Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela en menos de un minuto dejaron una profunda huella en quienes viven el desastre desde el país, pero también en miles de venezolanos que emigraron y hoy siguen la tragedia a miles de kilómetros de distancia. Con el teléfono en la mano, pendientes de los mensajes de WhatsApp, de las noticias y de las imágenes que no dejan de llegar desde las zonas afectadas, muchos viven horas de incertidumbre, miedo e impotencia mientras intentan saber si sus seres queridos están a salvo.
En ese contexto, BigBang dialogó con venezolanos que hoy residen en Argentina y que, pese a la distancia, sienten que una parte de ellos sigue entre los escombros, acompañando a familiares y amigos que atraviesan uno de los peores desastres naturales de la historia reciente del país.

Rafael Lander, profesor venezolano que vive desde hace diez años en Buenos Aires, contó que las primeras noticias no llegaron desde Venezuela, sino desde los medios argentinos: "Me enteré a través de los medios de comunicación de Argentina. Me pude contactar con mi familia por medio de WhatsApp. Mi familia, que vive en Anaco, Edo. Anzoátegui sintió el temblor", comenzó y siguió: "Tuvieron que salir de la casa porque veían moverse los muebles y desde la calle vieron moverse los tanques de agua que están sobre techos. Pero por suerte fue nada más que un susto", relató.
Aunque parte de su familia logró atravesar el episodio sin consecuencias, la preocupación continúa: "Tengo una tía que vive en Caracas, pero ella está bien porque en la zona donde vive no hubo derrumbes ni colapso de edificios o viviendas", explicó.

Daniel Hernández, ingeniero venezolano que trabaja en Argentina, también vivió horas de extrema desesperación. Mientras seguía las noticias del sismo, su familia atravesaba otra situación crítica. "Fue una locura, mi mamá tuvo un accidente de tránsito la noche anterior, y justo cuando la iban a ingresar a quirófano, que le iban a operar algo en la mano, sucedió todo eso lo del sismo y fue desesperante. Gracias a Dios está estable", contó.
El testimonio refleja cómo, en medio del caos provocado por los terremotos, muchas familias quedaron atrapadas entre distintas emergencias y la incertidumbre de no saber qué podía ocurrir en los minutos siguientes.
Con el paso de las horas, y ya con su madre fuera de peligro, el venezolano quiso enviar un mensaje a quienes hoy sufren las consecuencias del desastre: "Estamos con el corazón apretado después del susto y el dolor que atravesó ayer nuestra gente en Venezuela. Quiero que sepan que, a través de la distancia y los kilómetros que nos separan, estamos viviendo estos momentos tan duros como ustedes, donde muchas personas perdieron un familiar, perdieron sus casas, tienen familiares desaparecidos", expresó.
Además, agregó: "Desde acá, de Argentina, les enviamos un abrazo infinito, lleno de mucha fe, lleno de mucha fuerza para salir adelante. Es algo que nos ha caracterizado a todos nosotros, los venezolanos. Somos personas resilientes que siempre hemos salido adelante. Y desde acá estaremos buscando la forma, en la medida de lo posible, de aportar nuestro granito de arena y ayudar a toda nuestra gente".
Quien también quiso enviar un mensaje fue Meylín Rodríguez, contadora venezolana que vive y trabaja en Argentina. Más allá de la angustia, eligió compartir palabras de acompañamiento para quienes hoy atraviesan la tragedia: "Como venezolana, me siento con un dolor profundo como parte de la realidad. No quiero dejar pasar por alto el alentar a todas esas personas que lo necesitan en este momento", comenzó.
La joven se solidarizó con quienes están en territorio venezolano: "Mi forma de practicar la ecuanimidad y la compasión activa es enviándole un fuerte abrazo para quien lo necesite en este momento. Y decirles, lo siento mucho desde lo más profundo de mi corazón. No me queda ninguna duda de que somos personas de gran valor, fortaleza, coraje y convicción, y estoy 100% segura de que, con todos esos valores que poseemos, podemos salir de cualquier situación si así lo deseamos".

A miles de kilómetros de su tierra, los venezolanos que hicieron de Argentina su nuevo hogar viven estas horas con el corazón dividido. Mientras renuevan los mensajes, esperan una llamada o buscan nombres entre las listas de sobrevivientes, la distancia se convierte en otra forma de dolor. Porque, aunque hoy estén lejos, el terremoto también sacudió sus vidas.

