciones más afectadas. Pero la emergencia todavía está lejos de terminar. Este lunes una réplica de magnitud 4,6 volvió a sacudir el norte del país, obligando a suspender nuevamente el servicio del Metro de Caracas y provocando nuevas evacuaciones preventivas mientras continúan las inspecciones estructurales.

