28 Abril de 2016 13:02
La piel, el órgano más grande del cuerpo, necesita distintos tipos de cuidado de acuerdo a la estación del año. El viento y los cambios de temperatura provocan sequedad, tirantez, y en las pieles más sensibles hasta descamaciones.
Hidratación
Las capas superiores de la piel se estructuran como un muro y su unión se lleva a cabo por sustancias grasas. Este muro está recubierto de una emulsión que mantiene la piel suave, flexible e hidratada, pero en invierno esta barrera puede alterarse por el frío y el viento, haciendo que la piel se deshidrate y se sienta áspera. Las pieles más finas deben ser hidratadas minuciosamente ya que son las que más sufren los embates de los cambios climáticos. ¿Qué hay que hacer? Agua, agua, ¡más agua!
La cara y las manos
La piel que más sufre es la del rostro y las manos, que están expuestos constantemente. El resto del cuerpo, al estar tapado, no sufre tanto pero hay que hidratarlo igual para que afronte bien los cambios de temperatura (¡benditas calefacciones!). Es muy importante usar crema corporal luego del baño.
Siempre llevá una crema para manos en la cartera
Los cuidados
Algunas costumbres harán que sobrevueles todas las estaciones del año:
- Limpieza diaria en la mañana y en la noche, utilizando productos que no resequen la piel.
- Hidratación al salir de casa y antes de acostarte con cremas aptas para tu tipo de piel. Siempre es bueno completar el cuidado con aceites faciales, cremas para el contorno de ojos y labios. Además, una vez a la semana, exfoliantes y mascarillas para una hidratación más profunda. Buscá cremas que contengan ácido hialurónico y glicerina para hidratar bien. Hay cremas muy buenas que ayudan a mantener el agua en la piel por más tiempo.
- Aunque no estemos en verano los rayos siguen incidiendo. Usá cremas con protección solar si vas a estar al aire libre. Para los días normales, las cremas de día con SPF son más que suficiente.
Para saber cual es tu tipo de piel y qué crema debés usar, consultá a un dermatólogo de confianza.